Proyectos en el norte argentino
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Elon Musk tiene una sugerencia para los empresarios: ingresen a la minería de litio para obtener márgenes jugosos. Es una recomendación concisa, pero no logra comprender los complicados desafíos para producir más metal.

El aumento de los precios del litio ha oscurecido el entusiasmo en torno a los vehículos eléctricos. Musk señaló que la producción del metal blanco era el mayor “factor limitante” para los vehículos eléctricos. Eso puede ser cierto, junto con todos los demás cuellos de botella de la cadena de suministro de baterías, pero extraer más litio o comprar una mina no es la solución.

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A medida que aumenta la brecha entre la oferta y la demanda del metal, los precios han aumentado para todo, desde el mineral de litio, el espodumeno (un mineral de piroxeno, fuente de litio), hasta el carbonato de litio y una forma más refinada, el hidróxido de litio. México ha nacionalizado la producción de litio y Chile, sede de algunas de las minas más grandes del mundo, también se está acercando a hacerlo. China mantiene un estricto control sobre los precios y los presiona a la baja para garantizar que sus empresas no sufran contratiempos. Estados Unidos está tratando de encontrar formas de expandir el suministro de litio.

Sin embargo, no están surgiendo soluciones para cerrar la brecha y hacer realidad la adopción generalizada de los vehículos eléctricos. Parte de eso se debe a que la minería, en términos más generales, ha adquirido una mala reputación a lo largo de los años y es no está considerada dentro de las inversiones ESG (por sus siglas en inglés, ambiental, social y gobernanza). Eso significó una falta de inversión en tecnologías de refinación, y las empresas quedaron en desventaja. Ahora se están preparando para hacer frente a la creciente demanda de materias primas, mucho antes de lo que esperaban y los enredos de la cadena de suministro. Pero los métodos y procesos no han evolucionado completamente.

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Además, la división crucial entre las tecnologías para las baterías de EVs (por sus siglas en inglés, vehículos eléctricos), es decir las que están demostrando ser viables (fosfato de hierro y litio) frente a las que todavía tienen un camino por recorrer pero son más densas en energía (níquel manganeso cobalto), está aumentando la presión. Las tecnologías más utilizadas están aumentando la demanda de materias primas más básicas, especialmente fuera de China. Se espera que la demanda de estos materiales de cátodos represente una parte relativamente constante (alrededor del 25%) de la demanda total de las baterías de vehículos comerciales y automóviles de pasajeros durante la próxima década, según Wood Mackenzie. No se esperaba la popularidad de las baterías de fosfato de hierro y litio, inicialmente vistas como inferiores.

Los funcionarios han tenido que presionar para que bajen los precios de los compuestos de litio en bruto en China, donde se refina el 60% del litio del mundo, para garantizar que las empresas no se vean limitadas y que la cadena de suministro de baterías para EVs funcione sin problemas. Los altos precios han demostrado ser prohibitivos para las baterías utilizadas en sistemas de almacenamiento de energía industrial y de gran tamaño, lo que provocó una ola de cancelaciones de pedidos porque las empresas no pueden trasladar los costos de la misma manera a los clientes.

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Mientras tanto, los precios del hidróxido de litio más procesado, utilizado en baterías de alta tecnología en China, también han bajado. Esta tendencia contrasta fuertemente con lo que está sucediendo en el extranjero con la versión más refinada, ya que los fabricantes coreanos y japoneses continúan impulsando la demanda.

La demanda de la materia prima espodumeno continúa aumentando y las instalaciones destinadas a convertirlo tienen dificultades para obtenerlo: los precios se dispararon un 24% durante el último mes, mientras que los del carbonato e hidróxido de litio cayeron entre un 5% y un 7%.

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Con los precios fuera de control debido a una imagen sesgada de oferta y demanda, es difícil decir cuándo se sincronizarán las cosas. La tecnología de las baterías también continúa evolucionando: las más avanzadas podrían requerir aún más litio. Esperar que las minas y las instalaciones de producción entren en funcionamiento durante la próxima década tampoco es suficiente. Ya este año, los aumentos de la oferta han sido inferiores a lo estimado. Los analistas esperan que el déficit del mercado se amplíe durante la próxima década.

Eso también significa que empujar a las empresas y empresarios a negocios en los que tienen experiencia limitada es una tontería. La compra de minas por parte de empresas automotrices jóvenes, por práctico que suene para asegurar suministros para la integración vertical, no es la solución fácil que parece ser. Es extraordinariamente caro hacer que funcione correctamente.

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La única solución a largo plazo para aliviar la escasez de suministro es impulsar la inversión en la tecnología de procesamiento y extracción de litio de una manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Se necesita capital privado e incentivos gubernamentales, todas las formas, como bien sabe Pekín, para desarrollar una capacidad estratégica en una industria enfocada.

Varias empresas de todo el mundo están explorando formas innovadoras de extraer y producir el metal. Sin embargo, las tecnologías de minería son específicas de los recursos, lo que significa que no todas las técnicas se pueden usar en todas las minas. El segundo productor de litio más grande del mundo, Sociedad Química y Minera de Chile SA, o SQM (SQM), por ejemplo, ha seguido invirtiendo a través de los altibajos y de manera respetuosa con el medio ambiente. A principios de este mes, se comprometió a invertir US$900 millones este año en todos sus productos.

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Un informe reciente de McKinsey & Company señaló varios métodos de extracción directa, pero los costos operativos siguen siendo altos, al igual que el uso del agua, y de las cinco formas diferentes de hacerlo, solo una, mediante la adsorción, es comercialmente viable. Otros siguen siendo demasiado caros. Las alternativas para obtener más litio incluyen usar el llamado método directo de litio al producto y suministrar espodumeno (el mineral de bajo grado) al mercado y luego procesarlo más tarde como lo han hecho los jugadores chinos. Y, en última instancia, reciclar y reutilizar baterías viejas también garantizará que el suministro se mantenga.

Todo esto se suma a una imagen compleja para los futuros suministros de litio. Elon Musk debería saberlo mejor: no siempre se trata solo de los márgenes. Requiere capital, tecnología y tiempo.

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Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar