Volodymyr Zelenskiy, presidente de Ucrania, en una rueda de prensa durante una cumbre extraordinaria de líderes de la Unión Europea en la sede del Consejo Europeo en Bruselas, Bélgica, el jueves 9 de febrero de 2023.
Tiempo de lectura: 2 minutos

Bloomberg Opinión — La semana pasada, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy se reunió con los líderes de la Unión Europea e insistió no sólo en la necesidad de más armas, sino también de una rápida admisión en la UE. Mantener el suministro de armas y equipos es urgente y vital, pero acelerar las conversaciones sobre la adhesión a la UE no lo es. En realidad, es una distracción peligrosa.

Kiev está luchando heroicamente para derrotar la agresión de Vladimir Putin, y Europa entiende que prestar ayuda es un imperativo moral y geopolítico. Hasta ahora, el apoyo militar del bloque ha sido eficaz, aunque no sin reservas ni con la prontitud que debería. Ucrania necesita también una ayuda económica más generosa para mitigar los enormes daños materiales que Rusia le ha infligido. Los gobiernos europeos reconocen que mantener y ampliar su apoyo sirve a sus propios intereses de seguridad.

Dado lo que está en juego, es comprensible el deseo de ir más allá y acelerar la adhesión de Ucrania a la UE. Sin embargo, se corre el riesgo de escalar el conflicto sin ningún propósito real.

La idea de incorporar a Ucrania a la Unión no es nueva. Desde 2014, un nuevo acuerdo comercial y de asociación ya había empezado a reforzar sus lazos económicos con Occidente. Tras la invasión rusa, se le concedió el estatuto de candidato en condiciones más favorables de lo habitual. Aun así, a partir de aquí, la vía de la adhesión no podía llevar rápidamente a la plena integración.

PUBLICIDAD

La UE es una profunda unión económica y política. Conlleva amplios derechos y obligaciones y un elaborado sistema de soberanía compartida. La adhesión es una colaboración mucho más íntima y exigente que la participación en una zona de libre comercio o la pertenencia a la OTAN. Los requisitos previos a la adhesión son exhaustivos y estrictos, y deben serlo. Suponiendo que Ucrania prevalezca en la defensa de su patria, será un país grande y pobre, con una economía destrozada, instituciones rotas y un largo historial de corrupción. Incluso si no estuviera luchando por su propia supervivencia, cumplir las condiciones de adhesión no sería fácil ni rápido.

Por estas razones, muchos de los actuales miembros de la UE no desean acelerar el proceso, y algunos preferirían que se archivara la idea. La cuestión podría dividir a la Unión en un momento en que la unidad es crucial. El afán de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por promover la candidatura de Ucrania agrava este peligro. Von der Leyen es una funcionaria pública, y su franca defensa de un asunto tan grave corre el riesgo de ponerla en desacuerdo con muchos de los políticos electos de la unión.

Y lo que es más importante, adelantar la adhesión de Ucrania sería poco inteligente desde el punto de vista táctico. Sería una especie de escalada, que daría a Putin más que perder y haría más difícil que Rusia reconociera su derrota, pero no haría nada a corto plazo para ayudar al pueblo ucraniano o reforzar su capacidad de contraatacar. Mientras dure esta guerra, Europa debe centrarse en mantener y aumentar su ayuda material. No es el momento de hablar de planes de expansión.

PUBLICIDAD

Editores: Clive Crook, Timothy Lavin.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.