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El satanismo y la masonería se convierten en temas electorales en el Brasil religioso

Las redes sociales circularon rumores sobre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro, cuestionando la fe cristiana de ambos candidatos a la presidencia de Brasil

Lula da Silva y Bolsonaro se enfrentarán en la segunda vuelta electoral en Brasil, el próximo 30 de octubre.
Por Andrew Rosati y Isadora Calumby
08 de octubre, 2022 | 06:51 PM

Bloomberg — La carrera presidencial en Brasil dio un giro extraño esta semana, ya que el aspirante izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva y el actual mandatario Jair Bolsonaro fueron blanco de falsas afirmaciones en las redes sociales sobre satanismo, masonería e incluso canibalismo.

La avalancha de desinformación fue tan grande que Lula, de 76 años, publicó una declaración de cinco puntos en Facebook en la que decía que, de hecho, no había hecho un trato con el diablo ni había hablado con Satanás. Posteriormente participó en un acto con frailes franciscanos. Bolsonaro, por su parte, asistió el sábado a la mayor fiesta religiosa del país, una celebración católica conocida como “Cirio de Nazare” en Belem, capital del norteño estado de Pará.

A principios de la semana, una serie de videos virales y propaganda política falsa trataron de poner en duda la fe de cada uno de los candidatos después de la primera ronda de las elecciones del 2 de octubre. Ambos hombres pregonan sus creencias cristianas, pero Bolsonaro, de 67 años, ha apostado gran parte de su intento de reelección en asegurar el respaldo de los votantes evangélicos.

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Cerca de la mitad de Brasil se identifica como católico, aunque algunas estimaciones sitúan ahora a los pentecostales como mayoría. Su apoyo será sin duda crucial para ambos candidatos de cara a la segunda vuelta presidencial del 30 de octubre.

El martes, un video de 2017 del entonces diputado Bolsonaro hablando en una logia masónica resurgió y fue ampliamente difundido en línea. Se interpretó como un intento de debilitar la posición del presidente con los evangélicos, muchos de los cuales consideran la masonería un anatema para sus creencias.

Otro vídeo de una entrevista de 2016 también circuló por las redes sociales, con comentarios sacados de contexto del presidente diciendo que estaría dispuesto a unirse al ritual de una tribu indígena de comer carne humana.

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Las respuestas

La reacción en Twitter fue rápida: “Bolsonaro caníbal” y “maçonaro”, un juego con la palabra “masón” y el apellido del presidente, fueron tendencia en Brasil esta semana.

Bolsonaro respondió a las críticas sobre la aparición en la logia, calificándola de “alboroto”. Sin embargo, su ministro de comunicación aumentó la polémica, compartiendo un vídeo de un influencer y supuesto satanista que apoya a Lula.

Tras las peticiones del Partido de los Trabajadores de Lula, la autoridad electoral brasileña ordenó el miércoles a las redes sociales que retiraran los contenidos que asociaran falsamente al candidato de 76 años con el satanismo o se enfrentarían a multas.

--Con la ayuda de Eslen Brito.

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