Musk
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Bloomberg Opinión — La compra de Twitter Inc. por parte de Elon Musk y sus planes para dar un giro a la problemática red social son objeto de gran atención. La mayoría de los debates en torno a la adquisición de la red social pasan por alto un elemento crucial de la brillante trayectoria de Musk: Utiliza el software para impulsar avances antes inimaginables en problemas difíciles, y luego crea una espiral virtuosa con los inversores y los usuarios. Este enfoque es fundamental para entender el futuro de la tecnología y la innovación en general, y de Twitter en particular.

No hago ninguna predicción sobre cómo funcionará esto con Twitter. Por un lado, está el impresionante historial de éxitos de Musk en negocios que no se creían susceptibles de soluciones de software radicales. Por otro lado está la dificultad de imaginar el nuevo y mejorado Twitter. Las reacciones inmediatas de los usuarios de Twitter y de los anunciantes no dan mucho insight.

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Sin embargo, hay dos puntos clave en los que hay acuerdo general: que Twitter ha creado de algún modo algo de gran importancia social que todavía no se entiende bien, y que la antigua dirección de Twitter hizo un mal trabajo a la hora de apoyar esa importancia y monetizarla. Centrarse en los ingresos por publicidad y preocuparse por los regaños socava el espíritu básico de la plataforma para sus valiosos usuarios. El antiguo Twitter parece haber gastado masivamente en personal para iniciativas que no atraían a los usuarios y que se abandonaban con frecuencia cuando no producían beneficios rápidos.

Más allá de esto hay poco acuerdo. Pocas personas tienen ideas claras de cómo Twitter puede crecer y generar beneficios. Los primeros intentos de Musk de hacer retoques -cambiar las fuentes de ingresos de los anunciantes a los usuarios, recortar personal e ignorar las regañinas- pueden ser útiles o no, pero no apuntan al objetivo.

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Se puede obtener más información relevante mirando el pasado de Musk en lugar del de Twitter. La gente piensa en Musk como un tipo de hardware - coches y cohetes - pero empezó en el software con Zip2 y PayPal Holdings Inc. Cuando se metió en el mundo del hardware, sus innovaciones consistieron en aprovechar los avances del software para acelerar el desarrollo y reducir los costes de capital.

En los textos que Musk envió a Twitter antes de la compra, destacaba su éxito en la construcción de “sistemas de software de alta resistencia”, presumiblemente las herramientas de prototipado rápido, gestión de la producción y simulación tan fundamentales para el éxito de Tesla Inc. y SpaceX. Musk parece pensar en Twitter como un problema de ingeniería que hay que diseñar desde cero, más que como un fenómeno social que hay que monetizar. Eso significa entender el valor fundamental de Twitter y construir una infraestructura que lo respalde, en lugar de tomar decisiones de comité para satisfacer a los usuarios existentes, a los anunciantes y a terceros.

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Otro factor de éxito de Musk es su narrativa. Musk cuenta historias que atraen tanto el talento como el capital para hacer realidad sus sueños. Esto es más complicado de lo que parece. Tanto las personas con talento como los inversores son escépticos y escuchan muchas historias. La mayoría de los visionarios tienen problemas para atraer y gestionar el talento adecuado y para atraer a las personas que apuestan su propio dinero. Contar historias que atraigan a los creativos y a los inversores adecuados, y luego gestionar la combinación, es una habilidad poco común. Y Musk lo ha hecho de forma creciente: el dinero atrae al talento, y el talento produce resultados que atraen más capital.

Un factor relacionado y final del éxito de Musk es su capacidad para crear equipos. Musk se rodea de personas excepcionales, capaces de ejecutar su visión y de corregir sus errores. Esto ya ha comenzado en Twitter, con Musk incorporando a compañeros especialistas en productos e innovadores como David Sacks, Marc Andreessen y Larry Ellison.

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No creo que Musk se conforme con pulir Twitter en los márgenes. Espero que introduzca una nueva cultura de software construida en torno a herramientas para apoyar mejoras flexibles. Musk contará historias que atraigan el talento de los usuarios para mejorar el contenido, y el talento del software para mejorar la experiencia del usuario. Nadie, probablemente ni siquiera Musk, tiene más que vagas ideas de cómo será esto. Pero probablemente Musk pueda atraer el capital que necesite para construirlo y ampliarlo de cualquier forma que parezca prometedora, sin tener que preocuparse por los ingresos o los beneficios. Sólo cuando esté construido tendrá sentido preguntarse cómo monetizarlo.

Por supuesto, todo esto podría fracasar. Tal vez no haya grandes ganancias por cambiar la cultura del software. Tal vez no haya realmente nada que construir o monetizar. Tal vez Musk sea incapaz de idear historias convincentes, o no haya suficiente gente que las acepte. Quizás lo que se construya no le interese a nadie. Pero, al menos hasta ahora, nadie se ha hecho rico apostando contra Musk.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.