El cambio “más notorio” que ve Bioceres en el corto plazo y cuánto pesa hoy el riesgo argentino

En una entrevista con Bloomberg Línea, el CEO de Bioceres, Federico Trucco, se refirió a un giro contundente en el mercado de capitales local. Además, su optimismo de cara a una salida del cepo y la reducción de impuestos

Bioceres en el famoso cartel del Nasdaq.
04 de abril, 2024 | 05:00 AM

Buenos Aires — La empresa argentina enfocada en biotecnología, Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX), advirtió en conversación con Bloomberg Línea por un cambio “notorio” en las condiciones de financiamiento a las que podrán acceder firmas como la suya en el mercado de capitales argentino.

Con una capitalización de mercado superior a los US$800 millones, Bioceres es una de las dos empresas argentinas y agropecuarias, que cotizan en la bolsa estadounidense.

“Esto de que podamos colocar deuda a tasas negativas, las compañías que tenemos negocios denominados en dólares, claramente no va a existir hacia adelante”, dijo a este medio Federico Trucco, CEO de Bioceres, y agregó: “Creo que vamos a tener un mercado de capitales mucho más demandante para financiar deuda de lo que hemos tenido hasta ahora, y debemos como empresas ser prudentes en anticipar ese cambio”.

Los mercados de alguna manera han alineado sus expectativas con las proyecciones del gobierno, y eso es sumamente favorable. No es fácil mejorar las expectativas del mercado y eso es una clara señal de cierto dominio, domain expertise, de la actual administración.

Federico Trucco, CEO de Bioceres.

A raíz de controles de capital que se fueron endureciendo entre el 2019 y el 2023 y en medio de un entorno de alta inflación, el exceso de liquidez en el mercado argentino se canalizó en parte hacia el mercado de obligaciones negociables, provocando un escenario de tasas inusualmente bajas, y en algunos casos, hasta rendimientos negativos.

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Sin embargo, una eventual salida de las restricciones cambiarias, aún vigentes con el Gobierno de Javier Milei, junto con una reducción de las retenciones a las exportaciones agropecuarias, generarán un entorno de mayor rentabilidad para Bioceres, según Trucco.

El ejecutivo también argumentó que el riesgo argentino debería pesar menos sobre las acciones de la compañía hoy que en el 2019, cuando salió a la bolsa de los Estados Unidos. “Nuestro porcentaje de ventas [argentinas] sobre las ventas totales ha bajado”, dijo.

Bioceres, que reportará sus resultados correspondientes al tercer trimestre fiscal del 2024 entre el 10 y el 12 de mayo, superó el desempeño bursátil de todos sus pares a nivel internacional durante el 2023, con una subida superior al 10%.

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Federico Trucco, CEO de Bioceres.

La siguiente conversación ha sido editada por motivos de extensión y claridad.

Según Bloomberg, se espera que el EBITDA de Bioceres crezca por 30% hasta los US$95 millones en el año fiscal 2024, y su ganancia neta por 15% a US$22 millones. ¿Ves riesgos en su entorno operativo que pongan en juego esas proyecciones?

Estamos en un buen camino para lograr esas proyecciones, en parte porque estamos teniendo un buen año en Argentina, que sigue siendo nuestro principal mercado, después de la sequía histórica del año anterior. Eso nos está permitiendo un cierto grado de normalización en el crecimiento que nos ayude a cumplir con esa métrica y después ya tenemos una parte importante del ejercicio fiscal transcurrido. En Brasil, en Estados Unidos, la industria ha tenido dificultades este año, en parte por el exceso de inventarios de ejercicios anteriores. Hemos podido sobrellevar eso, primero porque estamos en un segmento que tiene poca vida útil de los inventarios, por los cuales ese tipo de exceso son menos frecuentes. Trabajamos con con organismos biológicos que tienen una fecha de caducidad más temprana que los productos químicos, y eso, que es una complejidad adicional, nos permite tener cierto grado de independencia en procesos de sobre estoqueo. Esto en un contexto de una industria que tiene muchos desafíos, con muchas compañías más cerca de su 52-week lows que su 52-week highs [cotizaciones de acciones en mínimos de 52 semanas]. Creo que vamos a ser claramente un buen performer y lograr estos objetivos.

Siendo una empresa que tiene entre sus productos estrella a las semillas de soja resistentes a la sequía. ¿Cuáles fueron los principales aprendizajes de este periodo de 3-4 años de condiciones climáticas muy adversas en Argentina?

En los últimos 10 años hubo un escepticismo creciente respecto a la biotecnología. Por lo general, la biotecnología agrícola ha sido muy exitosa en lograr resistencias herbicidas. El caso más emblemático es la tolerancia de glifosato, la resistencia a insectos, con un poquito más de dificultad, pero igual de contundente en muchos cultivos, el algodón, el maíz, por nombrar dos. Pero no así en sobrellevar los cambios climáticos, ambientales o este tipo de desafíos que son más cuantitativos en la respuesta que buscamos de los cultivos. El principal desafío fue sobrellevar ese escepticismo, mostrar que estas tecnologías pueden lograr resultados consistentes del orden del 10-20% de mejoras de rendimiento en situaciones promedio, luego tenemos situaciones más adversas donde logramos una mejor performance. Y no solo hacerlo en cultivos donde la biotecnología ya tiene un recorrido como el cultivo de soja, sino en cultivos novatos, como el trigo, donde no existía hasta el trigo HB4, un cultivo genéticamente modificado, aprobado a nivel global en muchas geografías para su comercialización. Y ese ha sido, uno de los principales hitos de Bioceres, quizás hasta hoy más simbólico y reputacional que económico, porque sigue siendo un área que no supera el 10% de nuestros ingresos, pero un año atrás era cero o casi cero, entonces es un área de muchísimo crecimiento dentro de nuestro porfolio, es un factor importante de rentabilidad futura y presente.

¿Dónde creés que estamos parados en cuanto al ciclo de precios de los commodities con la soja en mínimos de los últimos años, por ejemplo, y cuál es su escenario base al entorno de tasas, yendo para adelante, y cómo eso impacta en sus operaciones?

Me gustaría decir que estamos en un piso, porque si no, como sector tendríamos todavía muchas cosas que corregir hacia adelante. En Argentina por ciertas cuestiones específicas de nuestro contexto tenemos la oportunidad de tener mejores márgenes reales, pero eso tiene más que ver con unificación cambiaria y de alguna manera la expectativa de reducción de impuestos, mientras que en el resto del mundo, principalmente en Brasil, hoy probablemente los rindes promedios no tengan rentabilidad asociada. Entonces, eso claramente debería indicar que estamos en un piso de precios y que en algún momento debería afectar la oferta, porque se va a producir menos, o hay zonas productivas que no van a entrar en producción. ¿Cuánto tiempo más va a durar esto? Es difícil de saber. Hay una dinámica en el mercado americano que genera un desafío adicional que tiene que ver con el diesel renovable y toda la soja que hoy se está industrializando en Estados Unidos para cumplir con esa cuota. Eso genera un exceso de proteína de soja en el mundo, que era un mercado que naturalmente abastecíamos desde Sudamérica, Argentina en particular. Y después el escenario de tasas donde el costo del dinero está más cerca del doble dígito, en Brasil es muy notorio eso, hoy la tasa de referencia en Brasil es claramente de doble dígito, hace que el manejo de los inventarios sea mucho más fino, ¿no? Y las decisiones de la alocación de capital de las compañías tengan un threshold más demandante que cuando la plata tenía un costo negativo. Creo que es más sano, porque evita la artificialidad en el negocio y gran parte de ese proceso se está terminando de corregir. Creo que lo estamos viendo en algunas compañías que ya tienen mayor exposición al mercado brasileño y norteamericano, y empiezan a levantarse, después de haber tenido unos 12-18 meses muy desafiantes, justamente por el costo-oportunidad del dinero y cómo eso fue retrasando ventas y consumiendo inventario.

¿Cuáles fueron los principales drivers del crecimiento del 50% interanual de EBITDA en el T2 2024 fiscal?

El más importante tiene que ver con el rebote de Argentina, porque compara contra el Q2 del 2023, donde nos empezaba a pegar de lleno la sequía. Creo que después, en el quarter to quarter, puede haber comparaciones que son artificialmente más impactantes que lo que es la primera mitad del año, que está un poco más normalizada, en donde igual nuestro crecimiento ha sido muy significativo respecto del año anterior. Habiendo sido el año anterior uno bastante, a pesar de este segundo quarter, malo, había tenido un primer trimestre que fue nuestro récord histórico. Por lo cual, más del 50% del crecimiento está explicado por la normalización de la situación en Argentina. Y después en parte el negocio de bioprotección en Estados Unidos, algo del acuerdo que logramos con Syngenta, donde empezamos a utilizar el footprint de Syngenta para vender nuestros productos de bionutrición, inoculantes o productos de fijación biológica de nitrógeno.

La acción de bioceres en Estados Unidos está planchada desde aproximadamente abril del 2021. ¿Cómo digerís ese dato? ¿Te esperabas una mayor reacción alza después de estos resultados?

Como manager nunca me gusta ver que la acción esté flat y más a lo largo de un periodo ya de casi tres años. Te daría dos condimentos adicionales. Primero, a pesar de estar flat, si ves el año calendario 2023 fuimos el mejor performer del mercado, la única compañía que subió, entre 10-20%. De todas las compañías listadas en el mercado capitales que están dentro de nuestra industria. Creo que la segunda mejor fue Corteva, con un 29% de caída en el año 2023. Hay una situación en nuestra industria que explica en parte el último tramo de ese período. Nosotros hicimos una transacción importante en 2022, adquiriendo una empresa americana llamada Marrone Bio Innovations, donde compramos emitiendo acciones, casi un 25% del capital social en ese momento, y adquirimos una compañía que tenía financials en ese entonces negativos. Es una empresa que perdía US$11 millones por año. Si bien no hubo un crecimiento en el valor de la acción, hubo un crecimiento en el valor de la empresa y logramos que al menos nuestros inversores nos den el beneficio de la duda respecto al precio que pagamos, porque la acción no bajó un 25% para hacer lugar a la compra de una compañía que claramente no aportaba positive financials. A medida que nosotros fuimos mostrando cómo esa historia nos genera competitividad presente y futura, creo que esperábamos que eso empiece a ser reflejado en el valor de la acción. De todas maneras a medida que sigamos performando vamos a ser cada vez más baratos desde el punto de vista del múltiplos y llegará un momento donde esos fundamentals justificarán que nuevos inversores entren. Desde que nos listamos en 2019 a esa fecha en 2021 creo que triplicamos el valor de la empresa, y después en los últimos tres años nos quedamos ahí entre US$12-14.

¿Creés que para muchos inversores puede pesar el riesgo argentino, teniendo en cuenta que el 70% casi de su facturación el año pasado fue en Argentina?

Puede ser, pero en todo caso nunca debería haber sido mayor que en el 2019 cuando nos listamos, si bien eso se dio hacia el final de una administración que el mercado percibía como más positiva, casi que no agarramos nada de ese periodo, agarramos casi todo el periodo de administración anterior [Alberto Fernández], donde el mercado ha tenido una visión muy negativa de Argentina. Todo lo que hemos hecho desde ese momento a la fecha ha sido reducir nuestra exposición a Argentina. Nuestro porcentaje de ventas [argentinas] sobre las ventas totales ha bajado. Lo que ha bajado más notoriamente es nuestra rentabilidad en Argentina respecto a la rentabilidad global. No porque haya caído nuestro negocio en Argentina, sino porque ha crecido más el profitability que tenemos en otras las geografías. El acuerdo con Syngenta ha sido central en ese sentido, porque nos internacionaliza la parte más importante de nuestro portfolio. Nuestro EBITDA hoy es casi 50-50 [Argentina y resto del mundo]. Y en un contexto donde Argentina es probablemente menos una preocupación que lo que era en el año 2019-2020.

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¿Cómo prevén que impacten en sus operaciones la salida del cepo, y, eventualmente, una reducción en la carga tributaria sobre el sector agropecuario?

Debería ser muy favorable, y tremendamente contracíclico. Todo lo que mejore la rentabilidad de nuestro cliente, que es el productor agropecuario, en nuestra principal geografía, tiende a repercutir favorablemente en nuestras ventas y en nosotros vendemos tecnologías de alto costo, en parte están ligadas al poder adquisitivo del cliente. Cuando el cliente tiene buen poder adquisitivo tiende a fertilizar mejor, a utilizar innovaciones que puedan tener cierto riesgo de performance, que todavía no conoce, que todavía no está cómodo utilizando. También debería ayudarnos en nuestras operaciones. El costo nuestro de importar ciertas materias primas que necesitamos localmente debería normalizarse. Creo que os inversores que estaban preocupados por las las restricciones al flujo de capitales en Argentina deberían aliviarse esas preocupaciones y nuestra capacidad para usar caja en Argentina para invertir en el resto del mundo va a ser más fuerte si no están esas limitaciones que si existen, donde por lo general terminamos usando la caja en Argentina para invertir en Argentina.

¿Tienen estimaciones concretas de lo que podría pasar con la facturación argentina en ese caso?

No lo hemos medido o no hemos intentado medirlo. Intuitivamente pensamos que debería ser mejor, pero no sé si nos permitiría duplicar tasa de crecimiento que tenemos hoy en la Argentina. Creo que no, pero nos debería poner más cerca del límite superior del rango de crecimiento que esperamos.

¿Cómo estás viendo a la gestión actual en su sendero de apuntar a reformas para la economía argentina? ¿Creés que eventualmente podrá concretarlas? ¿Ves dificultades?

Soy optimista como cualquier empresario que se dedica a invertir en tecnología. Imagináte que si nosotros nos pusimos a desarrollar un trigo transgénico 20 años atrás, cuando todo el mundo decía que era imposible, ya de por sí, una sobredosis de optimismo o de pensamiento positivo tenés que tener. Eso lo hago extensivo a la situación actual de Argentina. Veo que se logra tener disciplina fiscal, independientemente de cómo se termina de generar ese resultado, que es un poco lo que genera incertidumbre hoy, y la sostenibilidad en el tiempo de ese resultado. Pero ese resultado se está materializando. Los mercados de alguna manera han alineado sus expectativas con las proyecciones del gobierno, y eso es sumamente favorable. No es fácil mejorar las expectativas del mercado y eso es una clara señal de cierto dominio, domain expertise, de la actual administración. Después hay cuestiones coyunturales que se van a corregir en Argentina. Esto de que podamos colocar deuda a tasas negativas, las compañías que tenemos negocios denominados en dólares, claramente no va a existir hacia adelante. Entonces, creo que vamos a tener un mercado de capitales mucho más demandante para financiar deuda de lo que hemos tenido hasta ahora, y debemos como empresas ser prudentes en anticipar ese cambio. Pensá que en los últimos dos años se han colocado obligaciones negociables, a plazos muy cortos, pero con costos que en el resto del mundo no existen. Ese sería el cambio más notorio a esperar en el corto plazo.

Y la expectativa de la inflación desacelerándose, ¿Cómo les impacta?

Como empresa hemos tratado de acompañar, después del salto de devaluatorio de diciembre y la inflación de cada mes, en el ajuste de los sueldos, lo que ha hecho que los sueldos en dólares reales haya ido aumentando, después de haberse diluido significativamente por la devaluación. Los sueldos han tenido una recuperación en dólares reales que es significativa, creo que eso no se puede continuar a perpetuidad, porque obviamente nos va a ser costoso en dólares en Argentina, donde tenemos todo nuestro centro de costos. La baja de la inflación es central para poder contener la situación, y que no empecemos nuevamente a estar caros en dólares. Pero es claro que teníamos una situación de salarios en dólares reales que era históricamente baja antes de entrar en esta última corrección.

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Bioceres

¿Y en las tarifas que le cobran a sus clientes?

Nuestros productos se venden en dólares oficiales y eso nos ha permitido con el salto de devaluatorio mejorar nuestros ingresos y tener una competitividad que la inflación en dólares después de a poco te va comiendo. A partir de marzo hemos logrado cierto grado de estabilidad, en donde probablemente esa inflación en dólares se haya calmado significativamente y no tengamos que estar mirando los números en forma mensual, y podamos verlos bimensualmente, eventualmente trimestralmente, hasta llegar a pautas de revisión semestrales, que sería lo deseado. Pero es claro que el primer salto devaluatorio tiene como un efecto inicial ampliación de margen en nuestro negocio en la Argentina, porque nuestras ventas están 100% dolarizadas y los costos que teníamos pesificados tienen un rezago en volver a normalizar sus costos en dólares.

¿Esperan abrir nuevos mercados en 2024 o 2025?

Sí, creo que esperamos dar un salto importante en Estados Unidos, si bien no es un nuevo mercado, después de haber hecho la adquisición de Marrone, y empezar a comercializar la nueva generación de productos, especialmente los bioinsecticidas. Creemos que es un mercado que nos debería dar un crecimiento importante. También esperamos tener un crecimiento notorio en Brasil a partir de lo que es la tecnología HB4 en soja, que este año hemos hecho las primeras multiplicaciones y estamos llevando a un grupo creciente de productores. Y si bien nuevamente no son dos mercados nuevos, son super importantes para lo que es el mundo del agro, donde nuestra participación hasta ahora ha sido pequeña. Después tenemos la incógnita de si se va a terminar de normalizar la situación en Europa del Este, que es un mercado potencialmente importante. Y después hay muchos mercados chicos en Latinoamérica que empiezan a ser cada vez más atractivos. Colombia y México son dos claros ejemplos donde nuestras ventas históricas han estado por debajo del millón de dólares y creo que son mercados que pueden ser varias veces este volumen de ventas, en Colombia particularmente por la preponderancia que empieza a tomar el cultivo de soja, que es un cultivo para el cual estamos súper bien preparados como proveedor, y después en México por el impacto que están teniendo los biológicos en cultivos intensivos de alto valor, cultivos hortícolas, frutales, donde también a partir de la adquisición que hicimos en Estados Unidos, tenemos hoy un porfolio de productos más abarcativo.

¿Cuál es el margen para crecer en Brasil?

Brasil es importante tanto en maíz como en soja y terminamos el año pasado una inversión significativa en una nueva planta de adyuvantes que está en Londrina que debería permitirnos aumentar cinco veces el volumen de ese negocio en Brasil. Hoy es un negocio que debe estar en el orden de los 10 millones de dólares y es una inversión que debería permitir en poco más de un año aumentar muy significativamente esa línea de ingresos.