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Compra de Twitter por parte de Musk acentúa el riesgo que puede representar para Tesla

Gran parte de la valoración de Tesla está relacionada con el grado de implicación del CEO en la empresa

Elon Musk
Por Dana Hull
27 de abril, 2022 | 10:44 AM

Bloomberg — Elon Musk parece estar redimiéndose un poco años después de su intento fallido de sacar a Tesla (TSLA) de la bolsa. Twitter (TWTR) le permite volver a intentarlo, esta vez con la compañía de redes sociales.

Aunque los detalles de la “financiación asegurada” para este acuerdo siguen siendo un poco opacos, ha conseguido ganarse a la junta directiva de Twitter con una oferta de US$44.000 millones que, si sigue adelante, será una de las mayores compras apalancadas de la historia.

Esto plantea preguntas con enormes implicaciones, desde quién instalará Musk para liderar Twitter hasta cómo intentará monetizar una plataforma que depende de la publicidad.

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Lo que me pregunto, sin embargo, es qué significará todo esto para Tesla.

El fabricante de autos eléctricos ha dejado claro desde hace tiempo que depende en gran medida de su “tecnólogo” y CEO. Musk lleva poco más de un año ostentando este título y es CEO desde 2008, una trayectoria más larga que la de los máximos responsables de todos los fabricantes de automóviles estadounidenses, alemanes y japoneses. Pero nunca se ha centrado por completo en Tesla.

“Aunque el Sr. Musk pasa mucho tiempo con Tesla y es muy activo en nuestra gestión, no dedica todo su tiempo y atención a Tesla”, advierte la empresa en sus informes trimestrales. Musk también lidera SpaceX y está involucrado en la empresa de túneles Boring Company y en el desarrollador de interfaces máquina-cerebro Neuralink.

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Los fuegos artificiales de las últimas semanas en torno a Twitter están poniendo de manifiesto una vez más el valor que los inversores atribuyen al papel a tiempo parcial de Musk, y su inversión en la empresa, en sentido figurado y literal.

Las acciones de Tesla se desplomaron un 12% el martes, aparentemente debido a la persistente preocupación de que Musk tenga que vender una parte sustancial de los 172,6 millones de acciones que posee para cubrir casi la mitad de la financiación de Twitter. Ya sabemos que está asumiendo un riesgo sustancial de préstamo de margen.

También existe la preocupación de que Musk, de 50 años, sea un hombre que se esfuerza demasiado. Esta preocupación se basa en parte en la tradición que el propio Musk ha fomentado, a menudo a través de tweets. A lo largo de los años ha publicado que duerme pocas horas y que pasa noches en la fábrica de Tesla.

Tesla, por supuesto, está ejecutando a un nivel mucho más alto de lo que era durante su tiempo en el “infierno de la producción”. Walter Isaacson, que está trabajando en una biografía autorizada de Musk, avaló el martes su capacidad para hacer malabares dirigiendo varias empresas:

“Anoche, luego de ganar la batalla por Twitter, Elon Musk estuvo en Boca Chica y mantuvo su reunión habitual de las 10 PM sobre diseño de los motores Raptor, en la que pasó una hora trabajando en soluciones para pérdidas de las válvulas. Nadie mencionó a Twitter. Puede hacer varias cosas a la vez”.

“Más temprano, justo antes del anuncio de Twitter, estaba en la Gigafactory de Tesla en Austin reunido con el ministro de Inversiones de Indonesia Luhut Binsar Pandjaitan hablando sobre cadenas de suministro de baterías y minas”.

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Pero las habilidades de Musk no se limitan a la multitarea. Ha demostrado una gran capacidad para concentrarse en los problemas de sus diversas empresas y disfruta resolviendo complejos retos de ingeniería.

En SpaceX, Musk cuenta con una número 2 capaz y claro en Gwynne Shotwell, presidente de la empresa de cohetes y directora de la junta directiva.

En Tesla no es tan obvio quién es el segundo al mando. La empresa sólo nombra a tres ejecutivos en su equipo de liderazgo: Musk, el director financiero Zachary Kirkhorn y Drew Baglino, que es el director de tecnología.

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Kirkhorn ha sido una especie de niño prodigio desde que asumió el puesto de finanzas más alto en 2019, y él y Baglino han desempeñado papeles cada vez más públicos en los últimos dos años en las llamadas de ganancias y en eventos como el día de la batería. Pero Musk no ha sido claro sobre cuán cómodo se siente ahora al entregar el volante a otra persona. De hecho, en ocasiones ha dado motivos a los accionistas para alarmarse.

“Si los inversionistas de Tesla conocieran el alcance completo de todas las cosas que hago en Tesla, estarían bastante preocupados”, dijo Musk a la columnista del New York Times Kara Swisher en septiembre de 2020. “No porque quiera, pero es simplemente, OK, necesito hacer esto, necesito hacer esto. No puedo encontrar a nadie que lo haga”.

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El año pasado, Musk testificó en el tribunal que “intentó por todos los medios no ser el CEO de Tesla, pero tuve que hacerlo o la empresa moriría.”

La voluntad de Musk de perseguir a Twitter es un reflejo de lo mucho mejor posicionada que está Tesla ahora que en el pasado. Pero si yo fuera un accionista de Tesla, estaría al teléfono con relaciones con los inversionistas pidiendo mucha más claridad sobre sus planes de sucesión.

Este artículo fue traducido por Estefanía Salianas Concha.

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