Bloomberg Línea — El secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Manuel Salazar-Xirinachs, ve en los flujos de inversión asociados con la reconstrucción de Venezuela y Colombia una oportunidad para dar impulso a sus economías en 2027 tras los recientes terremotos.
“En ambos países, la reconstrucción podría dar lugar a un ligero impulso en la actividad económica en el 2027, especialmente dependiendo de la inversión en reconstrucción de viviendas y de infraestructura”, respondió Salazar-Xirinachs a Bloomberg Línea durante la presentación virtual del Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026.
Para la Cepal, la magnitud de este impulso dependerá de la capacidad de los países para movilizar recursos internos y externos, incluida la banca de desarrollo, así como de su capacidad de ejecución.
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Por estas razones, la Cepal no ha modificado sus estimaciones de crecimiento asociadas a los terremotos.
“Estos daños están concentrados en zonas geográficas específicas. Pero no se dispone aún de evaluaciones confiables del monto de los daños y aunque existen algunas estimaciones, en parte, por tratarse de zonas específicas, no son conducentes para hacer cambios sustanciales en nuestras proyecciones de crecimiento”, anotó.
Proyecciones de crecimiento en Venezuela y Colombia
El pasado 24 de junio un doble terremoto, de magnitud 7,2 y 7,5, impactó Venezuela con un balance hasta el momento de 6.438 fallecidos, de acuerdo a cifras oficiales.
En Colombia, el devastador terremoto del 10 de agosto de magnitud 7,4 deja hasta la fecha 321 fallecidos, según el más reciente boletín de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
“Expresamos toda nuestra solidaridad con los pueblos de Colombia y Venezuela en estos momentos tan difíciles y manifestamos otra vez nuestro profundo pesar ante estas tragedias”, anotó Salazar-Xirinachs.
Según la Cepal, la economía de Venezuela crecería un 6,5% en 2026 y la de Colombia un 2,6% pese a los impactos del terremoto y los costos que representará la reconstrucción.
Frente a la proyección de abril, Cepal mantuvo la estimación para Venezuela y la subió en 0,1 puntos porcentuales para Colombia.
Para 2027, Venezuela mantendría la tasa de crecimiento del 6,5% gracias al impulso de la reactivación de la industria petrolera.
En el caso de Colombia, se espera que el crecimiento se modere levemente hasta el 2,5%.
BTG Pactual estima que la reconstrucción tras el terremoto podría costar unos US$9.600 millones, o aproximadamente el 1,5% del PIB, repartidos en los próximos dos o tres años.
Las finanzas públicas de Colombia ya estaban bajo una fuerte presión antes del terremoto.
Bloomberg informó que el gobierno prevé un déficit fiscal del 7,8% del PIB este año, similar al registrado durante la pandemia, pero extraordinario para una economía cercana al pleno empleo.
La Cepal mantuvo su proyección de crecimiento del 2,2% para la región en 2026 ante un entorno económico global adverso marcado por las presiones energéticas y la incertidumbre por las tensiones en Medio Oriente.
Con ello, América Latina y el Caribe completaría cinco años consecutivos con un crecimiento de alrededor de un 2,3% en promedio.
La Cepal considera que esta tasa es insuficiente para elevar de manera sostenida el ingreso por habitante, cerrar las brechas de desarrollo y ampliar significativamente los espacios de política.
“Las perspectivas para 2026 y 2027 indican que América Latina y el Caribe enfrentaría un entorno internacional más complejo, caracterizado por un menor crecimiento de la economía mundial, una elevada incertidumbre geopolítica y financiera y mayores presiones sobre los mercados internacionales de energía”, señaló la Cepal.
El Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, presentado por la Cepal en Santiago de Chile, muestra que la economía regional se desaceleraría este año frente al 2025 cuando esta creció un 2,4%.
Esta desaceleración del crecimiento regional en 2026 dará paso a una recuperación parcial en 2027, aunque con diferencias marcadas entre países y subregiones.
El dilema del bajo crecimiento
El secretario ejecutivo de la Cepal advirtió que América Latina enfrenta el riesgo de una tercera década perdida si no logra elevar su capacidad de crecimiento.
Señaló que entre 2014 y 2023 el PIB regional per cápita aumentó apenas un 0,9% y entre el 2016 y el 2025 avanzó solo 1,2%.
“Hemos planteado el tema de que, si la región no fortalece sus políticas de desarrollo productivo para dinamizar el crecimiento, no va a salir de esta trampa de baja capacidad para crecer y corre el riesgo de que estemos más adelante en unos cinco, seis o siete años hablando de una tercera década perdida”, comentó Salazar-Xirinachs.
Según explicó, la informalidad es uno de los factores que limita el crecimiento y la productividad regional, al concentrar recursos en trabajadores por cuenta propia y pequeñas empresas con menor capacidad de inversión e innovación.
“Históricamente, las mayores reducciones de la informalidad están asociadas con los períodos de crecimiento más elevado y sostenido, no solo de un año, sino de una década por lo menos”, anotó.
Para romper esta trampa, planteó combinar políticas de desarrollo productivo y formalización con medidas laborales, fiscales, financieras y de acceso al crédito, tecnología y capacitación.
Sobre la inversión, descartó que exista un único obstáculo para toda la región.
Las restricciones varían entre países e incluyen bajo espacio fiscal, falta de confianza, trabas regulatorias, escasez de capacidades laborales, incertidumbre y polarización política. “Para eso no basta con simplificar trámites o reducir costos de formalización”.
El organismo también identificó diferencias entre los países que han logrado escapar de la trampa de bajo crecimiento y los que permanecen en ella.
Entre los factores determinantes están la baja inversión pública y privada, productividad, educación, infraestructura, logística, continuidad de las políticas públicas y diversificación de las exportaciones.
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