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Titular del Banco Central de Rusia quería irse por Ucrania, pero Putin dijo que no

Elvira Nabiullina tiene que gestionar las secuelas de una guerra que ha deshecho rápidamente gran parte de lo que ha logrado en los nueve años transcurridos desde que asumió el cargo

Elvira Nabiullina
Por Bloomberg News
23 de marzo, 2022 | 01:12 PM

Bloomberg — Elvira Nabiullina, la prestigiosa gobernadora del banco central de Rusia, intentó dimitir luego de que Vladimir Putin ordenara una invasión de Ucrania, pero el presidente le dijo que se quedara, según cuatro personas con conocimiento de las conversaciones.

Nombrada para un nuevo mandato de cinco años la semana pasada, no se pudo conocer la opinión actual de Nabiullina. Le toca gestionar las secuelas de una guerra que ha deshecho rápidamente gran parte de lo que ha logrado en los nueve años transcurridos desde que asumió el cargo. Las personas han dicho que su salida ahora sería vista como una traición por Putin, con quien ha trabajado estrechamente durante casi dos décadas.

Nabiullina, de 58 años, no ha comentado públicamente sobre su reelección y no ha respondido a una consulta para este artículo. Los portavoces del banco central y del Kremlin no respondieron a las solicitudes de comentarios. Sólo un alto funcionario ha renunciado por la guerra: el veterano reformista económico Anatoly Chubais renunció al cargo de asesor de Putin para asuntos climáticos esta semana y abandonó el país, según personas familiarizadas con la situación.

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Nabiullina, que cuenta con el favor de los inversores y ha sido aclamada por publicaciones como Euromoney y The Banker como una de las mejores responsables de formular políticas monetarias del mundo, se enfrenta ahora a una economía en guerra aislada por las sanciones internacionales y hambrienta de inversiones al marcharse las empresas extranjeras.

Con la caída del rublo (RUB) a causa de las amplias sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados, incluido al propio banco central, tras la invasión del 24 de febrero, la ministra duplicó la tasa de interés principal e impuso controles de capital para frenar la salida de efectivo.

El banco central dijo que renunció a las intervenciones para defender el rublo después de que las restricciones internacionales congelaran más de la mitad de sus US$643.000 millones en reservas.

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“Mientras haya una escalada, el banco central sólo puede adaptarse a los shocks”, dijo Oleg Vyugin, un ex alto funcionario del Banco de Rusia que conoce a Nabiullina desde hace más de 20 años.

Desesperanza

Algunos funcionarios del banco central describen un estado de desesperanza en las semanas transcurridas desde la invasión, sintiéndose atrapados en una institución en la que temen que sus conocimientos y experiencia orientados al mercado sean poco útiles al quedar Rusia aislada del mundo. En un momento dado, el ritmo de partidas fue lo suficientemente intenso como para que al departamento de informática le faltaran manos para dar de baja las cuentas. Unas flechas colocadas a lo largo de los pasillos guiaban a los empleados a través de los pasos burocráticos finales para su salida.

Otros departamentos tomaron una carga de trabajo más pesada de lo habitual e incluso vieron llegar un aluvión de currículos de bancos afectados por las sanciones.

Antes de la invasión, los funcionarios modelaron escenarios que incluían un posible bloqueo del servicio de mensajería financiera SWIFT, pero consideraron que la posibilidad de sanciones sobre las reservas del banco central era demasiado extrema para ser algo más que hipotética, dijeron personas familiarizadas con la situación.

Persiguiendo el objetivo 
Nabiullina mantuvo los tipos elevados durante años para contener los precios, pero se avecina un shock de inflación 
Naranja: Banco de Rusia Tasa clave
Blanco: IPC ruso interanualdfd

Putin dijo a principios de este mes que confía en que Rusia superará las actuales dificultades económicas y saldrá más independiente. Comparando la actual ola de restricciones con las impuestas a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) durante la Guerra Fría, dijo que “la Unión Soviética vivió bajo sanciones, se desarrolló y alcanzó éxitos colosales”.

En una breve declaración el pasado viernes, tras decidir mantener las tasas de interés cerca de su máximo de dos décadas, el 20%, Nabiullina aplazó la consecución de su objetivo de inflación del 4% hasta 2024 y advirtió de que la economía se encamina hacia una contracción y agitación sin un final claro a la vista. Rompiendo con la tradición reciente, no aceptó preguntas tras la reunión sobre las tasas de interés.

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Los economistas prevén una caída de dos dígitos en la producción este año, mientras que el colapso del rublo y la escasez de bienes pueden provocar una inflación de hasta el 25%, un nivel no visto en Rusia desde el impago de la deuda del gobierno en 1998.

La caída del rublo
El valor del rublo se ha desplomado durante los años de Nabiullina como banquero central 
Naranja: Tipo de cambio MICEX USD/RUB
De izquierda a derecha: Anexión de Crimea, sanciones a Ucrania, flotación del rublo, más sanciones, Covid-19, invasión de Ucraniadfd

En un breve vídeo dirigido al personal del banco central el 2 de marzo, Nabiullina hizo una referencia implícita agitación interna, abogando por evitar “debates políticos” que “sólo agotan nuestra energía, la cual necesitamos para hacer nuestro trabajo”. Describiendo una situación económica que calificó de “extrema”, la gobernante dijo que “todos hubiéramos querido que esto no sucediera”.

Hasta ahora, la crisis que siguió a la anexión de Crimea por parte de Putin en 2014 había sido la mayor prueba del temple de mercado libre de Nabiullina.

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Ella luchó contra los controles de capital (consejo que luego fue atendido por Putin) y liberó el rublo, pasando a la política de objetivos de inflación antes de lo previsto.

Reservas congeladas

Bajo su dirección, el banco central acumuló una de las mayores reservas de divisas y oro del mundo, tomó medidas enérgicas contra los prestamistas que se consideraban mal gestionados o descapitalizados, y llevó la inflación al nivel más bajo de la historia postsoviética de Rusia.

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“Cuando Nabiullina llegó, nadie pensó que sería capaz de estabilizar la inflación”, recuerda Natalia Orlova, economista de Alfa-Bank. “Ella puso al banco central a la altura de los estándares internacionales”.

La jefa del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, amante de la ópera como Nabiullina que entonces dirigía el Fondo Monetario Internacional, comparó en 2018 sus cualidades con las de una gran directora de orquesta.

Los inversores extranjeros volcaron miles de millones en la deuda rusa. Putin confiaba en ella, escuchaba su opinión y defendía sus políticas frente a otros funcionarios del gobierno. Pero gran parte de su legado se deshizo en cuestión de horas después de que las sanciones asediaran la economía rusa.

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El camino a seguir es menos evidente que en crisis anteriores. Una subida urgente de las tasas de interés y las restricciones a las transacciones de divisas han reprimido por el momento los problemas del sector bancario, y los mercados rusos sólo han experimentado una reapertura parcial. La amenaza de impago acecha al gobierno y a las empresas.

“No hay esperanza de que el banco central vuelva a sus antiguas políticas”, dijo Sergei Guriev, profesor de economía en Sciences Po Paris.

Guriev, que huyó a París en 2013 y fue economista jefe del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, conoce a Nabiullina desde hace unos 15 años.

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“Ella no se apuntó para trabajar en tiempos de guerra”, dijo. “No es el tipo de persona que puede trabajar con los mercados financieros cerrados y con sanciones catastróficas”.

Este artículo fue traducido por Andrea González

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