Bloomberg — El buque portacontenedores Regula zarpó de Port Everglades, cerca de Miami, una mañana de principios de septiembre para transportar otra carga a Cuba, sorteando el bloqueo impuesto por el presidente Donald Trump.
Era el viaje número 18 del Regula este año al puerto de Mariel, como parte de una flotilla de barcos a los que la administración Trump está permitiendo realizar trayectos desde Estados Unidos hacia Cuba. Los buques de carga han realizado más de 200 viajes a la isla, transportando productos como combustible, paneles solares, pollo congelado, arroz, electrodomésticos, camiones, vehículos, autopartes y motocicletas, según datos comerciales que no habían sido divulgados previamente.
El auge del comercio estadounidense contrasta marcadamente con la agresiva campaña de Trump para sacar del poder al régimen comunista cubano mediante un bloqueo de combustible y presiones sobre los principales socios comerciales y de inversión de la isla.
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Las amenazas del presidente —incluida una drástica ampliación de las sanciones al comercio con Cuba— llevaron a por lo menos dos grandes navieras a suspender los envíos de carga. Eso ha dejado varados 7.000 contenedores procedentes de otros países en puertos de Jamaica, Panamá y Colombia, según el gobierno cubano.
Pero, para los estadounidenses, especialmente en Miami, donde vive una numerosa población de inmigrantes cubanos, Trump está abriendo la vía más amplia en al menos tres décadas a través del embargo que el presidente John F. Kennedy impuso poco después de que Fidel Castro tomara el poder en 1959. EE.UU. intenta ahora utilizar sus exportaciones para hacer que Cuba dependa financieramente de Washington, ocupando esencialmente el lugar que tuvo la Unión Soviética durante la Guerra Fría y, más recientemente, Venezuela.
¿Por qué EE.UU. está permitiendo más exportaciones hacia Cuba?
La administración Trump está permitiendo un aumento del comercio con el incipiente sector privado de la isla para evitar una crisis humanitaria y migratoria, así como para desplazar al gobierno cubano como principal proveedor de bienes y servicios del país, según una persona familiarizada con la estrategia que pidió no ser identificada.
Lianys Torres Rivera, la principal diplomática de Cuba en Washington, dijo que las importaciones estadounidenses están ayudando a aliviar la grave escasez provocada por la campaña de presión de Trump, pero que están lejos de ser suficientes. “Es positivo”, dijo en una entrevista. “Pero EE.UU. no debería restringir ninguna importación a Cuba”.
La Casa Blanca remitió las preguntas al Departamento de Estado, que afirmó en un comunicado enviado por correo electrónico que EE.UU. es uno de los principales exportadores de alimentos y productos humanitarios a Cuba porque el gobierno de la isla no está satisfaciendo “las necesidades básicas” de su población.
“Las sanciones de EE.UU. se dirigen contra las fuentes de ingresos del régimen, sus élites y sus miembros, al tiempo que mantienen importantes excepciones humanitarias, como las relativas a la exportación de alimentos y productos médicos”, declaró un portavoz del Departamento de Estado.
El Departamento de Comercio, que se encarga de establecer los controles a la exportación hacia Cuba, no respondió a las solicitudes de comentarios.
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Hasta finales de agosto, la flotilla estadounidense había entregado a Cuba cerca de 720 millones de libras en mercancía desde Miami, Houston, Nueva Orleans, Jacksonville, Wilmington y otros puertos. Las exportaciones a Cuba aumentaron 60% hasta julio frente al mismo período del año pasado y ya superan el total de 2024, según datos del Censo de EE.UU.
¿Cómo está cambiando el comercio entre Miami y Cuba?
Decenas de empresas están aprovechando una excepción de la Aduana estadounidense denominada “Apoyo al Pueblo Cubano” para llenar los barcos con más contenedores de mercancías. Este año, la carga promedio con destino a Cuba transportada por el Regula se ha duplicado.
La excepción fue concebida para que la diáspora cubana de Miami pudiera enviar paquetes de ayuda a amigos y familiares en la isla, pero emprendedores han ampliado su uso bajo la administración Trump. Además, EE.UU. está permitiendo que parte de la carga acumulada en distintos puntos del Caribe debido a las medidas restrictivas de Trump sea desviada hacia la isla a través de puertos estadounidenses.
“La complejidad del comercio con Cuba ha cambiado de forma extraordinaria en los últimos meses”, dijo Jay Brickman, vicepresidente de servicios para Cuba de Crowley Maritime Corp., que opera varios buques de carga con destino a la isla.
Empresas recién creadas han prosperado gracias a sitios de compras similares a Amazon, como CubaMax y Supermercado23, que hacen entregas en cualquier punto de Cuba. El mayor exportador es Joe Supply, con sede en una modesta casa en Wellington, a unos 30 minutos al oeste del club Mar-a-Lago de Trump en Palm Beach. La empresa realizó 85 envíos a Cuba hasta finales de agosto, según registros comerciales.
“Esta es la única solución porque mi familia en Cuba no tiene nada, porque no hay nada”, dijo Jose Campos, después de enviar alimentos a sus familiares en la isla a través de Abe Express, una empresa que comenzó a operar en la Pequeña Habana de Miami a finales del año pasado. “La situación es tan desesperada que todos tienen que hacer un esfuerzo y enviar cosas a sus familias”, afirmó.
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Esa desesperación choca con la postura de líderes del exilio cubano en el sur de Florida, que exigen un bloqueo total para forzar la salida del gobierno comunista de la isla. Armando Labrador, propietario de una clínica de cirugía plástica en Miami y dirigente de un grupo disidente en la isla, es un férreo crítico de la apertura comercial de Trump hacia Cuba. A su juicio, el rápido aumento de las exportaciones estadounidenses solo ayuda a los dirigentes cubanos a evitar el colapso.
“Sé que la gente en Cuba está sufriendo muchísimo porque hay escasez de todo”, dijo Labrador. “Pero, al final, esto solo ayuda a mantener vivo al régimen”.
La magnitud del auge de las exportaciones estadounidenses a Cuba bajo Trump quedó en evidencia poco después del amanecer del 5 de septiembre, cuando el Regula atracó en el muelle 33A de Port Everglades, junto a la vía navegable Intracoastal Waterway. Durante horas, dos grúas de una altura equivalente a 10 pisos se alzaron sobre el buque de 131 metros mientras cargaban un contenedor tras otro. La mercancía era una mezcla peculiar: contenedores de 40 pies con productos variados, camiones y autos usados bastante maltrechos.
Pero el Regula también cargaba uno de los productos más cruciales del auge comercial con EE.UU.: combustible para hacer frente al bloqueo energético de Trump. Una a una, las grúas colocaron en el buque tanques de gasolina y diésel del tamaño de contenedores para su servicio regular hacia Mariel, el mayor puerto de Cuba.
Unos 850.000 barriles de combustible —principalmente gasolina— han sido enviados por barco desde EE.UU. a Cuba desde febrero, cuando el gobierno comenzó a permitir las importaciones privadas, según datos de la Oficina del Censo de EE.UU. Solo en julio se enviaron a la isla unos US$16,4 millones en gasolina, tanto como en los seis meses anteriores combinados. Es un nicho inusual, dominado por empresas de Florida que atienden la demanda generada por la grave situación económica de Cuba, entre ellas Flash Kingz, Joe Supply y Tropical Fuel.
Los envíos de sistemas de energía solar también se han disparado. Las 15.000 celdas solares enviadas desde EE.UU. solo en julio fueron casi el doble de todas las exportadas durante los dos años y medio anteriores, según datos de la Oficina del Censo.
Este año, los cargamentos del Regula han incluido de todo: pollo y cerdo congelados, queso Gouda, yogur y mantequilla, además de congeladores, autos, motocicletas y miles de “paquetes de regalo”, según registros de la aduana estadounidense rastreados por la plataforma de datos comerciales ImportGenius.
Este año, el Regula ha transportado al menos 45.000 toneladas métricas de carga a Cuba y es uno de al menos 45 buques que realizan viajes regulares a la isla desde puertos estadounidenses, según ImportGenius. Mientras Trump endurecía las medidas contra los principales socios comerciales de Cuba, Crowley, con sede en Jacksonville y operadora del Regula y de varios otros buques, registró un aumento de la demanda desde EE.UU.
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La naviera está cargando más mercancías y aumentando la frecuencia de sus viajes a la isla. En trayectos recientes, el Regula transportó unas 4.000 toneladas a Mariel, más del doble de la carga que llevaba a Cuba anteriormente este año.
Mientras se acercaba al Regula, Todd Cooper, quien lleva 14 años trabajando como práctico en Port Everglades, recordó que los viajes a Cuba solían ser escasos y esporádicos. De vez en cuando aparecía algún barco con unos cuantos contenedores de pollo o paquetes de ayuda para la isla. “Era poco frecuente, casi no iba nada en esa dirección”, dijo desde la cubierta de su embarcación.
En los últimos meses, Cooper comenzó a escuchar algo distinto en sus conversaciones con los capitanes de los barcos que guiaba para entrar y salir de Port Everglades. Cada vez más buques, como el Regula, viajaban a Cuba. “Empecé a escuchar Cuba, Cuba, Cuba”, dijo. “De repente, Cuba está en auge”.
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