La inflación supera el crecimiento de los salarios en Chile

El alto costo de los precios al consumidor sigue deteriorando el poder adquisitivo de los chilenos

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Santiago — Este mes comenzó a regir el alza del salario mínimo en Chile. Los trabajadores con ingresos mínimos recibirán 400.000 pesos (US$ 450), lo que el Gobierno ha dicho es el mayor aumento hecho en 23 años en el país.

Pero el ajuste salarial está enfrentando una dura batalla contra la más alta inflación desde 1994 en el país. El alza de los precios al consumidor, que llegó a un 12,5% interanual en junio, está deteriorando el poder adquisitivo de los chilenos.

Ese mismo mes, el índice nominal de remuneraciones (IR) y el costo de la mano de obra (ICMO), cuyos datos fueron entregado este viernes por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), registraron aumentos interanuales de un 10% y un 9,9%, respectivamente. Pero descontando la inflación, las remuneraciones reales muestran una variación de -1,6% en lo que va de 2022 y una caída anual de un 2,2%. “Los salarios en Chile han perdido poder adquisitivo, en este caso como consecuencia de la inflación, que ha superado el crecimiento de las remuneraciones”, dijo Francisco Simian, economista jefe de Altafid.

Se trata de un inédito retroceso en las últimas dos décadas, superando “ampliamente otros episodios de tensión” de los últimos años, indica Felipe Ruiz, economista senior de BCI. Esto se complementa con la disminución del ritmo de generación de empleo y una participación laboral que permanece contenida en el país. “La masa salarial real, que da cuenta del dinamismo del mercado laboral y su eventual poder adquisitivo, podría mostrar importantes ajustes a la baja de cara al segundo semestre, si persiste la perspectiva de alta inflación, junto con débiles señales de creación de empleo en lo próximo”, anticipa.

Desde octubre de 2021 existe una caída constante en términos anuales de los salarios reales, asegura Marco Correa, economista jefe de BICE Inversiones. Los datos divulgados por el INE solo están dando cuenta del efecto que produce el alto costo de la vida.

Esta tendencia se mantendría pues la inflación continuaría subiendo a un mayor ritmo, hasta fines de año al menos”, proyecta Correa. Junto al menor ritmo de crecimiento de los salarios, la actividad económica muestra un escenario más negativo, lo que amenaza con producir una menor demanda de trabajo por parte de las empresas y afectaría a los salarios.

Los más vulnerables

Es un hecho que la inflación está superando el crecimiento nominal de los salarios, lo que se constata al ver la evolución de los ingresos reales en Chile. “En este caso, y tal como destaca el Informe de Percepciones de Negocios del Banco Central publicado hace pocos días, solo un 25% aproximadamente de los encuestados afirma haber ajustado salarios por sobre el IPC en los últimos 6 meses”, explica Alejandro Guin-Po, economista de LarrainVial Asset Management.

Hay grupos más vulnerables ante la pérdida del poder adquisitivo. Se trata de personas que cuentan con menor conocimiento para escoger instrumentos que le brinden protección como depósitos en UF (Unidad de Fomento), pesos u otras alternativas más complejas; pero sobre todo porque la mayoría de sus ingresos se utilizan en consumo. De este modo, “si los bienes suben más que el salario, efectivamente debes gastar más dinero para consumir lo mismo”, agrega Guin-Po.

Refiere, además, que las personas más afectadas suelen poseer trabajos de baja calificación y remuneración, que solo en ocasiones hacen reajustes nominales importantes. “Como la inflación ha subido en 12,5% en variación anual, hacer ese reajuste por parte de empresas más pequeñas es un alto costo, más aún cuando también otros costos productivos se han incrementado”.

El economista dice que no es de extrañar que la correlación entre el salario real de las personas y la confianza del consumidor sea tan cercana, lo que es debido en gran parte al ajuste hecho en los últimos años. “Para ponerlo en perspectiva, los salarios reales crecían en promedio a un 2,0% en variación anual y hoy están cayendo”, concluye.

¿Cómo ayudar a los hogares?

Mientras suben los costos de los bienes y servicios, los salarios nominales mayormente se reajustan una vez al año. El Gobierno chileno subió el sueldo mínimo en mayo, hasta $380.000; en agosto, dejándolo en $400.000, y se comprometió a aumentarlo a $410.000 en enero de 2023 si la inflación acumulada en 12 meses supera el 7% al cierre de 2022.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, dijo que durante su administración el salario mínimo llegará a los $500.000 (US$ 550), pero que este año y en 2023, las condiciones económicas serían “duras”.

“Está la discusión de que, si pretendemos ayudar a las familias con un aumento del salario mínimo, lo que se está haciendo es promover el gasto de las familias, que sería más alto y generaría nuevamente más inflación”, comenta el economista Estaban Carrasco, académico de la Universidad de San Sebastián.

La depreciación del peso chileno se suma al complejo escenario. La moneda local ha perdido un 7,5% de su valor frente al dólar en lo que va de año, según datos de Bloomberg. Entre junio y mediados de julio, las altas alzas del tipo de cambio preocuparon en Chile, pero finalmente el Banco Central optó por una intervención cambiaria que mitigó el impacto de la fortaleza del dólar.

En este caso, José Luis Ruiz, profesor de Finanzas de la Universidad de Chile, asegura que las alzas en el tipo de cambio derivan en presiones inflacionarias por productos e insumos importados, y tienen un impacto más negativo en los ingresos reales.

Chile es una economía altamente indexada a la variación al índice de precios al consumidor (IPC), comentó el académico unos días atrás. “No obstante, no todos los sectores que hacen reajustes salariales consideran esta variable. Por eso, en momentos de crisis se requieren mayores esfuerzos fiscales en el financiamiento de programas que incrementen la productividad laboral y con ello mejores proyecciones salariales”, recomendó Ruiz.