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Bolivia

¿Por qué es tan caro viajar dentro de Bolivia y se vuela en una sola compañía?

Cotizamos vuelos entre ciudades capitales y los precios se asemejan al de vuelos internacionales más largos y alejados. Un analista explica el por qué.

La aerolínea estatal boliviana BOA es la más grande del país.
09 de mayo, 2022 | 10:00 am
Tiempo de lectura: 4 minutos

Bolivia — La aerolínea estatal Boliviana de Aviación (Boa) es la principal dentro del país. Junto con ella operan otras dos empresas privadas pequeñas y con vuelos muy reducidos: Amaszonas y Ecojet. Boa depende directamente del ministerio de Obras Públicas, servicios y vivienda. Consultamos su sitio web y ofrece apenas 17 destinos, de los cuáles solo seis son internacionales y once son nacionales. Los vuelos internacionales van a las ciudades de Barcelona, Buenos Aires, Lima, Madrid, Miami y Sao Paulo. Los nacionales van a las ciudades capitales de cada departamento.

Amazonas por su parte ofrece seis destinos. Dos internacionales: Asunción e Iquique. Y cuatro nacionales: Cochabamba, La Paz, Santa Cruz y Sucre.

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El presidente de las Asociación de Líneas Aéreas, Jorge Augusto Vargas, considera que no hay voluntad política para permitir que las aerolíneas privadas florezcan y mejoren los precios y oferta de vuelos.

“Bolivia está restringiendo todo a las empresas privadas de aviación. Somos un país mediterráneo, y ya que no tenemos salida al mar deberíamos abrir los cielos, pero no abrimos ni el mercado, ni la cabeza, ni nada. Tiene que hacerse una política de aviación comercial de verdad, no a capricho de ciertos funcionarios estatales que no escuchan a los privados”, dice criticando la gestión de gobierno de Luis Arce que según él jamás ha permitido que su institución ingrese a reuniones sobre el manejo de Boa para saber cuáles son las condiciones reales de la empresa.

Uyuni, Bolivia, es uno de los sitios con más atractivo turístico en Bolivia, sin embargo, no tiene vuelos directos.dfd

Mientras tanto, Boa es duramente criticada en sus redes sociales: “una empresa deficitaria, mal administrada, de pésimo servicio y subvencionada con nuestros impuestos”, dice July Val, usuaria de Facebook. “En Boa es un problema el tema de las reprogramaciones con esperas de hasta cinco horas. Es un perjuicio con mucha frecuencia y ni el personal en el sitio sabe darte respuesta”, dice Antonio Dávila, otro cliente insatisfecho. Las quejas de vuelos cancelados, retrasados y aeronaves con problemas técnicos es algo común de escuchar también en aeropuertos nacionales. Otra crítica frecuente de los usuarios es que no hay vuelos directos entre muchas ciudades capitales de los departamentos. “Para llegar de Santa Cruz a Trinidad se toma todo el día, es casi lo mismo que irse en bus. Encima lo mandan a uno a Cochabamba de escala, lo hacen bajar del avión para subir al mismo avión y esperar un montón por un vuelvo que debería tomar apenas 1 hora”, dice Vanessa López, usuaria frecuente de la aerolínea que echa de menos los vuelos de Amaszonas que hace dos años hacían el tramo directo.

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Amaszonas y Ecojet son las competidoras privadas de Boa y ambas empresas han visto sus operaciones reducidas ya que se han cancelado buena parte de las rutas que solían cubrir. “En el caso de Ecojet, el gobierno hizo un bloqueo a la empresa por más de tres años y no la dejó operar en las ciudades del eje troncal nacional. Solo le dieron las rutas marginales. Ecojet es una empresa que entró al mercado con cuatro aeronaves nuevas y que debido a los retrasos en permisos y trabas que se le puso tuvo una pérdida de millones de dólares. Vivimos prácticamente un monopolio del mercado de una aerolínea pública desgastada y mal manejada”, explica Jorge Augusto Vargas, que es abogado especializado en derecho aeronáutico con 40 años de experiencia.

En el sitio web de Boa se ofrecen vuelos a Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo y destino turístico estrella del país. Pero cuando se realiza la búsqueda por fechas no son vuelos fáciles de tomar puesto que no son directos: siempre van con escalas en Cochabamba. Tampoco son vuelos económicos, y eso es un impedimento tanto para el turista interno como para el extranjero.

Un viajero normalmente llega a Bolivia para conocer dos de los destinos más populares y por eso viaja primero a La Paz y luego buscará una conexión hacia Uyuni. Sin embargo, Teresa Aguilar, agente de turismo en La Paz, dice que los extranjeros se asombran al ver lo caro que puede llegar a ser un vuelo para ese tramo. En el sitio web de BOA, si se busca viajar en este mes, los vuelos cuestan alrededor de 2.800 bolivianos (unos 400 dólares). Además de eso, todos son con escalas por Cochabamba y pueden tomar entre 2 horas y 10 minutos a 11 horas en escalas.

El costo de volar a Uyuni se compara con tomar un vuelo internacional, por ejemplo, un viajero podría irse a Sao Paulo o Miami por los mismos 400 dólares según la temporada.

Para el analista Jorge Augusto Vargas, “un lugar como Uyuni es un destino de nivel mundial y no lo aprovechamos, deberíamos tener vuelos diarios y directos pero no hay una empresa privada que garantice vuelos puntuales y seguros. En algún momento estuvieron operando hasta tres empresas privadas y hacían vuelos todo el tiempo y había un gran flujo de turistas”.

“Deberíamos tener esas aerolíneas de bajo costo como tienen en Europa”, dice Fabrizio Perez, otro usuario de Boa que se queja por la falta de conexiones hacia Rurrenabaque, un destino maravilloso de la Amazonía boliviana que fue el número uno en visitantes extranjeros pero que ahora está en desuso debido a que se cancelaron todos los vuelos a la zona desde hace más de dos años. Amaszonas y Ecojet solían cubrir esas rutas, pero aún no han podido retomar operaciones.

Durante varios días Bloomberg Línea intentó contactar a personeros del ministerio de obras públicas y de Boa. No hubo respuesta hasta el cierre de esta edición.

Nathalie Iriarte

Nathalie Iriarte

Periodista boliviana. En 2020 ganó el premio GEN 8.7 de periodismo en Argentina. Fue finalista del Premio Gabriel García Márquez 2015, y obtuvo menciones en el Premio Carmen Goes 2014 (España) y Premio SIP 2015. Sus investigaciones se han publicado en medios como BBC, Vice News, Esquire, Connectas, El Deber y Washington Post.

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