Francia
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Bloomberg Opinión — Unos ciento ochenta días después de la invasión rusa de su país vecino, los países democráticos se han unificado para respaldar la autodefensa de Ucrania e imponer sanciones a Vladimir Putin y a sus cómplices. Pero esto no ha impedido el baño de sangre, y el presidente de Rusia apuesta porque la unidad de los países occidentales se desintegre al llegar el invierno boreal, y que los precios de los alimentos y de la energía afecten a los europeos. Demostrar que está en un error exigirá a los líderes europeos que preparen a sus poblaciones para una guerra prolongada y que incrementen la ayuda a los que menos puedan hacer frente a sus costos.

La opinión del público, tanto en Estados Unidos como en Europa, ha apoyado de forma mayoritaria los programas para ayudar a los ucranianos a hacer frente a la invasión de Putin, pero es probable que este se reduzca al prolongarse el conflicto. Según un sondeo efectuado en mayo en 10 países de Europa, para el 42% de las personas sus gobiernos están prestando una excesiva atención a Ucrania en comparación con sus problemas; las cifras de Rumanía y Polonia, dos países en primera línea, superan el 50%. En Europa, el aumento del costo de vida y de los precios de la energía son las mayores preocupaciones con respecto a la guerra, conjuntamente con el uso de armas nucleares. Un sondeo de Forsa realizado en Alemania en el mes de julio reveló que el respaldo al boicot del gas ruso, una medida fundamental para presionar a Rusia, ha disminuido a algo menos de un tercio de los entrevistados, en comparación con el 44% de los encuestados hace seis semanas.

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Europa y la guerradfd

Con el fin de combatir el cansancio del esfuerzo bélico, los líderes europeos necesitan aclarar sus objetivos en Ucrania. Aunque los objetivos de los distintos países variarán sin duda, habrá un gran consenso sobre algunos objetivos básicos: defender a los dirigentes democráticamente elegidos de Ucrania y su libre determinación, exigir responsabilidades a las fuerzas rusas por los crímenes de esta guerra y prevenir un alto el fuego que exponga a Ucrania a un nuevo ataque ruso. Por lo menos, Europa deberá mantener las sanciones actuales contra Rusia y seguir suministrando apoyo económico a Ucrania en los meses venideros.

Los líderes europeos han descartado hasta ahora cualquier relajación de las sanciones a Rusia, pero deberían hacer más para contestar a la intranquilidad de la población. Los responsables de la formulación de políticas deberían insistir en que el apoyo a Ucrania redunda en el propio interés de Europa, ya que si se permite que Putin se imponga, no sólo se envalentona al Kremlin, sino también a otros autócratas con ambiciones expansionistas. Además deben contrarrestar la desinformación rusa sobre las presuntas debilidades de la política de occidente resaltando más sus éxitos, como el debilitamiento de la economía rusa, la frustración de los esfuerzos de Putin por sustituir al presidente Volodymyr Zelenskiy con un dirigente títere y el mayor tamaño y fuerza de la OTAN.

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Es igualmente importante que los gobiernos occidentales comuniquen honestamente el dolor potencial que se avecina. El impacto en los ingresos disponibles ha sido desigual, pero el Fondo Monetario Internacional estima un aumento del costo de vida promedio para los hogares europeos cercano al 7% del consumo en 2022.

Con Rusia restringiendo los suministros de gas y amenazando con cerrarlos por completo, la situación no mejora y los consumidores europeos se enfrentan a un invierno sombrío. El Reino Unido se prepara para apagones programados. Si bien todos sufrirán, los gobiernos deben centrar su asistencia en quienes corren mayor riesgo. El apoyo a los ingresos dirigido a los pobres es un enfoque más rentable que las reducciones de impuestos y los controles de precios, que no incentivarán a las familias a reducir el consumo o invertir en una mayor eficiencia.

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Sobre todo, los líderes europeos deben pedir paciencia. La indignación moral y la solidaridad del público occidental ha reforzado la moral de Ucrania y ha ayudado a sus fuerzas a resistir el ataque de Rusia. Pero la lucha por preservar la libertad del país no terminará pronto.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios

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