Cómo Gustavo Salinas explicó a Japón la mayor inversión en la historia automotriz argentina

El CEO de Toyota Argentina contó en un evento de Lantia Capital qué le dijo la casa matriz en 1996 sobre por qué invertir en el país, qué pasó en 2001 y qué pesó esta vez para el desembolso de US$1.340 millones de Zárate.

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Buenos Aires — Simon Kuznets, Premio Nobel de Economía en 1971, decía que hay cuatro clases de países, los desarrollados, los subdesarrollados, Japón y la Argentina. Y el entendimiento entre esos dos casos tan particulares de la economía global también resulta desafiante, como contó este miércoles Gustavo Salinas, CEO de Toyota Argentina, en un evento del multi-family office Lantia Capital.

“Ya hace 30 años que venimos explicando a Japón lo que es la Argentina, con todo lo que eso significa”, afirmó el ejecutivo. En ese lapso, dijo, pasaron 12 presidentes y todo tipo de ideologías y situaciones económicas, y la empresa siempre logró sostener un proyecto de crecimiento desde el país.

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Más recientemente, la inversión de US$1.341 millones para producir un vehículo electrificado en Zárate, la mayor de la historia de la industria automotriz argentina, se presentó al Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Se hizo “con esa mirada de largo plazo, no con la mirada de la coyuntura”, afirmó.

“Desde el origen, 80% de la producción de la planta [argentina] se orienta a América Latina, y esa oportunidad regional fue una de las razones de la apuesta de la casa matriz.”

Salinas recordó su primer viaje a Japón, en octubre de 1996, cuando preguntó por qué la Argentina, en un momento en que Brasil todavía no tenía una planta de volumen. Le dieron dos motivos, el talento argentino, superior al promedio de América Latina, y el orden macroeconómico que había en el país.

“Yo me preguntaría qué pasó con esas dos cosas a lo largo de estos 30 años”, dijo.

Invertir en Argentina pese a las crisis

No es la primera vez que Toyota anuncia una inversión grande en la Argentina y, “paradójicamente”, siempre lo hizo en los momentos más complejos, sumó Salinas. En 2001 y 2002 anunció una inversión muy grande para la generación de pickups de entonces.

“Todo el mundo pensaba que estábamos locos”, contó Salinas. La apuesta le dio a la empresa años de ventaja sobre competidores que no renovaron su línea, y el resultado quedó a la vista de todos: Toyota hoy lidera en producción, ventas y exportaciones en el mercado automotriz argentino.

Salinas también comentó que un economista muy conocido le preguntó al presidente de la compañía de aquella época, un japonés, por qué invertía en medio de esa crisis. La respuesta fue que esa “crisis económica sería una más de las que ya hubo en la Argentina y que podría volver a tener, pero mirando el largo plazo, el futuro está, el potencial está”. “No se equivocó, seguimos creciendo”.

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La deuda que pesaba en Zárate

A fines de 2023, en un contexto de importaciones frenadas por el ministro de Economía de Alberto Fernández, Sergio Massa, Toyota Argentina había acumulado la mayor deuda privada externa del país, que todavía está saldando.

“Era muy difícil pensar que mientras seguimos saldando una deuda la casa matriz nos iba a habilitar una inversión de esta naturaleza”, explicó.

“El RIGI y sobre todo el cumplimiento de contratos y la palabra que se empezó a presentar a partir de fines de 2023 nos permitió ir retomando esa confianza, al llegar al punto de estar muy cerca de poder confirmar esa inversión”, afirmó.

Consultado sobre si la inversión en la nueva planta hubiese salido sin el régimen, respondió que no. El proyecto fue aprobado por el Comité Evaluador el 30 de septiembre y, según la empresa, aún necesita la decisión final de Japón.

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Un RIGI que “no debería existir”

El régimen da previsibilidad para una mirada de largo plazo, pero “en honor a la verdad no debería existir, porque las cosas que tiene el RIGI deberían ser lo que naturalmente tendría que estar como condiciones para hacer grandes inversiones en la Argentina”, sostuvo Salinas.

La falta de confianza en las reglas de juego obliga a tener ese tipo de herramientas. “Ojalá que en el futuro no se necesiten”.

Cuando Toyota toma decisiones de inversión grandes mira diez años hacia adelante sin pretender saber qué va a pasar, y se prepara para distintos escenarios.

“Si nos enfocamos solamente en el riesgo y en el problema, no avanzamos nunca”, sumó.

La Argentina tiene potencial pero perdió muchísimas oportunidades, y para Salinas eso es “un problema del management del país”, porque sin visión, gestión y políticas de Estado es difícil crecer de forma sostenida.

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Las dos ruedas de la competitividad

La agenda de las empresas hoy es la competitividad, en el sentido amplio de eficiencia y calidad del producto al precio que el cliente espera.

Durante años las compañías argentinas tuvieron que estar “permanentemente viendo la inflación, el tipo de cambio, las SIRA para poder importar”, en lugar de enfocarse en producir bien.

Salinas comparó la competitividad con un vehículo de dos ruedas, una puertas adentro de la empresa y otra del entorno y el sector público.

“Los tiempos en los cuales esas ruedas giran deberían ser sincronizados. Y hoy creo que todavía están girando a tiempos distintos y no están permitiendo que el vehículo avance como debería”.

Las empresas deben adaptarse rápido, pero “la competitividad del entorno no está tomando la velocidad que se necesita” para que “la gente empiece a notar también los beneficios de este nuevo orden económico”.