Bolivia

¿Cómo perdió Bolivia el reinado mundial de la quinua y qué hace para recuperarlo?

Bolivia fue el exportador número uno del mundo por años, pero la caída de precios, el mal manejo del mercado y la sobre oferta arruinó el sueño.

Bolivia ha perdido casi 200 millones de dólares por la baja de precios en el mercado internacional.
28 de junio, 2022 | 08:14 AM

La Paz — Durante varios años, Bolivia fue el rey mundial de la quinua, pero hace años que se quedó atrás en relación a su vecino que le seguía en segundo lugar, Perú. En 2013, las exportaciones de quinua desde Perú eran apenas la mitad que las de Bolivia. Hoy en día, Perú vende al mercado internacional un 40% por encima que su vecino Bolivia. Aunque ambos siguen siendo los dos mayores exportadores del mundo, la época dorada del grano de los Incas ya pasó.

“Es doloroso decirlo, pero el cambio es dramático. El mejor momento 2014 fueron 197 millones de dólares por cerca de 30 mil toneladas de exportación. Entre las exportaciones no tradicionales eso significaba el 9 % (es decir aquellas que no son hidrocarburos y minerales) pero al 2021 la quinua cayó a significar tan solo un 2 % el año pasado”, explica Gary Rodríguez del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

La razón principal de la caída estrepitosa del precio de este producto se debe a la sobre oferta que se generó a nivel mundial. “Bolivia ha perdido 135 millones solo con la baja del precio de la quinua”, explica Rodríguez.

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En el año 2013 Bolivia producía casi 68 mil toneladas de quinua y Perú poco más de 52 mil toneladas. En 2021 la producción boliviana cayó casi en un 50 %, apenas 39 mil toneladas. Sin embargo, en Perú se duplicó a 106 mil toneladas. Si bien hay un gran esfuerzo productivo en el país vecino, la quinua peruana no tiene las cualidades de la quinua orgánica boliviana que es única en el mundo debido a la tierra privilegiada donde se cultiva.

“Perú vendió 105 millones de dólares y Bolivia tan solo 62 millones de dólares. Pero hay un diferenciador: los 105 millones que vendió Perú representan casi 52 mil toneladas de quinua y Bolivia hizo 62 millones con casi 29 mil toneladas. La diferencia es el tipo de quinua. La peruana es dulce, la boliviana es la orgánica. Pero no estamos aprovechando realmente esta ventaja y los productores peruanos están generando más ganancias, que al final es lo que cuenta”, dice Rodríguez.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Bolivia vendió 16 millones de dólares de quinua entre enero y abril de este año. Un resultado poco alentador si se compara con los 20.3 millones vendidos en el mismo periodo del año pasado.

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Es por eso que el gobierno boliviano busca formas de impulsar que la quinua boliviana obtenga una denominación de origen que mejore su precio en el mercado internacional y la valorice más que la producción de otros países que después del boom de 2014 comenzaron a competir con los productores tradicionales. Actualmente, al menos 120 países la producen de forma experimental y comercial. España, por ejemplo, pasó de ser uno de grandes consumidores a uno de los competidores de los países andinos. Los españoles actualmente son los mayores productores de este cereal en toda Europa y su interés se debe a que podría ser el único grano que sobreviva la crisis mundial de fertilizantes. La quinua española necesita tres veces menos agua que el maíz y cinco veces menos fertilizantes. Su versión original, la boliviana, ni siquiera utiliza fertilizantes o agroquímicos, es producida a 3.600 msnm en una zona privilegiada por la calidad de los suelos que se ubican entre los salares de Uyuni y Coipasa. Y es ahí que podría estar la ventaja competitiva que devuelva a Bolivia al reinado mundial de este grano milenario.

Según los productores bolivianos gracias a los nutrientes de este grano, los campesinos andinos vivían hasta 120 años.dfd

Es por eso que el Centro Internacional de la Quinua (CIQ) impulsa investigaciones científicas con la finalidad de consolidar el proyecto boliviano que lleva dos décadas de retraso. Jesús Equise Mamani, presidente del CIQ, dijo: “hemos acordado suscribir un convenio que fortalezca el sistema de producción y certificación de la quinua real orgánica con denominación de origen para trabajar en un modelo productivo que va diferenciar la quinua real ante la competencia en el mundo”.

Para Equise Mamani, la clave será el uso de tecnología como drones y sistemas de geolocalización de cultivos. “El nuevo modelo busca geo diferenciar las parcelas para que el mundo entero conozca que la quinua real de Bolivia es un producto orgánico y que es única en el mundo. Queremos cubrir todo el altiplano sur boliviano que se produce con denominación de origen en los 3 departamentos: Potosí, Oruro y La Paz”.

El experto agrega que la meta va más allá de la recuperación económica y la soberanía alimentaria. “Nuestros ancestros vivían 100 y 120 años porque consumían este grano ancestral que es el grano de oro milenario boliviano, nuestra meta es que se recupere ese promedio de vida a través de nuestra producción de quinoa real orgánica”, dice.

En Bolivia hay al menos 70 mil productores de quinua. Ángela Caquegua es una de ellos. Pero Ángela no solo produce, sino que con su formación como ingeniera de sistemas lleva años colaborando a su comunidad y a los productores bolivianos a contactar de manera directa con los compradores de todo el mundo a través de un proyecto web llamado Quinoa Trade (www.quinoatrade.com.bo).

“Los pequeños productores estamos afrontando dos grandes problemáticas. Una con referencia al cambio climático, especialmente con las sequías y heladas. El segundo son los precios bajos que no alcanzan ni siquiera a cubrir los costos de producción. Por ejemplo, en nuestra comunidad somos aproximadamente 100 familias productoras, cada familia cuenta con aproximadamente 8 hectáreas y por hectáreas se cultiva entre 10 a 12 quintales de 46 kilos. Esto está bajando cada año, cada año es menos lo que cultivamos debido a que nuestros suelos también están perdiendo la fertilidad”, explica Ángela.

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El abono que utilizan en estas comunidades es totalmente natural. Por eso piden al gobierno apoyo para realizar un estudio de suelo que determine en qué condiciones están sus tierras y así dotarlos de los fertilizantes adecuados. “Usamos el guano de los camélidos, de las ovejas, de las llamas. Actualmente hay criaderos de ovejas, llamas, pero en muy poca cantidad, entonces eso también significa un costo para el productor, poder abonar su tierra”, dice la joven productora.

Ángela cuenta que muchos productores han estado guardando producto con la esperanza de que suba el precio nuevamente pero esto aún no llega. Y es que la tonelada de quinua llegó a costar 6.602 dólares en 2014 en el mercado internacional, pero actualmente ronda los 2.072 dólares, un tercio menos.

Para esta estudiosa del fairtrade, el mercado internacional es muy importante pero también se necesita explotar los mercados locales e internacionales de manera semi industrial y con valor agregado.

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“En mi comunidad estamos trabajando para crear una comunidad modelo, para poder crear nuestros propios productos con nuestra marca de la comunidad, productos a nivel artesanal semi industrial para poder sacarlos con valor agregado. Eso hará que no dependamos tanto de las exportaciones o tener que regalar nuestro producto a los intermediarios”, cuenta Ángela.

Por otro lado, para el experto, Gary Rodríguez, la solución a la baja productividad está en la biotecnología. “Los activistas dirán sacrilegio, pero si se puede usar biotecnología sin alterar las cualidades organolépticas de la quinoa y así reducir el ciclo del cultivo que es de un año. También se podría rotar como hace la soya y se entra en el círculo virtuoso de la rotación para proteger el suelo y fertilizar “orgánicamente”. Además, se podría reducir su tamaño, para que el viento no balancee las panojas, y no se pierda el grano” explica Rodríguez.

Lo cierto es que Bolivia necesita con urgencia generar más exportaciones habida cuenta de la baja de las ventas externas en el sector hidrocarburos y la reducción en las reservas a menos de un tercio si comparamos la actualidad con el 2014. Y el grano incaico puede ser el producto que devuelva esa esperanza al país donde se produce la mejor quinua del mundo.

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