El próximo presidente asumirá un país en crisis fiscal, energética, de salud y con una sociedad dividida. Recuperar la inversión será clave para navegar las turbulentas aguas de la economía colombiana.
Corficolombiana plantea 11 propuestas concretas —organizadas como un equipo de fútbol— para que el nuevo gobierno recupere el terreno perdido y devuelva al país a la senda de crecimiento de sus pares regionales.
El Marco Fiscal de Mediano Plazo confirma que las finanzas públicas colombianas llegan al cambio de gobierno en estado crítico. Los números oficiales ya son preocupantes, pero los cálculos independientes pintan un panorama todavía más tenso.
La primera vuelta presidencial provocó una fuerte valorización de los activos colombianos, pero la atención del mercado pronto se trasladará a los retos fiscales, económicos y sociales que enfrentará el próximo presidente.
El crecimiento acelerado de las viviendas turísticas y el aumento de costos operativos están desplazando la demanda y profundizando la caída del sector tradicional.
El aumento de economías ilegales, la expansión territorial de grupos armados y el alza en costos para empresas y hogares están transformando la violencia en una restricción directa para la inversión y la actividad productiva.
En febrero, la producción comercializada de gas descendió a 695 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), la cifra más baja para ese mes desde que se tiene registro.
El rezago en obras civiles, la transición incompleta entre proyectos 4G y 5G y un entorno fiscal más restrictivo han debilitado uno de los principales motores históricos del crecimiento económico del país.
El choque salarial elevó la inflación y obligó a subir tasas, debilitando la economía y encareciendo el financiamiento del Estado en un momento de alta sensibilidad en los mercados.
Para el Banco de Bogotá, se requiere un ajuste significativo por cuenta de las expectactivas de inflación, que se mantienen al alza y lejos del rango meta del Emisor.
Aunque el país ha logrado generar más puestos de trabajo y reducir el desempleo, la calidad del empleo sigue mostrando pocos avances, lo que limita las mejoras en productividad, recaudo y bienestar laboral.