Argentina

Cristina Kirchner critica al gobierno por el manejo de la economía

Los comentarios de Kirchner son los últimos indicios de que la coalición que ella y Fernández construyeron se está fragmentando lentamente tras dos años en el poder

Kirchner rechazó la idea de que la impresión de dinero sea la causa principal de la inflación en Argentina.
Por Patrick Gillespie
06 de mayo, 2022 | 09:42 PM
Tiempo de lectura: 2 minutos

Bloomberg — La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, arremetió el viernes contra la gestión económica de su propio gobierno, alimentando las ya elevadas tensiones con el presidente Alberto Fernández.

Kirchner, que fue presidenta de 2007 a 2015, no nombró a Fernández ni a ninguno de sus ministros en un discurso de hora y media en el norte de Argentina. Pero fustigó a su equipo económico por no controlar el 55% de inflación y no escuchar sus sugerencias sobre una estrategia adecuada.

“El principal problema hoy, como siempre, es la economía”, dijo Kirchner, añadiendo que “la inflación no se detiene”.

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Los argentinos “no tienen para llegar a fin de mes, sus ingresos no alcanzan, no tienen trabajo, no pueden pagar el alquiler, los alimentos y otras cosas suben todos los días.”

Los comentarios de Kirchner son los últimos indicios de que la coalición que ella y Fernández construyeron se está fragmentando lentamente tras dos años en el poder. Los dos líderes no han sido vistos en público juntos desde principios de marzo. La vicepresidenta recordó el viernes que ella eligió a Fernández para que se presentara como candidato a la presidencia en 2019, y señaló que “no representaba a ningún movimiento político.”

‘La inercia de la inflación’

Kirchner también apuntó contra el Fondo Monetario Internacional, al afirmar que el programa de US$44.000 millones que el Gobierno acordó recientemente exige “devaluaciones por encima del nivel del índice de precios al consumidor y la tasa de interés de referencia por encima de eso.”

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“Eso no va a crear crecimiento, ni bajar la inflación”, añadió. “Lo único que hacen las devaluaciones permanentes es aumentar y mantener la inercia de la inflación”.

Un portavoz del FMI no respondió a una solicitud de comentarios después del horario de trabajo del viernes.

Kirchner rechazó la idea de que la impresión de dinero sea la causa principal de la inflación en Argentina. También cuestionó el manejo de la moneda por parte del banco central y el “problema con las reservas”, preguntando cómo estas últimas pueden ser tan bajas cuando el gobierno registró un importante superávit comercial el año pasado.

Las tensiones han aumentado durante meses, y se han amplificado en los últimos días. La semana pasada, Máximo Kirchner, hijo de la vicepresidenta y uno de los principales legisladores del Congreso, criticó públicamente al ministro de Economía, Martín Guzmán, un ministro leal a Fernández, por no involucrarse en las disputas políticas. Otro funcionario provincial cercano a Kirchner también criticó a Guzmán.

La vergonzosa derrota de la coalición en las primarias de septiembre pasado marcó un punto de inflexión en su unidad. Kirchner culpó de la derrota en las primarias a lo que percibía como la austeridad de Fernández. Los ministros leales a ella también amenazaron con dimitir, lo que obligó a Fernández a remodelar su gabinete en ese momento.

La agitación resurgió en la coalición gobernante en marzo, cuando los legisladores leales al vicepresidente votaron en contra del acuerdo con el FMI que negoció Guzmán.

Las agendas de Fernández y Kirchner el viernes ejemplificaron la distancia que ha crecido entre ellos. Fernández voló a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, mientras que Kirchner habló a casi 3.000 kilómetros de distancia en Chaco, una de las provincias más septentrionales.

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