Argentina

Dólar en Argentina: ¿puede Sergio Massa evitar una devaluación brusca en 2022 y 2023?

El tipo de cambio real se sigue atrasando y el BCRA continúa perdiendo reservas. En el mercado advierten que un salto cambiario sin un plan detrás, agravaría la situación

El Gobierno buscará por todos los medios no convalidar un salto discreto en el tipo de cambio
14 de octubre, 2022 | 08:50 AM

En varias oportunidades, dentro del poco tiempo que lleva como ministro de Economía, Sergio Massa aseguró que bajo su gestión no hay posibilidades de un salto discreto del tipo de cambio, ya que tal movimiento empujaría “a millones de personas a la pobreza”.

Los analistas de mercado asienten que es cierto que, de no haber un plan de estabilización, una devaluación solo empeoraría la situación, dados los altos niveles de inflación actualmente.

De todas formas, ponen la lupa en que si el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) se sigue apreciando y el peso sigue perdiendo competitividad, cada vez le será más difícil al Gobierno contener las presiones devaluatorias.

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El TCRM compara cómo se mueve el peso en relación a otras monedas con las que comercia Argentina y se aprecia, a pesar de las microdevaluaciones del Banco Central (BCRA), debido que la suba del dólar oficial suele ir por debajo de la inflación. Bajo este indicador, el peso se apreció, en términos reales, casi un 29% desde que llegó Alberto Fernández al poder.

Fuente: Banco Centraldfd

Otros factores que suman presión al tipo de cambio es la pérdida de reservas por parte del Banco Central, la suba del dólar a nivel mundial y el alza de tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed).

Fuente: Adcap Grupo Financierodfd

El desafío de resistir una devaluación en 2023

“En los próximos meses van a poder contener la devaluación, porque están poniendo más cepo a las importaciones”, sostuvo Andrés Borenstein, director asociado de la consultora Econviews. No obstante, el analista consideró que las autoridades decidieron “cascotear” el nivel actividad económica para no convalidar un salto discreto.

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El gran desafío llegará en el 2023, cuando, según Borenstein, el Gobierno ya haya utilizado las divisas que logró acumular gracias al dólar soja y el préstamo que acaba de obtener de parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que aprobó un crédito de US$700 millones.

Por su parte, el director de Anker Latinoamérica, Martín Vauthier, consideró que para saber si el Gobierno va a poder resistir sin devaluar habrá que seguir cómo le va al Banco Central en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Cabe indicar que desde que se terminó el “dólar soja”, por el cual se le pagaba $200 por cada dólar liquidado a quienes vendieran soja, el BCRA no para de vender reservas.

Gentileza de Aurum Valores.dfd

“Los flujos en estos meses van a ser complicados, sobre todo ahora que se adelantó buena parte de la liquidación de soja, el maíz empieza a entrar en temporada baja y con el trigo hay incertidumbre por la sequía”, advirtió Vauthier. Y añadió, además, que “el tipo de cambio actual sigue alentando el adelanto de pago de importaciones”.

Respecto de esto último, en el mercado observan que con una brecha cambiaria superior al 100% (ya que el oficial mayorista está apenas arriba de los $150 y el contado con liqui supera los $300) los importadores tienen incentivos para adelantar sus compras y los exportadores para atrasar sus ventas.

Un TCRM inconsistente con la acumulación de reservas

Además, el ejecutivo de Anker Latinoamérica expresó que el TCRM actual “no es consistente con una acumulación de reservas”.

Según la mirada de Emiliano Anselmi, team leader de macroeconomía en Portfolio Personal Inversiones, “la balanza de pagos parece pedir a gritos un tipo de cambio real más alto”, es decir, una devaluación real.

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El déficit de cuenta financiera viene estable en seis o siete mil millones de dólares en términos anuales y el otrora superávit de cuenta corriente se ha vuelto deficitario en US$500 millones en términos anuales”, puntualizó.

“Pensando de aquí a fin de mandato (14 meses), tanto la cuenta financiera como la cuenta corriente seguirán negativas y el stock de reservas es de apenas US$6.000 millones. No queda tan claro que alcance para llegar”, sentenció Anselmi.

Devaluar sin estabilizar, el peor escenario

Ninguno de los consultados pone en duda que el Gobierno intentará sostener el actual ritmo del dólar tanto este año como el que viene, tal como viene señalando Massa. Todos coinciden en que se intentará llegar con depreciaciones administradas hasta el final del mandato.

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En línea con esa mirada, el economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, expresó: “Difícilmente el Gobierno opte por una corrección cambiaria, aunque si la temporada de cosecha gruesa no permite una buena liquidación, las presiones podrían exacerbarse”.

Franco subrayó que lo ideal sería la presentación de un programa económico sólido, con un ancla fiscal percibida como consistente y duradera por el mercado, para comenzar a encarar diversas correcciones de precios relativos y tipo de cambio.

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Caso contrario, un salto discreto en el tipo de cambio exacerbaría las presiones inflacionarias en un contexto en que esperamos una inflación en torno a 100% para 2022”, alertó el ejecutivo de Grupo SBS.

En esa dirección, el director de la consultora Ecolatina, Federico Moll, señaló que el efecto que tendría un salto cambiario “sobre una economía muy anémica y con inflación de tres dígitos” sería el de “eliminar el poco capital político que le queda” al Gobierno.

Precisamente, en las últimas horas el diario económico Ámbito Financiero publicó que el Gobierno podría avanzar con un plan de estabilización en noviembre.

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Más torniquetes

Si devaluar no es una opción y los desequilibrios se acumulan, el Gobierno tiene la opción de quitar presión sobre el mercado cambiario reduciendo los agentes que pueden demandar dólares al tipo de cambio oficial”, especificó Moll. Y detalló que ello implicaría “sumar nuevos parches y regulaciones a un mercado cambiario que ya es un Frankenstein”.

Así podrían llegar a 2023 sin un salto explícito del tipo de cambio”, proyectó Moll.

Asimismo, Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, reflexionó: “No sé si podrán soportar la presión para lo que queda de mandato sin un salto discreto en el tipo de cambios, pero además me pregunto, si la soportan ¿en qué condiciones entregan? Porque, medidas como seguir apretando el torniquete en las importaciones hará resentir más la actividad y la reducción de oferta generará más presión sobre los precios, más crispación social y pobreza”.

Reschini agregó que, mientras tanto, el mercado de futuros sigue cargando tasa en la parte más larga de la curva.

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