Los resultados trimestrales de la matriz de Google serán clave para demostrar si sus millonarias inversiones en inteligencia artificial están generando retornos, en medio de mayores planes de gasto.
El rebote de las acciones de semiconductores impulsó a Wall Street, mientras los inversionistas siguieron atentos a la escalada del conflicto en Medio Oriente, el alza del petróleo y la inminente temporada de resultados de las grandes tecnológicas.
Según los analistas de Citigroup Inc., el popular apodo de «Magnificent Seven» ya «no es relevante» a la hora de evaluar cómo posicionarse en el sector de la inteligencia artificial en Estados Unidos.
Esta semana se dan a conocer los primeros resultados del grupo de empresas de gran capitalización y aumenta la presión para que estas justifiquen sus inversiones en IA.
El retraso ha generado frustración entre ingenieros, investigadores de IA y directivos de Google, quienes temen que la compañía esté perdiendo ventaja frente a competidores como Anthropic y OpenAI.
Las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial golpearon a las acciones de semiconductores, mientras el conflicto entre Estados Unidos e Irán elevó la cautela de los inversionistas.
Un estudio concluyó que la IA de Google ofrecieron respuestas problemáticas en cuentas de menores, normalizaron síntomas de trastornos alimentarios y facilitaron instrucciones para crear deepfakes.
La entidad considera que el mercado está sobredimensionando los riesgos que pesan sobre el fabricante de chips para inteligencia artificial, pese a que mantiene ventajas en precios, cuota de mercado y generación de caja.