Bolivia

Ser madre trabajadora: ¿Hay razones para celebrar en este mes de mayo?

El trabajo informal o por cuenta propia parece ser una tendencia en las madres para cuidar de sus pequeños. ¿Qué rol juega el Estado y el empresariado en esto?

En toda la región el mes de mayo se celebran a las madres, pero ¿cómo están sus derechos laborales?
23 de mayo, 2022 | 09:55 AM
Tiempo de lectura: 6 minutos

Bolivia — En Bolivia, el día de la madre se celebrará este 27 de mayo. En países como Chile, Colombia, Venezuela, Perú y Brasil fue el 8. Para otros fue el 10. Y así, en toda la región este mes se festeja a las madres. Más allá del marketing alrededor de las fechas, los descuentos que se ponen en todo tipo de productos, las odas a las mujeres que balancean cargos jerárquicos con ser mamás y las dedicatorias de amor vistas en redes sociales, en Bloomberg Línea, analizamos cómo está la situación actual de la maternidad que intenta compatibilizarse con la fuerza laboral.

“La baja médica de maternidad de las mujeres perjudica económicamente a las empresas nos guste o no –ya sea por la ausencia o por el subsidio– y por eso pensamos dos veces al contratar a una mujer por más buena profesional que sea o pensamos que su sueldo sea menor para cubrir por adelantado el gasto. El gobierno nos obliga a hacer pagos a las madres y es un gasto fuerte si sumamos a todas las empleadas”, dijo el gerente de una empresa multinacional pidiendo que su nombre no sea revelado por que “no es políticamente correcto decirlo, aunque todos los empresarios y gerentes al final lo piensan”.

Según Unicef, “existen todavía países donde la financiación de las licencias de maternidad depende (total o parcialmente) de la responsabilidad del empleador, lo que puede generar discriminación contra las mujeres en el mercado laboral”. Por ello recomiendan que esta sea una responsabilidad asumida por el Estado. Otras recomendaciones para los empleadores son las salas para amamantar dentro de las empresas y al menos una hora para poder hacerlo en horario laboral. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sólo el 34 por ciento de 185 países en el mundo cumplen con dar la licencia de 14 semanas (como mínimo) a las madres.

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“El nombre de estar de baja debería cambiar porque tiene una connotación negativa. Cuando una tiene un hijo o hija debería llamarse trabajo de cuidado por maternidad”, dice Elizabeth Salguero, experta en planificación estratégica que trabajó años para ONU Mujeres en Bolivia.

“Lastimosamente todas las mujeres que tienen hijos/as y deben atenderlos afecta a su carrera puesto que ese tiempo de la llamada “baja” implica según los cánones patriarcales de la productividad una desventaja a la empresa o institución, sin tomar en cuenta que las mujeres posibilitamos contar con fuerza de trabajo posterior, es decir somos fundamentales para que la especie humana y la economía siga adelante”, explica.

En Santa Cruz, en 2016 se declaró la Ley 124 de igualdad de oportunidades para la mujer. Leyes similares se han creado en toda Latinoamérica en los últimos años. Entre las razones para crear esta ley se citan los siguientes datos: la participación económica femenina es sólo del 46% en contraste con el 71% de la masculina, el analfabetismo en los hombres en Santa Cruz es del 2,5%, en las mujeres asciende al 7,4% y en el caso de las mujeres indígenas, al 9,5%. Los porcentajes son tajantes.

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Varios estudios a nivel mundial indican que el salario de las mujeres que han sido madres baja comparativamente al salario de hombres que han sido padres. Esta brecha discriminatoria tiene que ver con el cuidado de los hijos, más que con el hecho de ser mujer, según datos compartidos en el documental de Netflix En pocas palabras, ¿por qué las mujeres ganan menos?

“En Bolivia, en comparación a toda América Latina, tuvimos una inserción masiva y anticipada de las mujeres al mundo del empleo y fue por necesidad. Uno ve datos de otros países y la inserción laboral de mujer coincide con proyectos de vida, con mayor índice de educación y con la edad de ejercicio de la ciudadanía. Acá no, hubo el boom de trabajo femenino de los años 80 cuando tuvimos una hiperinflación y la mujer salió a trabajar muy temprano y lo hacía en la informalidad, en pésimas condiciones y sin apoyo para el cuidado de sus hijos. Y eso sigue así hasta ahora”, dice Flavia Marco, abogada e investigadora experta en temas de género.

Marco explica que mientras el Estado no se ocupe de ciertas responsabilidades no habrá mejoras en este sentido y que la responsabilidad de la calidad de empleo que tengan las mujeres terminará cayendo en los empleadores.

Hillary Clinton, la ex candidata a la presidencia de EEUU, aparece en el documental ¿por qué las mujeres ganan menos? diciendo: “En una columna publicada sobre cómo decorar tu escritorio en el trabajo decía: Si eres hombre y tienes una familia llena tu oficina de fotos familiares porque la gente pensará que eres un buen proveedor. Si eres mujer y tienes hijos, no pongas fotos de tu familia porque la gente pensará que no puedes concentrar tu mente en el trabajo”. Este juicio cae pesado para todas las mujeres incluso en esta era moderna.

Para Flavia Marco, la mayoría de las mujeres bolivianas y latinas viven del empleo informal o por cuenta propia para poder mantenerse al cuidado de sus hijos. “La tienen difícil todas las mujeres para ejercer la maternidad teniendo un empleo pero eso empeora si vamos a los niveles socioeconómicos más bajos. En el nivel más alto, otra presión que se suma es lo que llamo cumplir con el “mandato de la maternidad omnipresente”. Es algo de lo que las mujeres tenemos que liberarnos y es la culpa de dejar a nuestros hijos porque se piensa que los críos van a estar siempre mejor con nosotros que con nadie más”.

Incluso cuando una mujer trabaja a tiempo completo al igual que su compañero hombre, pasará nueve horas más por semana cuidando a los niños y haciendo trabajo de casa, según un estudio hecho en Estados Unidos por el Pew Research Center en 2013.

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“En otros países hay políticas públicas y recursos destinados al cuidado de los menores pero en Bolivia el Estado está ausente en temas de cuidado (de menores y adultos mayores) y legalmente debería ser su responsabilidad. Aquí, el mercado del cuidado está para quien puede pagarlo ya sea en trabajadoras del hogar o guarderías. Los hombres siguen sin participar en el cuidado, a pesar del cambio generacional que se ve y que claramente solo se da en ciertos niveles socioeconómicos”, dice Marco.

Elizabeth Salguero, experta en género y ex ministra de culturas, cuenta su experiencia personal: “en mi caso fue traumático porque tuve que dejar a mi hijo al tercer mes y se me corto la leche por el estrés de llegar a tiempo para darle leche. Por eso pienso que el Estado debería pagar un monto a las mujeres que son madres durante el tiempo que cuidan a los niños o niñas hasta sus 3 años y las empresas o instituciones permitir que trabajen a distancia o home office durante un año mínimo, mejor 3″.

Flavia Marco también cuenta cómo fue para ella: “yo me armé un sueldo por un año para dejar de trabajar y dedicarme a mi hija, quería disfrutar plenamente de la maternidad y recuerdo haber recibido comentarios condenatorios de colegas feministas, es terrible el juicio que hay por dejar de trabajar o por seguir trabajando”. Para Marco lo peor vino después ya que cuando quiso retomar las consultorías que hacía nadie quería darle empleo porque había rechazado trabajo contando que fue mamá. “Fue solo un año de ausencia, imaginen lo difícil que es para una mujer que deja de trabajar 3 o 5 años”, cuenta.

En el mundo, las mujeres producen el 66 % del trabajo y según datos de ONU Mujeres, en la mayoría de los países, ganan entre el 60 y 75 por ciento del salario de los hombres.

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