Moscú
Tiempo de lectura: 3 minutos

Bloomberg Opinión — A menos que Vladimir Putin recupere rápidamente el sentido y se retire de Ucrania, Rusia está a punto de ser expulsada de los mercados internacionales de capital durante mucho tiempo. Todos los tenedores de bonos que aún invierten en la deuda de la nación están solos.

El gobierno ruso ha tratado de mantener los pagos a sus acreedores, pero la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro de EE.UU. (OFAC) está apretando inexorablemente y con pericia la soga para detener esos flujos de dinero. Se están cerrando todas las vías y canales secundarios para que las entidades relacionadas con el gobierno ruso sigan pagando sus deudas . Las agencias de calificación crediticia y los proveedores de índices de bonos de referencia están eliminando los bonos de Rusia de sus negocios. Es probable que se desencadene un impago formal por parte del gobierno en las próximas semanas.

PUBLICIDAD

En efecto, Rusia ha reconocido su condición de paria al amenazar con emprender acciones legales y decir que detendrá las ventas de bonos por el resto del año. No está claro a quién o qué podría demandar con éxito, y la perspectiva de una nueva emisión de deuda rusa ya se había evaporado cuando invadió Ucrania el 24 de febrero. Como comentó el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, en el periódico ruso Izvestia, los costos de endeudamiento de cualquier venta de bonos serían “cósmicos”. Pasarán muchos años antes de que veamos al país acudir al mercado de dólares, euros u otras divisas internacionales, pero Rusia también está dejando de emitir internamente en rublos.

Eso no es un gran problema mientras Europa siga pagando US$1.000 millones al día por la energía rusa. Sin embargo, si las sanciones sobre el carbón son seguidas por prohibiciones sobre el petróleo y el gas, esos flujos de efectivo se terminarían y su incapacidad para endeudarse comenzaría a doler. “Rusia estará en default durante quizás una década”, dice Tim Ash, estratega de mercados emergentes de Bluebay Asset Management. “Eso significa que no hay acceso a los mercados de capital internacionales, los costos de endeudamiento son muy altos, incluso con los chinos, no hay inversión, no hay crecimiento, bajos niveles de vida. Es una perspectiva terrible para Rusia y los rusos”.

PUBLICIDAD

La última gota llegó desde el mercado de swaps de incumplimiento crediticio (CDS, por sus siglas en inglés), cuando el comité de determinaciones de la Asociación Internacional de Distribuidores de Swaps (ISDA, por sus siglas en inglés) dictaminó que la empresa estatal Russia Railways JSC está en default . El mercado de CDS es donde se compra y vende la protección contra la falta de pago de un emisor de deuda; ahora que se ha sentado el precedente, el propio soberano y otras entidades rusas seguramente sufrirán pronto el mismo destino.

El fallo de ISDA desencadena un proceso para determinar cómo los grandes bancos de inversión y los administradores de fondos se comprometen a liquidar los swaps, que normalmente se realizarían mediante una subasta de valores aceptables disponibles. Pero como será casi imposible cumplir con cualquiera de las obligaciones de deuda subyacentes porque ningún banco occidental puede procesar las transacciones, parece probable un simple pago en efectivo de los contratos de CDS. Aún no se ha resuelto el porcentaje por el que se compensa a los tenedores de bonos, aunque es probable que se acerque al monto total asegurado. Lo que es importante para la industria financiera, que ha atravesado varias disputas de derivados crediticios, es que el sistema parece estar funcionando como se esperaba esta vez.

PUBLICIDAD

Sin embargo, los prestatarios rusos enfrentan un resultado sustancialmente peor que durante la anterior crisis de la deuda rusa en 1998, donde solo no se cumplió con los pagos denominados en rublos mientras que los acreedores en moneda extranjera permanecieron intactos, y el resto del mundo se unió para levnatar al país arrodillado económicamente en los años siguientes. Esta vez, Rusia está firmemente sola, enfrenta una crisis financiera de su propia creación y solo ella tiene la culpa.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar