Bogotá — El dólar en Colombia volvió a superar al alza la barrera de los COP$3.300 y puso al peso colombiano (COP) en el centro de la atención de los mercados. En las últimas tres semanas, la moneda local ha sido la más devaluada frente al dólar entre las economías emergentes, con una depreciación cercana al 6%.
Los analistas coinciden en que el movimiento de la divisa es fuerte y que hay varias fuerzas en juego que definirán dónde termina. Francisco Chaves, gerente de análisis de mercados del Banco de Bogotá, señaló a Bloomberg Línea que el factor local pesó más de lo esperado: “El tema que más ha pesado, realmente, ha sido la falta de dólares que en sí ya traía el mercado”.
Según el experto, esa escasez tiene varios orígenes. El Banco de la República compró cerca de US$700 millones en los últimos dos meses, y a eso se sumaron demandas del sector real y de agentes offshore, en un mercado donde la posición propia de los intermediarios cambiarios ya era baja o negativa. Esa combinación alimentó un salto de entre COP$250 y COP$260 en pocos días.
Un entorno externo más exigente
El gerente de análisis de mercados del Banco de Bogotá agrega que el movimiento también responde a condiciones financieras más estrechas en los mercados internacionales.
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Por lo que lo que ocurra con el dólar local dependerá en buena medida de variables como las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense, el comportamiento de los bonos de economías emergentes y los índices de fortaleza de la divisa como el DXY. Con lo que el mercado reacciona a un entorno global menos holgado para los activos de riesgo.
El peso fiscal de Colombia
Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, coincide en que hay un componente global, lo que explica cerca de la mitad de la subida, que desde los mínimos recientes acumula alrededor de 9%. La otra mitad, dijo a Bloomberg Línea, es local: una inercia alcista que se mantiene mientras el mercado no conozca los planes fiscales del Gobierno Nacional.
Campos identifica cuatro factores que se irán resolviendo en los próximos meses. El primero es la inflación en Estados Unidos y la respuesta de la Reserva Federal. Según explicó, lo más probable es que el banco central estadounidense suba tasas en su próxima reunión; la incógnita es si continuará con los aumentos el año entrante, algo que, en su opinión, se despejará durante este año.
El segundo es el frente fiscal en Colombia. El mercado espera conocer los recortes de gasto, las propuestas de ingresos y los planes de financiamiento del Ejecutivo, y mientras esa información no llegue, la incertidumbre seguirá presionando la tasa de cambio.
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Los otros dos factores son electorales y, según Campos, tienen una influencia de tipo binario: empujan el dólar hacia arriba o hacia abajo según el resultado. En Brasil, una victoria de Lula presionaría al alza la divisa estadounidense, comentó.
En Estados Unidos, las elecciones de mitad de mandato importan menos por lo político y más como señal sobre el petróleo: hay teorías según las cuales, especificó, una vez pasan los comicios, las presiones sobre el precio del crudo tienden a moderarse.
¿Cuál es el techo?
En cuanto a niveles máximos al alza, Chaves anticipa que el movimiento podría culminar cerca de los COP$3.400, al menos en esta primera etapa alcista, y que desde allí el mercado buscaría algo de estabilidad. Su nivel objetivo para el tiempo que queda del mes se ubica entre COP$3.400 y COP$3.450.
El analista recuerda, además, que pese al repunte reciente, el balance del año sigue mostrando un peso colombiano (COP) fortalecido, con una variación cercana al 13% en lo corrido del año. Por eso considera que todavía hay espacio para una corrección hacia comportamientos más parecidos a los del real brasileño o el peso mexicano, con un camino despejado de cerca de COP$200 adicionales.
Lo que ocurra después dependerá de la Fed, de la claridad sobre las cuentas públicas y de lo que salga de las urnas en Brasil y Estados Unidos. Todo apunta, concluyen los expertos, a meses de alta sensibilidad a las noticias.