Los cinco países de Latinoamérica con mayor concentración de riqueza, según Oxfam

En América Latina y el Caribe, la distribución de la riqueza presenta altos niveles de concentración, lo que tiene implicaciones sobre el ejercicio de derechos y la democracia, según Oxfam.

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Bloomberg Línea — Las mayores economías de Latinoamérica están marcadas por una alta concentración de la riqueza, un reflejo de las amplias brechas sociales que existen en una de las regiones que ha sido considerada la más desigual del mundo.

Un nuevo informe de la ONG Oxfam muestra que Brasil concentra la mayor cantidad de milmillonarios de la región (66) y también la mayor riqueza total de Latinoamérica (US$253.196 millones).

Le siguen, en este orden, México (con una concentración mayor a los US$150.000 millones), Chile, Colombia y Argentina, otras de las principales economías latinoamericanas.

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Más abajo aparece un segundo grupo conformado por Belice, San Cristóbal y Nieves, Venezuela, Perú y Barbados, según el reporte presentado en el marco del Foro Económico Mundial en Davos.

En conjunto, apenas 7 millones de personas concentran el 36% de la riqueza de América Latina y el 20% de los ingresos totales, de acuerdo con Oxfam.

Además, el 53,8% de los superricos de la región heredó total o parcialmente su fortuna, una proporción significativamente superior al promedio mundial (37,3%).

En el extremo opuesto, el 50% más pobre —unas 332 millones de personas— posee apenas el 3% de la riqueza y el 8% de los ingresos. Oxfam señala además que el 65% del patrimonio de los milmillonarios latinoamericanos está concentrado en sectores estratégicos como finanzas, telecomunicaciones, medios de comunicación y energía.

Las grandes fortunas no paran de crecer

“La riqueza de los milmillonarios de Latinoamérica y el Caribe se incrementó 16 veces más rápido que la economía de la región en su conjunto”, explicó Oxfam en el reporte. “Su riqueza parece funcionar de forma independiente del resto de la economía y de la sociedad”.

A noviembre del año pasado, la región contaba con 109 milmillonarios, 14 más que un año antes. La fortuna conjunta de este grupo alcanzó los US$622.900 millones, una cifra cercana al PIB combinado de Chile y Perú.

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Desde el año 2000, la riqueza conjunta de los milmillonarios latinoamericanos ha aumentado en promedio US$54 millones diarios. Entre 2000 y 2025, el patrimonio individual de un milmillonario creció, en promedio, US$491.198 por día. “En contraste, el salario mínimo promedio de un trabajador en la región es de US$4.815 al año”.

Oxfam detalla que si a principios de 2024 ese trabajador necesitaba trabajar 90 años para ganar lo que un milmillonario obtiene en un solo día, hoy necesitaría 102 años.

“Es decir, aun trabajando desde el nacimiento hasta la muerte, le harían falta más de tres décadas adicionales de trabajo por encima de la esperanza de vida promedio en la región”, explicó.

Los efectos de la concentración

De acuerdo con la ONG, algunos de los “mecanismos estructurales” que incentivan la concentración de la riqueza en la región son los sistemas tributarios que “gravan más el trabajo que el capital, que no gravan la riqueza o lo hacen de forma insuficiente”.

En la actualidad, solo cinco países de la región aplican impuestos al patrimonio neto y apenas nueve gravan herencias o donaciones.

Otros mecanismos reseñados por Oxfam incluyen políticas laborales que sostienen la precariedad y los bajos salarios, así como marcos monetarios y financieros que favorecen la rentabilidad del patrimonio sobre la productividad real.

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“En una región donde unos pocos concentran tanta riqueza, con frecuencia el poder económico deriva en poder político”, señaló Oxfam. “En Latinoamérica, las élites económicas tienen una capacidad desproporcionada para acceder al poder de forma directa o para influir en instituciones y decisiones públicas, poniendo en riesgo la propia democracia”.

La ONG calcula que, en el mundo, los milmillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que un ciudadano común.

Los analistas de Oxfam advierten que la concentración económica no solo agrava la desigualdad en los mercados, sino que se traduce en “una captura progresiva de las instituciones, debilita la representación y limita la capacidad del Estado para gobernar en favor de las mayorías”.

En este marco, Oxfam insta a los Gobiernos a implementar planes nacionales para reducir la desigualdad, con metas claras y seguimiento.

Pide gravar la riqueza y las herencias del 1% más rico para limitar el poder de los superricos.

Además, insta a los Estados a regular la influencia política y mediática de las élites, garantizando independencia y transparencia, así como proteger las libertades democráticas y fortalecer la participación ciudadana.

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