Buenos Aires — Lithium Argentina (LAR) empieza a despejar una pregunta que se le hizo hace tiempo y se centraba en si sus grandes recursos de litio en Argentina podían convertirse en operaciones estables, competitivas y capaces de generar caja.
Los resultados del segundo trimestre de 2026 que acaba de publicar la compañía, con la consolidación de Cauchari-Olaroz -el proyecto ubicado en Jujuy que opera Minera Exar y en el que Lithium Argentina posee una participación del 44,8% junto a Ganfang- dan una respuesta concreta.
“Nuestros resultados trimestrales hablan de la robustez de la operación de Cauchari-Olaroz y, al mismo tiempo, de las perspectivas que tiene la compañía”, dijo Ignacio Celorrio, vicepresidente de Lithium Argentina, en una entrevista con Bloomberg Línea.
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En los primeros seis meses del año, Cauchari-Olaroz produjo 18.944 toneladas de carbonato de litio, con una utilización de alrededor del 95% de su capacidad instalada. La operación registró ingresos por US$342 millones, un EBITDA ajustado de US$216 millones y una ganancia neta de US$76 millones.
El margen operativo de caja alcanzó el 69%.
El segundo trimestre también mostró el efecto de la recuperación del precio del litio. El precio realizado aumentó 16% frente a los primeros tres meses del año, desde US$16.818 hasta US$19.563 por tonelada.
Los ingresos avanzaron 4%, hasta US$174 millones, y el EBITDA ajustado llegó a US$110 millones.
“El mercado ha ayudado en los últimos meses. Ha habido una recuperación de precios y se ha mantenido en una banda que, considerando nuestros costos operativos, nos da una posición favorable”, explicó Celorrio.
Sin embargo, el ejecutivo advirtió que la compañía no está construyendo su estrategia bajo el supuesto de que los actuales precios se mantendrán. “El precio es lo que uno no maneja y siempre tiene que tener una gran disciplina para mantener esta calidad operativa en cualquier circunstancia”, señaló.
Costos por debajo de US$6.000
Uno de los datos centrales para los inversores aparece justamente en los costos. Cauchari-Olaroz registró un costo operativo de caja promedio de US$5.629 por tonelada durante el primer semestre.
En el segundo trimestre fue de US$5.897, todavía por debajo de los US$6.000. Desde la puesta en marcha, los costos bajaron desde niveles cercanos a US$8.000 por tonelada.
Esa combinación entre precios cercanos a US$20.000 y costos inferiores a US$6.000 permitió que el margen operativo de caja alcanzara el 70% durante el segundo trimestre.
El analista Claudio Maulhardt, portfolio manager en Galileo FCI, destacó justamente este punto al analizar los resultados: la estabilización de la producción y el nivel de costos colocan a Cauchari-Olaroz entre las operaciones competitivas de carbonato de litio grado batería.
Indicó que después de años en los que el valor de Lithium Argentina dependía en buena medida de las expectativas sobre proyectos todavía en desarrollo, la compañía comienza a contar con una operación que demuestra producción, márgenes y generación de efectivo.
La propia empresa sostiene que Cauchari-Olaroz pasó de la etapa de puesta en marcha a una fase de producción consistente. Durante el segundo trimestre, hubo una parada programada que afectó temporalmente los volúmenes, pero aun así la utilización de capacidad acumulada durante 2026 alcanzó el 95%.
Una operación que ya genera caja
Otro cambio importante aparece en el flujo de fondos. Cauchari-Olaroz generó US$141 millones de flujo de caja libre operativo durante el segundo trimestre. Ese efectivo permitió reducir deuda y realizar distribuciones a los socios del joint venture.
La deuda neta de la operación cayó desde US$256 millones al cierre de marzo hasta US$142 millones a fines de junio, una reducción de US$114 millones en apenas tres meses.
En lo que va de 2026, las distribuciones de efectivo alcanzaron US$160 millones sobre una base del 100%, incluyendo operaciones posteriores al cierre del segundo trimestre. Unos US$75 millones corresponden a la participación de Lithium Argentina.
La compañía informó además una posición de caja de US$100 millones y liquidez total por US$230 millones, incluyendo una línea de crédito no utilizada por US$130 millones.
Después del cierre del segundo trimestre, Lithium Argentina recibió una distribución adicional de US$27 millones.
Argentina y la nueva competencia por el litio
Celorrio considera que Argentina ya dejó de ser solamente una promesa dentro del mercado mundial. “Ya somos un productor importante, tanto por el volumen producido como por la capacidad instalada. Pero es algo muy reciente y todavía hay muchísima más posibilidad”, afirmó.
El escenario, sin embargo, cambió frente al boom de expectativas que atravesó el sector algunos años atrás. El ejecutivo mencionó particularmente la aparición de nuevos competidores, como algunos países africanos, y la dificultad para proyectar el precio del commodity.
“Es un mercado que todavía tiene algunas características en formación. Las perspectivas hacia adelante no son del todo claras sobre dónde puede ir el precio”, explicó.
Por eso, agregó, las compañías tienen que estar preparadas para nuevas oscilaciones como las que ya experimentó el litio. Aun así, sostuvo que el actual nivel de precios combinado con “la calidad de los proyectos argentinos apunta a un desarrollo mayor”.
El RIGI como disparador de nuevas inversiones
Con la primera etapa de Cauchari-Olaroz funcionando cerca de plena capacidad, el próximo desafío de Lithium Argentina pasa por crecer.
La compañía avanza con la Etapa 2 de Cauchari-Olaroz, cuyo proyecto recibió en mayo la aprobación bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El plan contempla llevar adelante una expansión de hasta 45.000 toneladas adicionales de capacidad.
En paralelo, Lithium Argentina y Ganfeng avanzan con Pozuelos-Pastos Grandes (PPG), en Salta, para el cual esperan obtener también la aprobación del régimen.
Para Celorrio, el incentivo es determinante para acelerar ambas inversiones.
“No sé si la palabra es imprescindible, pero es lo más cercano que le puedas encontrar. El RIGI acelera y da la posibilidad de llevar los proyectos adelante ahora”, aseguró.
En el caso de PPG, fue todavía más explícito: “La obtención del RIGI va a ser el disparador para poder hacerlo”.
El ejecutivo destacó además la escala potencial del desarrollo completo: “Es un proyecto en su totalidad de 150.000 toneladas, prácticamente la capacidad instalada de Argentina hoy por hoy. Así que es clave para el desarrollo del país”.
Un plan de US$4.500 millones y un nuevo inversor
Lithium Argentina no tiene previsto salir a buscar nuevos activos en el corto plazo. La prioridad estará puesta en desarrollar los proyectos que ya tiene.
“Tenemos tanto entre manos y activos de tal nivel de calidad que nuestro foco, sin lugar a dudas, va a ser el desarrollo de la expansión de Cauchari y apoyar a nuestro socio, que va a ser el operador, en el desarrollo de Pozuelos-Pastos Grandes (PPG)”, dijo Celorrio.
Entre ambos proyectos, calculó, la compañía mira hacia adelante un capex de casi US$4.500 millones.
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Sobre el financiamiento de PPG, anticipó que están “ya prácticamente finalizando un proceso para tener un tercer inversor que va a poner un aporte de capital muy significativo a los efectos de la construcción de la fase uno del proyecto”.
Celorrio no identificó al potencial nuevo socio ni precisó el monto de la inversión, pero volvió a vincular las decisiones de financiamiento con la aprobación del RIGI: “Todo aquel que mira el proyecto, en el análisis sobre el RIGI, es una de las cosas más importantes que hace”.
La estrategia financiera también puede resultar especialmente relevante para quienes siguen la acción de Lithium Argentina.
Celorrio aseguró que la expansión de Cauchari-Olaroz cuenta con la generación de efectivo del propio proyecto y con alternativas de financiamiento que permitirían avanzar fundamentalmente mediante deuda. “Tenemos vías de financiamiento que creo que podemos manejar básicamente sobre deuda”, explicó.
Y descartó, al menos bajo las condiciones actuales, que el crecimiento vaya a financiarse mediante una emisión importante de nuevas acciones: “Estoy seguro de que no lo vamos a hacer, o es altamente improbable que lo hagamos alrededor de equity”.
La razón, según el ejecutivo, está directamente relacionada con evitar una dilución innecesaria de los actuales inversores.
“Nosotros protegemos mucho al accionista. Nuestra mirada corporativa siempre ha sido dar real valor al accionista y hay que ser extremadamente cuidadoso en la manera en que se financian los proyectos”, afirmó.
Qué mira el mercado
Hay una paradoja que mira el mercado y Maulhardt señaló: Lithium Argentina llegó a valer más cuando Cauchari-Olaroz era todavía un proyecto que ahora, cuando el activo produce, obtiene ganancias y genera flujo de caja.
Según su análisis, una valuación por suma de partes -considerando por separado la participación de Lithium Argentina en Exar y el valor de sus proyectos futuros- arrojaría un potencial considerable para la acción.
Bajo un supuesto de largo plazo de US$17.500 por tonelada de carbonato de litio, estima que el valor de la compañía podría llegar a duplicarse frente a la cotización utilizada en su análisis.
La relación con Ganfeng también seguirá siendo central. El grupo chino posee una escala financiera muy superior, participa en el desarrollo de los activos y será el operador de PPG.