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Tecnología

Startup de informática cerebral pretende tratar la depresión sin abrir el cráneo

La idea es que pequeñas pulsaciones de electricidad normalicen las conexiones entre las neuronas y mejoren el estado de ánimo de las personas

Científicos buscan conectar la mente a aparatos tecnológicos
Por Sarah McBride
30 de marzo, 2022 | 04:16 pm
Tiempo de lectura: 3 minutos

Bloomberg — Muchos neurocirujanos han soñado durante años con acabar con la depresión con una sacudida de electrodos implantados en el cerebro. Una startup llamada Inner Cosmos Inc. dice que puede hacer precisamente eso sin necesidad de perforar profundamente el cráneo de una persona.

La compañía con sede en Scotts Valley, California, está desarrollando una máquina que enviaría pequeñas corrientes eléctricas a los confines del cerebro para apuntar a las redes desequilibradas que contribuyen a la depresión. Tal proceso normalmente requiere cirugía craneal invasiva, pero Inner Cosmos dijo que su interfaz cerebro-computadora, o BCI (por sus siglas en inglés), se puede colocar cortando una capa delgada de milímetros de la parte superior del cráneo e instalando el implante en la hendidura resultante.

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“Creemos que BCI ha crecido”, dijo Meron Gribetz, CEO y cofundador de la empresa. “Ha madurado para poder tratar una enfermedad resistente a los medicamentos como la depresión”.

Gribetz, un emprendedor de tecnología desde largo tiempo que anteriormente dirigió una startup de realidad aumentada fallida, cuenta con el apoyo de algunos expertos respetados en biomedicina. Sus cofundadores incluyen al neurocirujano Eric Leuthardt y al primatólogo Dan Moran, ambos de la Universidad de Washington en St. Louis.

El miércoles, Inner Cosmos planea anunciar que recaudó US$10,25 millones en capital liderado por Lool Ventures, con la participación de los inversores en etapa inicial KittyHawk Ventures LLC y Loup Funds LLC. La financiación valora a Inner Cosmos en US$46 millones, dijo Gribetz.

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Antes de iniciar Inner Cosmos en 2019, Gribetz sirvió en una unidad del ejército israelí y fundó una startup llamada Meta Co., años antes de que Facebook adoptara el nombre. Su Meta presentó el concepto de tecnología AR (por sus siglas en inglés, realidad aumentada) a los asistentes a la conferencia TED en 2016, donde Gribetz usó un auricular computarizado. La empresa se declaró insolvente en 2019 y vendió sus activos después de que los fondos prometidos por un inversor chino no se materializaran.

Gribetz, quien sufrió de trastorno por déficit de atención cuando era niño, dijo que se sintió atraído por el tratamiento de la depresión después de soportar una mala experiencia con medicamentos recetados que, según él, afectó sus habilidades sociales. Se suma a una avalancha de empresarios que buscan desarrollar BCI, incluidos Paradromics, Precision Neuroscience y Synchron. La más conocida es Neuralink, la compañía con sede en Austin, Texas, de Elon Musk, que trabaja en una computadora cerebral para ayudar a las personas con parálisis a comunicarse. Neuralink representó la mayor parte de los US$362 millones invertidos en nuevas empresas de computadoras cerebrales el año pasado, según la firma de investigación PitchBook.

Inner Cosmos llama a su sistema una píldora digital. La idea es que pequeñas pulsaciones de electricidad normalicen las conexiones entre las neuronas y mejoren el estado de ánimo de las personas. El implante, del tamaño de dos pequeñas monedas apiladas, al principio interactuará con la red de control cognitivo del cerebro y quizás con más partes en el futuro. Una vez al día durante unos 15 minutos, el paciente activa el sistema colocando un segundo dispositivo, una cápsula de energía magnética, encima del área con el implante. Luego, el implante envía pulsos al cerebro a medida que el sistema mide la actividad neuronal que emite el cerebro para medir la cantidad correcta de estimulación.

La compañía recibió una exención de la Administración de Drogas y Alimentos de los EE.UU. (FDA por sus siglas en inglés) para acelerar el cronograma de pruebas en personas. Si bien todavía está muy lejos de la aprobación, Gribetz dijo que los ensayos en humanos podrían comenzar a finales de este año.

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar

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