Elecciones en Perú podrían dejar a un Congreso más poderoso que el próximo presidente

La fragmentación política y el regreso a la bicameralidad podrían configurar un escenario en el que el próximo mandatario dependa más del Parlamento para gobernar.

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Bloomberg Línea — Las elecciones generales del 12 de abril en Perú no sólo definirán los candidatos que van a disputar una segunda vuelta presidencial, de acuerdo con las más recientes encuestas, sino que definirán algo más importante: el equilibrio de poder entre el Ejecutivo y el Congreso, en un momento en que la fragmentación política y el nuevo diseño del Parlamento podrían inclinar la balanza de poderes hacia el Legislativo.

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La última encuesta de Ipsos difundida antes de la veda electoral, el pasado 5 de abril, dejó abierta la disputa por el pase a una probable segunda vuelta entre al menos cuatro candidatos presidenciales. Según el sondeo, Keiko Fujimori, la hija del exmandatario Alberto Fujimori, encabeza la intención de voto con 15%, seguida por el humorista Carlos Álvarez, con 8%; el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, con 7%; y el empresario y comunicador Ricardo Belmont, con 6%

Analistas consultados por Bloomberg Línea señalan que el próximo Congreso —que volverá a ser bicameral luego más de 30 años, con Senado y Cámara de Diputados— tendrá un rol determinante en la gobernabilidad, especialmente si el presidente electo llega al poder sin una bancada oficialista sólida que le permita sostener su agenda de gobierno.

El nuevo Senado tendrá atribuciones que refuerzan su peso institucional, entre ellas, el que no podrá ser disuelto. También tendrá la capacidad de revisar y modificar leyes que luego pasarán directamente al Ejecutivo para su promulgación, lo que podría generar un nuevo balance de poder dentro del sistema político peruano.

Según la Constitución y el reglamento del Parlamento peruano, para destituir a un presidente por incapacidad moral o física permanente se requerirá primero el voto favorable de al menos dos tercios de la Cámara de Diputados, es decir, 87 de sus 130 integrantes.

La decisión deberá luego pasar al Senado, donde también se exigirá una mayoría calificada de dos tercios, equivalente a 40 votos. En el caso de la censura a ministros, en cambio, bastará con el respaldo de más de la mitad de la Cámara de Diputados —66 votos—, en un mecanismo de control exclusivo de esa cámara.

“Más que el poder de la institución, el poder va a depender de cómo estén distribuidas las fuerzas políticas y del tamaño de las bancadas”, dijo Urpi Torrado, gerente general de Datum Internacional, una de las encuestadoras más importantes del país. Según explicó, existe la posibilidad de que el próximo presidente llegue al poder con una bancada pequeña, lo que lo debilitaría frente al Congreso.

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De acuerdo con Torrado, a la fecha, el voto se mantiene fragmentado y el próximo Parlamento podría estar compuesto hasta por ocho fuerzas políticas en la Cámara de Diputados (130 curules) y cinco en el Senado (60 integrantes), lo que obligaría a construir alianzas para aprobar reformas o sostener al gobierno.

Sin embargo, eso no impide que no pueda destituir a un presidente, sólo obliga a los parlamentarios a construir coaliciones entre varias bancadas.

En los últimos años, distintos grupos políticos han logrado coordinarse para remover mandatarios, como ocurrió en 2020 con Martín Vizcarra (2018-2020), quien fue destituido por el Congreso con 105 votos bajo la figura de “incapacidad moral permanente”, en medio de denuncias de corrupción, pese a contar con una amplia coalición de fuerzas.

Un patrón similar se observó en 2022, cuando el Congreso destituyó a Pedro Castillo (2021-2022) con 102 votos, luego de su fallido intento de disolver el Parlamento, lo que dio paso al gobierno de su entonces vicepresidenta, Dina Boluarte (2022-2025).

El mismo Parlamento vacó a Boluarte con 122 votos, tras la crisis de inseguridad y violencia delincuencial del país y presuntos actos de corrupción.

Analistas señalan que este tipo de acuerdos es más probable cuando el presidente carece de una bancada propia sólida, lo que reduce su capacidad de negociación y lo deja expuesto a alianzas opositoras dentro del Congreso.

La clave será la bancada del presidente

Para el exministro de Justicia y Derechos Humanos y experto en temas electorales, José Tello, el verdadero equilibrio de poder no dependerá únicamente del nuevo esquema bicameral, sino del número de escaños que consiga el partido que gane la presidencia.

“Si el presidente tiene una bancada oficialista sólida, va a tener tranquilidad para gobernar. Si no la tiene, vamos a volver a tener estas situaciones de inestabilidad”, señaló.

Tello explicó que el Congreso mantendrá herramientas de control político, como la censura de ministros, por lo que un Ejecutivo sin respaldo parlamentario podría enfrentar dificultades para sostener su gabinete o avanzar con reformas económicas o institucionales.

El analista político y socio de la consultora Público, José Carlos Requena, consideró que la experiencia política de los últimos años ha reforzado el rol del Congreso dentro del sistema político peruano.

“El presidente va a requerir un soporte parlamentario suficiente para poder sobrevivir”, dice Requena. “Si no lo tiene, va a estar en un riesgo serio”.

Agregó que, si un presidente no tiene mayoría en el Congreso, al menos debe armar una coalición parlamentaria de al menos 44 diputados y 21 senadores que lo respalden, para que impidan la vacancia. Mencionó, por ejemplo, el segundo mandato de Alan García (2006-2011), cuando el oficialismo mantuvo el control del Congreso durante cinco años.

“Una bancada oficialista tiene demasiado poder”, dijo al explicar que este respaldo permite al Ejecutivo negociar con otras fuerzas y evitar escenarios de confrontación política.

A la fecha, como ningún candidato presidencial sobrepasa el 15% de intención de voto, todavía no se podría llamar bancada sólida a ninguna. Ello se definirá en la segunda vuelta, precisó Tello.

Requena agregó que el próximo gobierno tendrá que construir alianzas desde etapas tempranas, incluso desde la segunda vuelta electoral que será el próximo 7 de junio, para evitar un escenario de confrontación. A su juicio, el Congreso es hoy un actor más consciente de su capacidad para influir —o incluso desestabilizar— al Ejecutivo.

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Casi una década de crisis política

El debate sobre el equilibrio de poder se produce tras casi una década de crisis política en Perú, marcada por la confrontación entre el Ejecutivo y el Congreso, la caída de presidentes y la disolución del Parlamento.

Desde 2016 a la actualidad, el país ha tenido ocho presidentes: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y José María Balcázar. En ese periodo, el Congreso declaró vacante a Vizcarra, Castillo y Boluarte, mientras que el Ejecutivo también utilizó mecanismos constitucionales para cerrar el Parlamento.

En 2019, el entonces presidente Martín Vizcarra (2018-2020) disolvió el Congreso tras un enfrentamiento institucional, lo que llevó a elecciones legislativas extraordinarias. En 2022, el presidente Pedro Castillo (2021-2022) intentó disolver el Congreso antes de enfrentar una votación de destitución, pero fue removido del cargo y detenido, lo que desencadenó una nueva crisis política y protestas en el país.

Este periodo también estuvo marcado por una alta rotación de ministros, conflictos entre poderes del Estado y dificultades para aprobar reformas estructurales, lo que generó incertidumbre política y afectó la estabilidad institucional. Por ejemplo, sólo de 2021 a la fecha, hubo más de 170 ministros.

Los especialistas consultados coinciden en que el escenario político seguirá siendo incierto hasta que se conozca quiénes pasarán a la segunda vuelta y cómo quedará conformado el Congreso, ya que el resultado parlamentario dependerá, en gran medida, del desempeño de los partidos en la elección presidencial.

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