Cómo EE.UU. extendió sus operaciones militares en Latinoamérica en la segunda era Trump

Al igual que Ecuador y Colombia, Honduras y Guatemala solicitaron a Estados Unidos operaciones militares conjuntas, de acuerdo con Pete Hegseth. La influencia de Trump se extiende en la región con la nueva ola de derecha.

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Bloomberg Línea — Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, y a medida que la derecha se consolidó como la principal fuerza política de Latinoamérica, Estados Unidos extendió sus tentáculos militares en la región.

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sostuvo el pasado miércoles desde un foro del Escudo de las Américas en Panamá que el gobierno del presidente colombiano, Abelardo De la Espriella, autorizó “operaciones militares conjuntas para destruir terroristas”.

El anuncio llamó la atención toda vez que no había pasado una semana desde que De la Espriella, representante de la extrema derecha, había asumido su cargo como mandatario de Colombia.

A ello se suma que la autorización de operaciones de este tipo recae en el Legislativo, no en el Ejecutivo.

Colombia, además, se unió al denominado Escudo de las Américas, un grupo liderado por Estados Unidos del que hacen parte otros 18 países y que aúna esfuerzos para combatir el narcotráfico.

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Estados Unidos realiza operaciones militares conjuntas con Ecuador contra el crimen organizado, aun cuando la ciudadanía rechazó la instalación de bases extranjeras en una consulta popular.

Los operativos, que no implican la instalación de bases, fueron autorizados por el presidente de derecha, Daniel Noboa, reelegido en abril de 2024.

La organización Human Rights Watch expone que la colaboración militar de Estados Unidos y Ecuador ha conducido a cuatro incidentes marcados por “abusos, incluidos ataques con drones, tortura y detención arbitraria” de civiles.

Uno de ellos fue documentado en territorio colombiano, donde “fuerzas ecuatorianas detuvieron arbitrariamente y torturaron a cuatro nacionales colombianos que trabajaban en una finca”.

Los tres restantes se registraron frente a las costas de Islas Galápagos, donde embarcaciones pesqueras fueron atacadas con drones armados.

Honduras y Guatemala, ¿siguen los mismos pasos?

También desde Panamá, Hegseth informó que Honduras y Guatemala solicitaron operaciones conjuntas con Estados Unidos. Ambos países se han convertido en puntos de tránsito de la droga que sale desde Sudamérica hacia Norteamérica.

“Felicito a Honduras y Guatemala por invitar a Estados Unidos a participar en operaciones combinadas contra terroristas en sus países”, dijo el secretario de Defensa de Estados Unidos.

Ahora mismo se desconocen los acuerdos en esta materia, aunque los gobiernos de Honduras y Guatemala vaticinaron la colaboración con Estados Unidos semanas atrás.

El 16 de junio, el jefe de las Fuerzas Armadas hondureñas, general Héctor Valerio, se refirió a la posibilidad de operaciones conjuntas con Estados Unidos luego de que un periodista le preguntara sobre el tema.

“Usted se refiere a operaciones de combate y en ese tipo de operaciones se está llevando a cabo un diálogo”, comentó el general Valerio.

También precisó que el mandatario de Honduras, Nasry Asfura, respaldado públicamente por Trump previo a las elecciones presidenciales, será quien determine “en qué momento se va a realizar (...), que el ejército de Estados Unidos pueda realizar operaciones”.

El 28 de mayo, el gobierno del presidente Bernardo Arévalo reconoció que su ministro de Defensa, Henry Sáenz, se comunicó con Hegseth en busca de cooperación contra el narcotráfico.

Pese a ello, negó en un comunicado un “acuerdo que autorice operaciones militares extranjeras por ningún país en territorio nacional”.

Ya en 2025, Estados Unidos había colaborado con otros socios caribeños y centroamericanos.

En la última semana de noviembre, República Dominicana autorizó a Estados Unidos utilizar una base aérea en su país, y a mediados de ese mes, Panamá recibió tropas del Pentágono para entrenar en la base aeronaval Cristóbal Colón.

Antes, en octubre, Trinidad y Tobago, situada a 11 kilómetros de Venezuela, aprobó la presencia de un buque militar estadounidense. Estos casos son un ejemplo de la resignificación en el vínculo entre Washington y la región.

Venezuela y Cuba, un caso aparte

Muestra de cómo Estados Unidos extendió sus tentáculos militares son Venezuela y Cuba, aunque no propiamente por colaborar en este aspecto con la administración Trump.

No hay que olvidar que un despliegue militar en el Caribe ordenado por Trump y bajo la supervisión de Hegseth desde septiembre de 2025 condujo a la caída de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

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“Ahora la llaman la Doctrina Donroe. El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”, dijo Trump en su primera conferencia tras el mediático operativo para extraer a Maduro de Caracas.

Hegseth, por su parte, no descarta una intervención militar en Cuba, aun cuando el Gobierno comunista de Miguel Díaz-Canel ha abierto progresivamente la economía a la empresa privada bajo la presión estadounidense.

“Todas las opciones, incluidas las militares, están sobre la mesa”, dijo Hegseth al ser preguntado sobre Cuba, también el miércoles y desde Panamá.

La desaprobación del presidente de Cuba, Díaz-Canel, y del primer ministro, Manuel Marrero Cruz, alcanza el 95%, según el Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales 2026, publicado el 13 de agosto, mientras Estados Unidos tiene la lupa puesta en la isla.