Bogotá — La violencia armada vuelve a acercarse a algunos de los principales destinos turísticos de Colombia. La Sierra Nevada de Santa Marta enfrenta una escalada ligada a la disputa entre el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).
“Los departamentos han registrado un aumento significativo de la violencia de grupos armados en Colombia”, señala Tiziano Breda, experto regional de Armed Conflict Location & Event Data (ACLED).
Un corredor turístico bajo presión
La disputa está relacionada con el control de rutas para el tráfico de drogas y actividades de extorsión en Cesar, La Guajira y Magdalena.
Según ACLED, estos tres departamentos concentraban 4% de la violencia de grupos armados registrada en Colombia en 2018. En lo corrido de 2026, la proporción llegó a 12%.
La región no es uno de los principales centros de cultivos de coca del país. Sin embargo, la costa Caribe constituye un corredor relevante para el tráfico de drogas y, al mismo tiempo, ha desarrollado una importante actividad turística.
Durante el gobierno de Gustavo Petro, más de 24 millones de turistas visitaron Colombia, el doble de los registrados durante la administración anterior, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT).
El crecimiento del turismo también aumentó el atractivo económico de la región para los grupos criminales.
De acuerdo con la Fundación Ideas para la Paz, las ACSN extorsionan a 95% de los hoteles, restaurantes, operadores turísticos y comerciantes de la zona.
La disputa se extiende
El conflicto entre las ACSN y el Clan del Golfo estuvo concentrado inicialmente en Santa Marta y sus alrededores entre 2019 y 2021.
Posteriormente, la disputa se extendió hacia La Guajira. Desde 2025, los intentos de los grupos por acceder a Catatumbo, corredor para los flujos de drogas y oro desde y hacia Venezuela, llevaron la violencia también hacia Cesar y Santander.
ACLED registra un aumento de 28% en la violencia de grupos armados en Cesar, La Guajira y Magdalena durante 2026 frente a los primeros siete meses y medio del año anterior.
La Sierra Nevada de Santa Marta es uno de los principales puntos afectados. Durante años, un pacto de no agresión entre las ACSN y el Clan del Golfo había limitado la violencia y permitido el crecimiento del turismo.
Santa Marta y Riohacha, puntos sensibles
La violencia aumentó particularmente en Santa Marta y Riohacha, dos ciudades que funcionan como puntos de tránsito hacia destinos como el Parque Tayrona, Minca, Ciudad Perdida, el Pico Cristóbal Colón y Cabo de la Vela.
A este escenario se suma la presencia de grupos locales. ACLED destaca a Los JJ, surgido con apoyo de políticos locales para enfrentar a un frente de las ACSN en Riohacha.
También identifica a Los Primos, un grupo que pasó de funcionar como brazo armado del Clan del Golfo a desafiar su control en Fundación y zonas cercanas, al sur de Santa Marta.
Los eventos registrados por ACLED corresponden principalmente a violencia contra civiles considerados cercanos a grupos rivales o que no cumplen las reglas impuestas por organizaciones armadas.
Entre los afectados aparecen comunidades indígenas, guardaparques y propietarios de negocios locales.
El impacto sobre el turismo
La escalada ya ha tenido efectos concretos sobre la actividad turística. A finales de febrero de 2026, enfrentamientos entre el Clan del Golfo y las ACSN en Aracataca dejaron al menos cinco personas muertas y provocaron el desplazamiento de cientos.
Los hechos obligaron además al cierre temporal del Parque Tayrona, principal destino turístico de la Sierra Nevada de Santa Marta.
En junio, una operación militar generó una nueva respuesta de las ACSN. El grupo confinó comunidades y bloqueó la Troncal del Caribe, carretera que conecta Santa Marta con La Guajira.
El bloqueo provocó un segundo cierre del Parque Tayrona y dejó a cientos de turistas varados, según el análisis de Breda.
Aunque la violencia dentro de lugares como Minca, Palomino, Ciudad Perdida y el Pico Cristóbal Colón sigue siendo poco frecuente, los grupos armados también han atacado negocios vinculados al turismo.
ACLED registra ataques relacionados con extorsiones contra empresas de transporte y el secuestro, en abril de 2025, del propietario y cuatro empleados de un hotel reconocido dentro del Parque Tayrona.
Un escenario de mayor presión
ACLED considera que la estrategia de seguridad del gobierno de Abelardo De la Espriella, basada en aumentar la presión militar y descartar negociaciones con grupos armados, se desarrollará sobre una tendencia previa de mayor actividad de las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, el análisis de Breda señala que esas operaciones podrían concentrarse en otras zonas del país durante el resto de 2026.
A esto se suma el terremoto del 10 de agosto, que llevó al Gobierno a concentrar atención y recursos en las zonas más afectadas de Chocó, Valle del Cauca y Risaralda.
En ese contexto, ACLED proyecta que la Sierra Nevada de Santa Marta podría continuar enfrentando una escalada de violencia entre el Clan del Golfo y las ACSN durante los próximos meses.
El organismo también prevé nuevos bloqueos de rutas turísticas por parte de grupos armados, similares al ocurrido en junio.
La consecuencia para el turismo va más allá del cierre de un parque. ACLED advierte que la violencia está afectando la reputación del Parque Tayrona y podría reducir también el número de visitantes a otros destinos de la Sierra Nevada.
El riesgo, por tanto, no se limita a que los enfrentamientos lleguen directamente a los principales atractivos turísticos.
También pasa por las carreteras, los negocios, las comunidades y los corredores que permiten que esos destinos funcionen.













