IA, data centers y energía: por qué las baterías se vuelven el eslabón clave en América Latina

Inversores buscan estabilidad macro y energía renovable sin cortes. Entrevista a ejecutivo de Atlas Renewable.

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Buenos Aires — El avance de la inteligencia artificial está impulsando una nueva ola de inversiones en infraestructura digital, pero también empieza a tensionar un frente clave: el energético. En América Latina, el crecimiento de los data centers —de la mano de gigantes como Amazon Web Services, Microsoft y Google— abre una pregunta central: cómo abastecer una demanda eléctrica creciente, constante y cada vez más exigente en términos ambientales.

“Los datacenters se prevé que sean un concentrador de demanda eléctrica muy intensa, muy grande”, afirma Alfredo Solar, regional manager de Atlas Renewable Energy para Chile y el Cono Sur. Esa demanda no sólo es elevada, sino también constante: “Básicamente es una unidad que va a estar consumiendo esos 100 megas las 8.700 horas del año”.

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En ese contexto, el impacto sobre los sistemas eléctricos puede ser significativo. “Los datacenters pueden requerir un 30% o un 40% más de capacidad instalada de un país en un horizonte de tiempo, digamos en 10 años”, agrega.

Según la Agencia Internacional de la Energía, el consumo eléctrico global de los data centers, la inteligencia artificial y las criptomonedas podría más que duplicarse hacia el final de la década, en línea con la creciente demanda de capacidad de cómputo para entrenar modelos de IA.

En ese escenario, América Latina aparece como una región con ventajas: abundancia de recursos renovables, costos relativamente bajos y espacio para expandir infraestructura. Sin embargo, el desafío no es solo generar energía limpia, sino garantizar suministro constante.

“Ellos están buscando fundamentalmente dos cosas en cuanto a la energía. Por supuesto, están buscando países que sean estables para poder hacer sus inversiones, pero fundamentalmente que la energía sea renovable, limpia, certificada y que se les pueda suministrar las 24 horas del día”, señala Solar.

El rol de las baterías: llevar energía solar 24/7

Ahí es donde el almacenamiento empieza a jugar un papel central. La expansión de energías renovables —en particular la solar— generó nuevas oportunidades, pero también desbalances en los sistemas eléctricos.

Solar explica que en mercados como Chile existe una sobreoferta de energía durante el día, con precios muy bajos o incluso cercanos a cero, mientras que por la noche la generación depende de fuentes más caras, generalmente fósiles.

“Entonces se produce la oportunidad comercial de poder almacenar grandes cantidades de energía durante el día, cuando la energía es muy barata, y inyectarla en la red posteriormente cuando el precio está mucho más alto”, sostiene.

Ese diferencial es la base del modelo de negocio de las baterías, que se apoya en el arbitraje de precios y en los pagos por capacidad dentro del sistema eléctrico. En paralelo, la caída en los costos tecnológicos permitió que este tipo de inversiones empiece a ser rentable.

Chile, laboratorio regional

El desarrollo más avanzado de esta tendencia se da hoy en Chile, donde la combinación de abundante recurso solar y regulación específica permitió el despegue del almacenamiento.

“Hoy ya debemos estar llegando a unos 6.000 megas de capacidad instalada en almacenamiento y se sigue construyendo”, señala Solar. Además, proyecta inversiones del orden de los US$10.000 millones hacia 2027-2028.

Pero el liderazgo no es sólo energético. América Latina atraviesa un boom de data centers, con un crecimiento acelerado de la capacidad instalada en los últimos años. En ese contexto, junto con Brasil, México y Colombia, Chile concentra buena parte de los proyectos y desarrollos en la región.

A diferencia de otros mercados, el país logró establecer reglas claras para la operación de baterías dentro del sistema eléctrico, lo que permitió viabilizar inversiones de gran escala.