Bolivia

¿Cómo se sostiene la moneda boliviana si sus vecinos se deprecian ante el dólar?

El ex director del Banco Central y el presidente de los economistas explican que Bolivia tiene un cambio fijo hace 11 años mientras Colombia, Argentina y Chile se devalúan.

El boliviano se sostiene frente al dólar hace 11 años por una política de tasa fija que los economistas consideran que tendrá un costo alto.
08 de agosto, 2022 | 12:45 PM
Tiempo de lectura: 5 minutos

La Paz — ¿Cómo es posible que el boliviano se sostenga en medio de la depreciación de las monedas de la región frente a un dólar que se fortalece cada vez más?

Argentina, Chile y Colombia, en ese orden, son los tres países que más han con la depreciaciones de sus monedas. Bolivia, junto con Perú y Brasil se han mantenido a salvo en la región. Pero a diferencia de Brasil, Bolivia no tiene el respaldo de un superávit comercial con grandes montos de exportaciones.

Para entender el fenómeno boliviano Bloomberg Línea habló con José Gabriel Espinoza Yáñez, economista, ex director del Banco Central de Bolivia y coautor del libro Un siglo de Economía en Bolivia, quien explica esta situación que levanta admiración en Latinoamérica.

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“Gran parte de los pasivos del sistema financiero del país están calificados en bolivianos por lo que una devaluación ahora sería poco útil para muchos de los actores del sistema financiero por lo tanto hay un compromiso por parte de los agentes del mercado privado de mantener el tipo de cambio. El otro elemento tiene que ver con una gran cantidad de flujo de divisas que aún está recibiendo Bolivia por varias actividades como exportación de granos y productos de agro industria”, dijo Espinoza.

Según el experto, esto se suma a las remesas en dólares enviadas por bolivianos en el exterior generando cierta estabilidad que logra suplir la cantidad de divisas necesarias para sostener el tipo de cambio.

Por su parte, el presidente del colegio de economistas, Jorge Akamine, explica que el tipo de cambio es fijo desde el 2011 en Bolivia y eso tiene su costo. “No olvidemos que el tipo de cambio no es otra cosa que el precio del dólar y mantener una política de tipo de cambio fijo afecta a esta variable: las reservas. Las reservas han caído de forma sistemática en los últimos tiempos (2012, 2013 y 2014) y esto no se debe solamente al cambio”, dijo.

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El experto indica que parte de las reservas del Banco Central de Bolivia (alrededor de seis mil millones de dólares) han sido prestadas a las empresas del Estado a largo plazo y una baja tasa de interés. “Esto ha hecho que se mermen las reservas y que se sienta más la presión. Entonces evidentemente que hay una fuerte presión en el manejo de divisas en el país y esto podría hacer que se tome la medida de la liberación del tipo de cambio. Si no se consiguen más dólares para reforzar nuestras reservas esto va suceder pronto. Las medidas que se toman para sostener el cambio son riesgosas, apoyan en el corto y mediano plazo al bienestar de la población en general. Sin embargo, tener los recursos para subsidiar la economía es lo complejo en estos momentos”, dijo Akamine.

Los economistas no mencionaron algo que para otros expertos es un secreto a voces del que nadie quiere hablar: los narcodólares. “Hay que saber que el país recibe una gran cantidad de dólares gracias al narcotráfico y que eso es elemental en cómo se sostiene la economía boliviana. Nunca nos faltan los dólares y eso ayuda a la estabilidad de la moneda y de la economía, pero nadie quiere hablar de eso por miedo a represalias”, explicó un investigador de la economía nacional que prefiere mantenerse en el anonimato.

Solo como ejemplo, el 2 de agosto el ministerio de gobierno declaró que descubrieron un mega laboratorio de droga en un parque indígena con valor de 483.000 dólares. Noticias como esta abundan en la agenda mediática boliviana y a pesar de los operativos, se sabe que las operaciones de tráfico de cocaína suman un importante movimiento de divisas norteamericanas a la economía boliviana a través del lavado de dinero.

Sin embargo, para el ex presidente del Banco Central de Bolivia, lo más preocupante son los subsidios que paga el gobierno boliviano que siguen en aumento y la incertidumbre de no saber cuánto tiempo más se podrán sostener.

“El riesgo viene por el incremento de los costos de los subsidios y una inflación baja que se está manteniendo a raíz de precios controlados o administrados en los que estos incrementos en los costos de producción están siendo asumidos por el sector público que van déficit fiscal o algunos sectores de productores que ven cómo van cayendo sus márgenes hace ya bastante tiempo. Esto no es sostenible a largo plazo y es lo que vemos en presiones sociales y malestares sectoriales que están llegando a movilizaciones, pero también a continuas amenazas de incrementos de precios”, explica Espinoza.

El experto explicó también que la gente no siente la inflación en la medida en que los países vecinos sigan devaluando o que las tasas de inflación alrededor de Bolivia se vuelven más altas. Mientras eso sucede el contrabando hacia Bolivia aumenta y los productos de consumo alimenticio para la canasta familiar boliviana ingresan a menor precio. “Todo eso permite un consumo relativamente barato. Entonces hay una serie de factores que influyen y el gran riesgo que corremos es que el sector privado ya no sea capaz de mantener esa generación de divisas que aún recibimos”, dijo.

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Un segundo conjunto de razones que sostienen el tipo de cambio es un factor cualitativo, tiene que ver con la demanda por bolivianos que tiene la gente para sus transacciones y operaciones cotidianas que se sigue manteniendo relativamente alta, eso mantendrá el tipo de cambio. En líneas generales, estos factores son muy dinámicos y mientras la gente siga necesitando más bolivianos que dólares y siga encontrando los dólares necesarios en el mercado, el tipo de cambio estará estable.

Para muchos sectores una devaluación podría favorecer a las exportaciones, pero para Espinoza, no es así. “Cerca del 60 y 70 % de las manufacturas son previamente importaciones, por tanto, una devaluación afectaría al sector productivo. Y al estar la economía fuertemente dominada por el consumo de productos importados pues el impacto negativo sería mucho más alto que los beneficios que podríamos percibir”, resaltó.

¿Pero cuánto tiempo durará la fuerza del boliviano en la pulseta contra el dólar que se hace cada vez más fuerte? “Todo depende de la posibilidad del sector público para seguir sosteniendo los subsidios de los carburantes como algunos precios controlados que son relevantes para la economía familiar de los bolivianos como el precio de los servicios básicos, el pan y demás que hoy día están siendo controlados por subsidios que están impactando fuertemente en las cuentas fiscales del Estado. En la medida que el gobierno pueda sostener esto la situación cambiaria se podrá controlar. Pero en la medida que los precios internacionales sigan subiendo y los costos de los subsidios también, el riesgo de que la situación se salga de control es mayor”, dijo el ex presidente del Banco Central de Bolivia, Gabriel Espinoza.

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