Carga tributaria provincial y municipal tiene incidencia significativa en nivel de mora, dice el BCRA

La presión tributaria de provincias y municipios representa casi tres cuartas partes del encarecimiento impositivo del crédito, señaló Vladimir Werning en una presentación. Descartó además la aplicación de cuatro “propuestas populistas” que impulsa la oposición.

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Buenos Aires — Uno de los principales referentes del equipo económico de Javier Milei volvió a apuntar contra la carga impositiva de provincias y municipios por el incremento de la mora. En una presentación que brindó el lunes en la Universidad Torcuato Di Tella, el vicepresidente del Banco Central argentino (BCRA), Vladimir Werning, se refirió al ratio de irregularidad récord que se alcanzó en este 2026 y anticipó que desde la entidad ven que mientras el ciclo de crédito repunta, el de la mora finaliza.

En la presentación, publicada este martes en la página web del BCRA, Werning se refirió a los elementos que contribuyeron al incremento de la mora en Argentina y señaló que mientras “la estabilidad monetaria contribuye al crédito, la carga fiscal sobre el crédito contribuye a la mora”.

De esta manera, el funcionario volvió a poner la lupa sobre los impuestos provinciales y municipales que mantienen elevadas las tasas activas de los créditos, al tiempo que descartó la aplicación de cuatro “propuestas populistas” que impulsa la oposición.

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Por qué subió la mora, según el BCRA

La presentación de Werning se organizó en torno a dos bloques y seis ejes. El primero abordó los elementos que el BCRA considera “claves” para comprender el ciclo de la mora. El segundo se centró en “las respuestas de política adecuadas para consolidar la mejora del crédito y reducir la morosidad sin incurrir en riesgo moral”.

En lo que respecta al primer bloque, Werning diferenció el modelo del crédito actual del que regía en el país hasta 2023. Hasta el cambio de Gobierno, sostuvo el funcionario, Argentina transitó de “un modelo bancario al servicio de un Estado deficitario”. Pero desde la llegada de Milei a la Presidencia, dijo que eso varió “hacia un modelo bancario al servicio del sector privado productivo”, en el que de la mano de una mayor disponibilidad “el crédito bancario al sector privado casi se duplicó hasta 14,3%” del PBI.

Ese incremento, señaló, estuvo acompañado por un ciclo de mora (ratio de cartera irregular) que tocó un pico en 7,8%, 1,2 puntos porcentuales por encima del techo que había alcanzado en el ciclo previo.

Pese a ello, el trabajo de Werning exhibe que si bien el ratio de cartera irregular en individuos subió de 2,8% en diciembre de 2023 a 12,8% en agosto de este año, la mora en empresas bajó de 4,4% a 3,8% en el mismo período. Asimismo, la presentación refleja también que el ratio actual de mora en empresas, que representa 51,2% del crédito total otorgado por bancos y proveedores no financieros de crédito (incluye billeteras), es menor al pico del 2020 (8,1% vs 3,8%), aunque en personas, que representa el 39,9% del crédito total, el pico actual es mayor al que se observó en 2019 (12,8% vs 4,9%).

Entre los motivos detrás del aumento de la mora, el vicepresidente del BCRA también mencionó que en 2025 no se corroboraron las expectativas de mayor inflación ni mayor devaluación, que históricamente licuaban las deudas bancarias. Eso, indicó, hizo que el costo real del crédito ex-post fuera mayor al costo ex-ante que anticipaban los tomadores de créditos. “El costo del crédito terminó resultando mayor al anticipado, tanto por los deudores (el sector privado) como por los acreedores (los bancos). El mayor costo deterioró la capacidad de repago de los deudores, incrementando el nivel de mora”, refleja la presentación.

Pero además, Werning reconoció que el incremento de los niveles de mora respondió a la contracción de liquidez doméstica preelectoral, en un contexto en el que “la dolarización de portafolios previo a la elección de octubre 2025 fue de magnitud inédita”.

“En 2025, las elecciones legislativas elevaron la incertidumbre política en torno a la capacidad de sostener el equilibrio macroeconómico y a la continuidad de las reformas económicas”, señala el informe que presentó el funcionario. “La caída en la demanda de dinero equivalente a 50% del M2 se reflejó en la suba del nivel y la volatilidad de las tasas de interés domésticas”, añadió.

Por todo ello, expresó que “las condiciones financieras de 2025 impactaron significativamente sobre la demanda agregada (inversión y consumo discrecional) y de crédito”.

Tras repasar los factores que incidieron en el incremento, desde el BCRA ven una reducción asimétrica de las condiciones crediticias poselectoral que hacen que la mora de individuos sea más persistente. “Las empresas obtuvieron una baja de costo financiero más pronunciado y persistente que la obtenida por individuos”, marcó la presentación.

Como ejemplo de ello, graficó que a nueve meses de la resolución de la incertidumbre electoral, las empresas enfrentan un nivel de tasa de interés que equivale a un quinto del nivel preelectoral. En cambio, para los individuos ese costo se redujo a apenas tres cuartas partes respecto de los niveles anteriores a los comicios.

“Las empresas también accedieron a fuentes alternativas de financiamiento en el mercado de capitales”, añadió la presentación. En contrapartida, el costo elevado de refinanciamiento para los individuos incidió en la persistencia de la mora en ese segmento de crédito bancario.

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El BCRA ve un punto de inflexión

Tras ese repaso, la presentación de Werning anticipó un “punto de inflexión” en el que el fin de un ciclo está dando paso al reinicio de otro. En este nuevo ciclo, indica, “la mora está bajando, las refinanciaciones continúan” y “más recientemente la tasa de interés activa para individuos ha vuelto a tender a la baja”. Asimismo, agregó que “la demanda de dinero y el crédito están creciendo”.

En ese contexto, el documento presentado por Werning descarta la aplicación de cuatro “propuestas populistas” que impulsa la oposición. “El populismo (luego de servirse de la inflación para ajustar el gasto social y de dejar la economía al borde de la hiperinflación) propone la intervención del BCRA”, indica.

En primer término, rechaza un posible rescate por parte del BCRA a los acreedores ante la visión de que los bancos están altamente capitalizados, dado que esa propuesta implicaría un rescate “a costa de los contribuyentes”.

En segundo lugar, la presentación desestima la posibilidad de relajar regulaciones de clasificación de morosos del BCRA ya que eso destruiría el historial crediticio, lo que configuraría una propuesta a costa de deudores que cumplen, y descarta también flexibilizar las condiciones crediticias vía baja de encajes del BCRA ya que eso expondría al sistema a una mayor inestabilidad, por lo que ven que la propuesta sería a costa de los ahorristas.

Por último, la presentación descarta también la posibilidad de imponer topes a la tasa de interés por parte del BCRA dado que los impuestos representan cerca del 30% de la CFT y ven que esa propuesta sería “a costa de la oferta de crédito”.

La tasa de interés activa, señala Werning, “representa un problema” ya que “las acciones de autoridades fiscales pueden impactar en las tasas nominales de préstamos bancarios determinadas endógenamente”. Eso, apunta el funcionario, genera un spread bancario distorsionado en el que la incidencia de impuestos en la cuota de interés que paga el deudor es alta (cerca de 30% del CFT).

Por todo ello, en el BCRA creen que las tasas activas reales no sólo son altas por la intermediación bancaria sino por los impuestos y tasas que cobra el Estado al deudor. “Hoy la carga tributaria sobre el crédito tiene incidencia significativa en el nivel de mora”, dice.

En esa línea, la presentación de Werning advierte que el impacto de la política fiscal (provincias/municipios) es mayor al que tiene la política monetaria del BCRA. “La política de BCRA tiene un impacto potencial muy limitado en la dinámica de la mora”, señala.

En cambio, Werning ve que los impuestos explican las elevadas tasas de interés activas que pagan las familias. La presión tributaria de provincias, vía IVA, Ingresos Brutos e impuesto a los sellos, y municipios, vía tasas, representa casi tres cuartas partes del encarecimiento impositivo del crédito, mientras que la carga impositiva nacional (vía IVA) explica la cuarta parte restante.