Personas con equipamiento protector contra el Covid-19 en Shanghái
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Bloomberg Opinión — Un aspecto positivo de los inconvenientes de una infección leve por Covid-19 es que, para la mayoría de las personas, le sigue un periodo de luna de miel, un momento idílico en el que el sistema inmunitario funciona a pleno rendimiento y evita la reinfección.

Pero todo lo bueno tiene su fin. En algún momento, la oleada de anticuerpos protectores disminuye.

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Con cada nueva variante, ese periodo de protección se acorta. En las últimas semanas, estudios realizados en Sudáfrica, Estados Unidos y China han revelado que las subvariantes de ómicron BA.2.12.1, BA.4 y BA.5 son alarmantemente buenas para escapar de la inmunidad de una infección anterior de ómicron.

En términos prácticos, esto significa que para la gran franja de la población estadounidense que se infectó por primera vez con Covid-19 durante el invierno boreal, la luna de miel posterior a la infección puede haber terminado. Esas personas podrían preguntarse hasta qué punto es seguro viajar, asistir a grandes reuniones y cenar con amigos y familiares vulnerables.

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Por desgracia, no hay respuestas fáciles. “La gente quiere saber si es seguro o no”, dice Abraar Karan, epidemiólogo de la Universidad de Stanford. Pero el riesgo es un continuo.

Esto se debe a que, en esta fase de la pandemia, las variables son tan complejas y los datos tan limitados (sobre todo en EE.UU., donde las pruebas caseras han dificultado el control de la propagación del virus), que es imposible precisar cuánto puede durar la inmunidad de un individuo.

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Los científicos tienen una prueba concreta: Las personas no vacunadas que han sido infectadas con ómicron obtienen muy poca protección contra los sublinajes de ese virus. Un estudio sudafricano reveló una gran diferencia entre las personas vacunadas y las no vacunadas en cuanto a la cantidad de anticuerpos generados tras una infección por ómicron.

“La conclusión es que ómicron no es realmente una gran vacuna”, dice Alex Sigal, el virólogo que dirigió el estudio en el Instituto de Investigación Sanitaria de África.

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La investigación de Sigal demostró que las personas vacunadas que han contraído ómicron y que, por tanto, tienen lo que los científicos denominan inmunidad híbrida, ven al menos un aumento a corto plazo de los anticuerpos que pueden proteger contra variantes anteriores, como la Delta, y, en menor medida, contra parientes de ómicron como la BA.4 y la BA.5.

Entonces, ¿con qué frecuencia se producen reinfecciones en personas con inmunidad híbrida? Si bien los expertos en salud pensaron inicialmente que eran poco frecuentes, los nuevos datos a nivel estatal sugieren que podrían ser cada vez más comunes.

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De los muchos virólogos y epidemiólogos a los que pedí que evaluaran el tiempo que una persona vacunada y luego infectada por ómicron puede sentirse razonablemente a salvo de una segunda ronda de Covid-19, la mayoría sugirió entre dos y seis meses. Pero los expertos en salud pública también señalan que en raros casos la gente se está reinfectando tras semanas. En esta pandemia no existe una protección garantizada.

Hay al menos una posibilidad decente de que las infecciones posteriores en personas con inmunidad híbrida sean menos graves, a medida que el sistema inmunitario mejora su respuesta al virus. Pero vale la pena recordar que los expertos en salud pública todavía no saben si las infecciones repetidas pueden aumentar el riesgo de Covid-19 largo u otras consecuencias para la salud.

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Dado lo desordenado que se ha vuelto el seguimiento de las infecciones, será difícil obtener una imagen clara de esos riesgos.

Es otro recordatorio del poder de permanencia del Covid-19. Puede que la humanidad esté preparada para seguir adelante, pero el coronavirus se mantiene firme.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.