El cambio climático tendría un fuerte impacto en seis economías de LatAm y Caribe

Quien advierte acerca de este peligro es Cepal, que considera que para compensar estas pérdidas económicas se requerirían inversiones adicionales excepcionales

Calentamiento global
07 de septiembre, 2023 | 09:27 AM

El 4 de septiembre de 2023, Bloomberg Línea publicó un artículo mostrando cómo los ecosistemas de Latinoamérica pueden estar entre los más perjudicados por el cambio climático, pese a que la región es responsable únicamente del 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo.

El calentamiento global es un fenómeno que cada vez genera mayor preocupación a los organismos internacionales, que piden a los estados un involucramiento firme en la cuestión para mitigar el impacto económico y social. En ese contexto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) publicó un documento en el que analizó el impacto puntual que puede tener esta situación en seis países de Centroamérica y el Caribe.

“Como resultado de la agudización de los choques climáticos, en 2050 el Producto Interno Bruto (PIB) de seis países de la región, altamente expuestos a los riesgos del cambio climático, podría ser entre un 9% y un 12% menor que el correspondiente a un escenario de crecimiento tendencial”, advirtió Cepal con relación a: Barbados, El Salvador, Guatemala, Honduras, República Dominicana y Santa Lucía.

Este grupo de países es especialmente vulnerable a los cambios en las condiciones climáticas debido a su geografía, su elevada dependencia de actividades económicas que se verán muy afectadas por el cambio climático (como la agricultura y el turismo) y sus niveles de pobreza y desigualdad.

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Necesidad de inversión

Según Cepal, la inversión anual para alcanzar el nivel de PIB que suponía el escenario de crecimiento tendencial podría oscilar entre un 5,3% del PIB y un 10,9% del PIB por año. Esto representaría un importante aumento de la inversión total, que en 2022 se ubicó entre el 14,1% del PIB y el 33,0% del PIB en los países del grupo.

Si bien el documento indica que las inversiones anticipadas en adaptación, junto con las inversiones en mitigación en curso, limitarían el impacto del cambio climático en el crecimiento económico, también advierte que, sin embargo, la realización de estas inversiones podría traducirse en niveles de deuda pública en 2050 equivalentes al 100% del PIB o más en Barbados, El Salvador y Santa Lucía, y superiores al 70% del PIB en Honduras. Los países del grupo ya enfrentan importantes dificultades de desarrollo relacionadas con la deuda, y en 2022 varios de estos países registraron pagos de intereses equivalentes a los gastos de capital del gobierno central.

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Fenómenos meteorológicos graves cada vez más frecuentes

En los seis países estudiados por Cepal para este informe, el número de desastres por década se duplicó con creces a partir de la década de 2000, en comparación con el período comprendido entre los años sesenta y ochenta. Entre 2020 y 2022 se produjeron 35 desastres, lo que equivale al número total de fenómenos ocurridos en cada decenio anterior a la década de 2000.

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Los episodios de inundaciones extremas causadas por lluvias intensas fueron comunes en los países del grupo analizado durante el período y se registraron fenómenos de gran magnitud en 2016 en la República Dominicana, donde hubo 2,8 millones de personas afectadas y en 2022 en Guatemala, con 2,9 millones de personas afectadas.

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Cepal señaló que los países del grupo también acusaron el impacto de una serie de grandes tormentas que causaron daños catastróficos, como el huracán Eta, que en 2020 afectó a millones de personas en Honduras (un 45% de la población o 4,6 millones de personas) y Guatemala (un 14% de la población o 2,4 millones de personas). Los costos económicos de estos fenómenos meteorológicos, y su potencial para perturbar el desarrollo económico, pueden ser muy importantes.

La pérdida de producción estimada a causa de las 30 tormentas más letales registradas en la región es de aproximadamente el 2% del PIB, y no hay pruebas de que las pérdidas se hayan recuperado.

Impacto económico

“La producción agrícola de los países del grupo analizado ya se encuentra sometida a grandes tensiones provocadas por el clima”, sostiene Cepal. El estudio muestra que la disminución de los niveles de precipitación, junto con una mayor volatilidad del período en que se registra la temporada de lluvias y la sequía de mitad del verano, provocaron una disminución del 5% en la duración de los cultivos de maíz en Centroamérica entre los períodos 1981-2010 y 2015-2019, con un impacto negativo concomitante en los rendimientos agrícolas.

“Si no se controla, se prevé que hacia 2050 el aumento de las temperaturas se traduzca en un drástico descenso del rendimiento agrícola de los frijoles (19%), el maíz (entre el 4% y el 21%) y el arroz (23%)”, indican los autores del estudio.

Los países del Corredor Seco Centroamericano, incluidos El Salvador, Guatemala y Honduras, son especialmente vulnerables a estas perturbaciones de la agricultura, ya que cuentan con una numerosa población rural predominantemente pobre y dependen mucho de la agricultura de subsistencia. La menor producción agrícola intensificará la inseguridad alimentaria y creará mayor presión para la migración interna e internacional.

La agricultura representa un 30% o más del empleo total en Guatemala y Honduras y más del 15% en El Salvador. Además, el agro representa alrededor del 10% del empleo en la República Dominicana y Santa Lucía, y si bien es probable que estos países se vean menos afectados por la sequía, ambos son muy vulnerables a las pérdidas de cosechas provocadas por tormentas fuertes. El sector también contribuye mucho a la actividad económica y supera el 10% del PIB en Honduras.

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También se prevé que el aumento de los fenómenos meteorológicos graves afecte el turismo: utilizando una muestra de 15 países del Caribe entre 1995 y 2017, encontraron que, en promedio, un aumento de 10 puntos porcentuales en la vulnerabilidad al cambio climático correspondía a una caída de 9 puntos porcentuales en los ingresos del turismo por visitante.

El empleo en los servicios de alojamiento y comida en los países centroamericanos incluidos en el grupo analizado está, en gran medida, en consonancia con el de sus homólogos de la región (véase el gráfico II.3). Sin embargo, la proporción del empleo total es más alta en Barbados (13,6%), la República Dominicana (7,7%) y Santa Lucía (15,5%).

Las consecuencias económicas de los choques climáticos simulados para los países del grupo analizado son relevantes y en 2050 el PIB se ubicaría entre un 9% y un 12% por debajo del escenario contrafáctico de crecimiento tendencial Se espera que, en algunos países, como El Salvador, Guatemala, Honduras y la República Dominicana, estos efectos se vean atenuados por un crecimiento continuado, aunque en desaceleración, de la población activa. En Barbados, por el contrario, el PIB tiende a la baja a mediano plazo a medida que se reduce la población.

Necesidades de financiamiento

El informe de Cepal detalla que la inversión necesaria para compensar las pérdidas económicas causadas por el cambio climático exigiría “un impulso inversor sostenido sin precedentes”. Volver al nivel de PIB que suponía el escenario de crecimiento tendencial a partir del escenario de agudización de choques climáticos podría ser posible, pero se precisaría una inversión adicional equivalente a un promedio de entre el 5,3% del PIB y el 10,9% del PIB anual.

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El BID también pidió más financiamiento para combatir el cambio climático

En la Cumbre de Finanzas en Común (FiCS), que se llevó a cabo en Cartagena de Indias, Colombia, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, hizo un llamado a la cooperación entre los bancos multilaterales y los bancos públicos de desarrollo para impulsar recursos destinados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y afrontar los desafíos del cambio climático.

Goldfajn resaltó que es importante que haya las alianzas entre este tipo de entidades financieras para mejorar la arquitectura global de financiamiento. Según su óptica, los bancos multilaterales de desarrollo pueden ayudar a los bancos públicos de desarrollo a alinear sus actividades con los ODS y fomentar la innovación financiera, lo que podría resultar en un impacto positivo a gran escala. En tanto que indicó que los bancos de desarrollo cuentan con la ventaja de llegar a áreas remotas y aprovechar su experiencia local para obtener resultados personalizados.

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Impacto en otras países de la región

El artículo publicado por Bloomberg Línea el 4 de septiembre muestra efectos en otros países que no aparecen mencionados en este informe puntual de Cepal. Para el climatólogo Benjamín Quesada, cada país tiene su particularidad y una vulnerabilidad combinada diferente.

“Los cambios en temperatura y lluvias no afectarán de manera similar a todos los cultivos. Así, hacia el 2050 se espera en los frutales una reducción de la producción de 24%, mientas que las oleaginosas podrían aumentar su producción en 15%”, dijo Quesada.

  • El norte de Colombia podría ver una reducción fuerte en el rendimiento del maíz y el frijol, mientras que en México podrían sentir choques otros cultivos como los del banano.
  • Los países centroamericanos podrían afrontar choques en la producción de café y otros mercados como Ecuador y Perú en la de cacao.
  • En Argentina, el tercer exportador mundial de soja y el segundo exportador de maíz, el cambio climático presenta un riesgo significativo para el sector agrícola del país, puesto que casi la mitad de su tierra es utilizada para la agricultura.

Según el climatólogo, el maíz y trigo de secano se verán afectados, mientras que la soya lograría mantenerse por los cambios favorables de precipitación en la región pampeana.

La nota publicada por Bloomberg Línea días atrás también destaca que en el verano de 2022 se registraron incendios forestales sin precedentes como consecuencia tanto del calor extremo como de la sequedad de los suelos, llevando las emisiones de dióxido de carbono a máximos de 20 años. Y esto tuvo impacto en Brasil, ya que Como consecuencia de aquello el estado brasileño de Amazonas sufrió las mayores emisiones totales de la temporada de incendios de julio a octubre de los últimos 20 años (más de 22 megatoneladas).