Medio Oriente

Enviado de Biden a Irán dice que las conversaciones no están muertas pero casi

Hasta ahora, los esfuerzos por revivir el acuerdo nuclear de 2015 han fallado

La bandera de Irán delante del edificio de la sede del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) antes de una conferencia de prensa de Rafael Grossi, Director General del OIEA, sobre la supervisión del programa de energía nuclear de Irán por parte del organismo el 24 de mayo de 2021 en Viena, Austria.
Por Iain Marlow y Daniel Flatley
25 de mayo, 2022 | 07:36 PM
Tiempo de lectura: 3 minutos

Bloomberg — El principal enviado de los Estados Unidos a las conversaciones nucleares con Irán dijo que los esfuerzos para revivir el acuerdo de 2015 están fracasando, pero que cree que ofrecer un alivio de sanciones “limitado” a Teherán aún podría salvar la situación y proporcionar la base para un convenio más amplio.

En testimonio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado el miércoles, el enviado especial Robert Malley dijo que un regreso al Plan de Acción Integral Conjunto multinacional ayudaría a controlar la actividad nuclear iraní que se aceleró después de la decisión del presidente Donald Trump en 2018 de retirarse del acuerdo, a pesar de una serie de sanciones punitivas.

Pero Malley dejó en claro que el tiempo se acaba después de más de un año de negociaciones intermitentes en Viena que parecen haber perdido impulso.

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“No tenemos un acuerdo y las perspectivas de llegar a uno son, en el mejor de los casos, tenues”, dijo Malley.

“La conclusión es que estamos convencidos, al igual que todos nuestros socios europeos, de que podemos proporcionar un alivio limitado de las sanciones a cambio de que Irán tome medidas importantes para revertir y restringir su programa nuclear y seguir utilizando la gran reserva de sanciones restantes, y otras herramientas a nuestra disposición para presionar y atacar sus otras actividades peligrosas”, dijo en sus comentarios preparados.

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Pero el presidente del comité, Bob Menéndez, un demócrata de Nueva Jersey que se opuso al acuerdo original, dijo que el actual régimen de sanciones no se está aplicando con la fuerza suficiente y que Teherán ha podido prolongar las conversaciones porque cuenta con la ayuda de Rusia y China.

“El Irán de hoy está impulsado por China, de quien se informa que en abril importó 650.000 barriles diarios de petróleo de Irán”, dijo Menéndez. “Petróleo que debería estar sujeto a sanciones estadounidenses. Incluso a precios reducidos, esto ha resultado en una avalancha de efectivo para el régimen”.

Cuando Trump se retiró del acuerdo, él y sus aliados argumentaron que el acuerdo original, negociado bajo la presidencia de Barack Obama, alivió la presión sobre Teherán sin abordar el programa de misiles balísticos de Irán ni su apoyo a los terroristas más allá de sus fronteras. Trump se refirió al acuerdo como “un acuerdo unilateral horrible que nunca debería haberse hecho”.

Funcionarios iraníes han dicho repetidamente que su programa nuclear es pacífico y no está diseñado para construir un arma. Pero desde que EE.UU. renunció al acuerdo, Teherán ha ido más allá de los límites acordados sobre el enriquecimiento nuclear y, según Malley y otros expertos, puede estar a solo semanas o meses de acumular el combustible necesario para construir un arma nuclear si se toma esa decisión.

La administración Biden ha tenido problemas para resucitar el acuerdo de 2015 y las negociaciones en Viena se prolongan, incluso cuando los esfuerzos de los diplomáticos estadounidenses continúan alimentando las críticas de los principales legisladores republicanos y demócratas en casa.

En su testimonio del miércoles, Malley reconoció las “opiniones contrapuestas fuertemente sostenidas” sobre el acuerdo, pero agregó que “el simple hecho es este: como un medio para restringir el programa nuclear de Irán, el JCPOA (por sus siglas en inglés, Plan de Acción Integral Conjunto) estaba funcionando. Abandonarlo no lo ha hecho.

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Los republicanos lo disputan. El senador James Risch de Idaho, el principal republicano en el Comité de Relaciones Exteriores, dijo que Malley tiene un trabajo imposible y que “está claro que el régimen iraní está negociando de mala fe”. También pidió sanciones más fuerte contra las compras de petróleo chino.

Malley comenzó sus comentarios detallando todas las formas en que Irán representa una amenaza para los EE.UU. y sus aliados, incluida la oferta de apoyo a grupos terroristas, la dirección de ataques contra las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente y la detención de ciudadanos extranjeros y con doble nacionalidad con fines políticos, pero agregó que el colapso del acuerdo y la urgente necesidad de revivirlo ha distraído activamente a los funcionarios estadounidenses de centrarse en otras actividades de Irán.

“No albergamos ilusiones”, dijo Malley en sus comentarios preparados. “Acuerdo nuclear o no acuerdo nuclear, este gobierno iraní seguirá siendo una amenaza”.

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Pero el funcionario también argumentó que cada problema que tiene EE.UU. con Irán “se magnificaría enormemente y nuestra libertad de acción para abordarlos se reduciría significativamente, si los líderes de Irán adquirieran un arma nuclear o si permaneciera como está ahora, cerca de poder obtener el material para una.”

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar

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