Europa

Quién es Maxim Oreshkin, el arquitecto ruso del contraataque económico de Putin

Maxim Oreshkin, ayudante económico del presidente de 40 años, fue el autor de ideas clave como la apuesta por romper los contratos y poner fin a décadas de precedentes

Maxim Oreshkin y Vladimir Putin en 2019.
Por Bloomberg News
06 de agosto, 2022 | 09:20 am
Tiempo de lectura: 7 minutos

Bloomberg — En el momento en que las sanciones occidentales hicieron que la fortaleza en que él ayudó a convertir a Rusia pareciera menos inexpugnable, Maxim Oreshkin ideó una táctica para tratar de romper el cerco económico.

La invasión rusa a Ucrania aún no había cumplido un mes y la guerra relámpago de Moscú ya estaba dejando de ser tal. El golpe económico también era duro, ya que el gobierno luchaba por evitar entrar en default y el rublo se debilitaba rápidamente.

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El 23 de marzo, Vladimir Putin contraatacó con la exigencia a los adversarios de Rusia en Europa de que pagaran sus enormes facturas de gas natural en rublos.

Oreshkin, asesor económico de Putin, fue el autor de la apuesta que contempló la posibilidad de romper los contratos y poner fin a décadas de precedentes, según funcionarios familiarizados con el asunto.

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Desde la invasión, que comenzó el 24 de febrero, Oreshkin se ha convertido en un miembro clave del círculo íntimo de Putin en materia de política económica, uno de los varios conocedores de las finanzas occidentales que ahora ayudan a dirigir la respuesta del Kremlin.

“Ahora están ocupados en averiguar cómo eludir las sanciones y lo están haciendo con bastante éxito”, dijo Sergei Guriev, un economista que asesoró al gobierno en los primeros años del mandato de Putin, pero que luego huyó a París, donde ahora es rector de Sciences Po. “Pero todo el dinero ganado se destina a financiar la guerra”.

Daños evitados

Las defensas han ayudado al Kremlin a evitar lo peor del daño económico que se temía cuando se impusieron las sanciones por primera vez. Los pronósticos ahora ven una contracción la mitad de profunda de lo que se preveía este año. El rublo ha recuperado sus pérdidas iniciales y se ha convertido en una moneda con uno de los rendimientos más altos frente al dólar, ya que decenas de miles de millones de dólares y euros se destinan a la energía y otras exportaciones del país.

Al aprovechar la influencia de Rusia en el suministro de gas a Europa, la demanda del pago en rublos de Oreshkin permitió a Putin parecer que se defendía de la embestida inicial de las sanciones. En última instancia, obligó a la UE a dar marcha atrás, ya que la mayoría de los principales consumidores aceptaron las nuevas condiciones, que incluían el requisito de abrir cuentas especiales en Gazprombank JSC, lo que mantuvo a la entidad crediticia libre de sanciones.

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“Considero que el efecto de utilizar el plan de rublos por gas es positivo”, dijo Oreshkin a Bloomberg, declinando comentar su papel en la concepción del mismo.

Ha susurrado frases retóricas que luego acaban en los discursos presidenciales. Acuñó una frase que Putin no tardaría en repetir una y otra vez, describiendo la incautación de las reservas internacionales de Rusia como, de hecho, “un verdadero incumplimiento” por parte de Estados Unidos y la Unión Europea de sus obligaciones con Rusia.

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También ha ayudado a elaborar planes para limitar las consecuencias de la interrupción del servicio de mensajería financiera SWIFT a los bancos rusos y se ha opuesto a los llamamientos de otras personas influyentes a favor de un mayor control estatal, ya que la economía rusa está cada vez más aislada del mundo con el que Oreshkin y sus aliados pretendían estrechar lazos.

Putin le acompañó en un reciente viaje a Irán, que tiene décadas de experiencia a la hora de resistir las sanciones occidentales. Preguntado por las ideas de la república islámica para superar los límites, Oreshkin se jactó de que “las nuestras son mucho mejores”.

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Antiguo banquero de la unidad rusa de Societe Generale SA (GLEN), ahora utiliza su experiencia occidental para atenuar el impacto de las sanciones. Oreshkin forma parte de un grupo de funcionarios que durante mucho tiempo han tratado de mantener un equilibrio entre la elaboración de una política económica favorable a los inversionistas y la creciente represión de Putin.

La guerra ha hecho que ese acto de equilibrio sea casi imposible, ya que Oreshkin y sus colegas han sido sancionados porque sus políticas económicas están al servicio de la maquinaria bélica del Kremlin.

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No es “defendible”

“Puedo ver exactamente cómo alguien entre los tecnócratas diría: ‘Aquí estoy haciendo esta cosa realmente importante en los sistemas de pago, en la banca, esta es mi área de responsabilidad. Estoy manteniendo la estabilidad y voy a seguir haciéndolo”, dijo Jacob Nell, que como economista de Rusia en Morgan Stanley llevó una vez a los inversores a conocer a Oreshkin.

“Era defendible antes del 24 de febrero, pero no lo es después”, añadió Nell, que ahora es miembro de un grupo de trabajo internacional que asesora a EE.UU. y Europa sobre cómo diseñar las sanciones contra Rusia

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Oreshkin forma parte de una generación puente que vivió el final de la era soviética y pasó su adolescencia durante lo que se conoció en Rusia como la tumultuosa década de los 90, un periodo de penurias y osadía económica.

Treinta años menor que Putin, era el menor de los dos hijos de una familia de académicos moscovitas, y creció en un mundo distinto al de los duros comienzos del presidente en la Leningrado de la posguerra.

Grupo de tecnócratas

El grupo de tecnócratas de Oreshkin incluye al vicegobernador del Banco de Rusia, Alexey Zabotkin, de 44 años, y al viceministro de Finanzas, Vladimir Kolychev, de 39 años. Graduados en las escuelas de economía rusas de élite, pasaron de trabajar en prestamistas europeos al banco de inversión estatal VTB Capital, antes de ser nombrados para ocupar altos cargos estatales.

Luego de renunciar al sector privado se dedicaron a construir la fortaleza financiera de Putin. Cuanto más duro era Putin con sus críticos y rivales en el extranjero y en casa, más indispensables se hacían para crear una resistencia que sostuviera la economía para cuando llegaran las grandes crisis.

Durante sus tres años en el Ministerio de Finanzas, Oreshkin fue uno de los funcionarios que ideó un mecanismo para desviar cientos de miles de millones de dólares de ingresos procedentes de las exportaciones de petróleo y gas a un fondo soberano para ayudar al Kremlin a capear crisis como las primeras oleadas de sanciones estadounidenses y europeas por Crimea en 2014.

La norma presupuestaria rusa ayudó a las reservas del gobierno al ahorrar los ingresos inesperadosdfd

Sin embargo, años de sanciones y de acumulación de reservas no fueron suficientes para proteger la economía tras la invasión. EE.UU. y sus aliados congelaron gran parte de los US$600.000 millones en reservas que las políticas de Oreshkin habían ayudado a acumular. A pesar de sus esfuerzos por desviar la culpa, Rusia no pudo hacer frente a los pagos de la deuda y entró en default por primera vez en un siglo. La economía no va tan mal como se temía tras la invasión, pero sigue en camino de una de las recesiones más profundas en décadas.

Oreshkin, considerado hasta hace poco como un peso ligero de la política, se ha convertido en la mano derecha económica de un presidente en guerra.

“Putin sigue confiando en nuestros economistas”, dijo Guriev.

Mientras algunos poderosos actores del Kremlin han presionado para reafirmar el control estatal sobre la economía, Oreshkin se ha defendido, hasta ahora con éxito.

Retórica estridente

“Rusia no va a abandonar la economía de mercado”, dijo Oreshkin en respuesta a las preguntas de Bloomberg, “al contrario, se está moviendo en la dirección contraria. Ahora se fomenta especialmente la iniciativa privada. El presidente lo señala constantemente en sus discursos”.

Aun así, él y sus aliados adoptan cada vez más la estridente retórica de los antaño críticos del capitalismo occidental en Rusia.

Oreshkin ha comparado la divisa estadounidense con “una droga que sirve para drogar al mundo entero”. Aleksey Moiseev, viceministro de Finanzas de 49 años y otro exalumno de VTB Capital, ha dicho que la intensidad de las sanciones equivalía a la detonación de una “bomba nuclear financiera”.

Dejando a un lado la retórica, las medidas anticrisis adoptadas hasta ahora se ciñen en gran medida al libro de jugadas que se inspira en la economía dominante, y los responsables políticos ya han desmantelado los controles de capital utilizados para sellar a Rusia tras la invasión.

Esto puede no ser suficiente para asegurar su legado.

“Lo que hicieron en los primeros años de su estancia en el Ministerio de Finanzas y en el banco central ya ha sido cancelado”, dijo Konstantin Sonin, un economista nacido en Moscú en la Universidad de Chicago que ha sido durante mucho tiempo crítico con las políticas bajo Putin. “Ahora su trabajo no difiere del de los oficinistas muy bien pagados de un gobierno que libra una guerra criminal”.

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