Bloomberg Línea — La generación de empleo está creciendo a un ritmo inusualmente alto, con una tasa de desempleo de 8,9%, su nivel más bajo de los últimos 25 años, frente a una economía que en 2025 creció poco.
“Cuando el empleo crece más rápido que la producción se genera un deterioro en la productividad laboral. La reacción del mercado puede venir a través de un ajuste en el precio/remuneración del trabajo, que a mediano plazo termina reflejando la productividad, o de una sustitución de trabajo por capital a través de una mayor automatización", según un análisis de Corficolombiana.
El empleo creció 3,4% en 2025, mientras la economía lo hizo a 2,6%. Así, el crecimiento económico se ubicó por debajo de su promedio de largo plazo de 3,5%, mientras que la expansión del empleo superó ampliamente su promedio histórico de 1,9%.
En un mercado rígido como el colombiano, donde la regulación viene aumentando el costo y el riesgo de generar empleo formal, la caída en la productividad laboral es una señal de alerta, pues de continuar la tendencia terminará reflejándose tarde o temprano en mayores tasas de informalidad y desempleo.
Se trata de una tendencia que no es reciente: desde 2023 el empleo viene expandiéndose sistemáticamente por encima del crecimiento del PIB.
Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligente, firma de análisis económico, dice que, si bien el crecimiento económico en 2025 sorprendió a la baja, lo más preocupante es el comportamiento de la inversión, que cayó 2,9% en el último trimestre y se ubicó en su nivel más bajo como porcentaje del PIB en dos décadas: 16% del PIB.
“Si el país no logra elevar su tasa de inversión por encima del 20% del PIB, seguirá atrapado en una senda de crecimiento inferior al 3% anual, un ritmo insuficiente para cerrar brechas sociales y sostener un proceso robusto de desarrollo económico”, destacó.
Comportamiento sectorial
Los sectores que lideraron la creación de puestos de trabajo en 2025 fueron aquellos que registraron los menores ritmos de crecimiento económico.
Las actividades responsables del 71% de los nuevos empleos apenas aportaron cerca de una quinta parte del crecimiento del PIB durante el año.
“Este desbalance sugiere que la expansión del empleo se concentró en sectores de baja productividad y limitada generación de valor agregado, donde la ocupación aumenta sin que ello se traduzca en un incremento proporcional de la producción”, explica Corficolombiana, la holding de inversiones no financieras del grupo del Grupo Aval.
Lo que evidencia, entonces, que el empleo está creciendo más en actividades de baja capacidad de impulsar el crecimiento económico y refuerza la idea de que el reciente dinamismo del empleo responde más a cambios en la estructura del mercado laboral, como la reducción en la jornada laboral y una menor tasa global de participación, que a un fortalecimiento generalizado de la actividad productiva.
Entre los sectores donde se concentra el crecimiento del empleo está el sector de administración pública, salud y educación. En 2025, esta rama explicó el 14,2% de los empleos creados en el año, lo que equivale a cerca de 113.000, dos veces su promedio histórico.
Sin embargo, dentro de este grupo destaca el subsector de administración pública, que por sí sólo aportó alrededor de 63.000 empleos adicionales. Más aún, cerca del 71% de estos nuevos ocupados se clasifican como trabajadores por cuenta propia, lo que sugiere que parte del aumento del empleo estaría asociado a esquemas de vinculación indirecta o a cambios en la forma de contratación, más que a una expansión orgánica de la actividad del sector.
Baja productividad y alta informalidad
La informalidad se mantiene como uno de los principales problemas estructurales del mercado laboral colombiano. En 2025, la tasa de informalidad apenas se redujo de 55,9% en 2024 a 55,7%, lo que evidencia que más de la mitad de los ocupados siguen vinculados a empleos sin protección social ni estabilidad.
“Aunque el país ha logrado generar más puestos de trabajo y reducir el desempleo, la calidad del empleo sigue mostrando pocos avances, lo que limita las mejoras en productividad, recaudo y bienestar laboral”, dice el análisis de Corficolombiana.
Y a lo anterior se suma el bajo desempeño de la productividad. En 2025, el producto por trabajador, una aproximación comúnmente utilizada para medir la productividad, registró una caída anual de 0,8%.
Un resultado que contrasta con la tendencia observada en las últimas dos décadas, durante las cuales este indicador aumentó a un ritmo promedio de 1,6% anual.
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Esto indica que la reciente disminución del desempleo podría estar asociada a que la misma cantidad de trabajo se está distribuyendo entre más personas reflejando una menor productividad.
Este deterioro, enfatiza Corficolombiana, no sólo rompe con el patrón histórico del país, sino que también se destaca en el contexto regional.
Entre las principales economías de América Latina, Colombia es una donde no solo se redujo el producto por ocupado durante el último año, sino que este indicador viene cayendo desde 2022.