Bloomberg Línea — La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha comenzado a reflejarse en la asignación de activos globales. Citi (C) ha optado por reducir exposición a renta variable y reforzar posiciones de carácter defensivo, en un ajuste que responde a un entorno de mayor incertidumbre, presiones inflacionarias y deterioro en las condiciones financieras.
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“Con la mayoría de nuestras señales macro negativas para renta variable activándose, continuamos reduciendo la exposición a acciones, llevando nuestra asignación a neutral”, dijo el equipo de estrategia macro liderado por Adam Pickett, en un movimiento que busca limitar riesgos ante la prolongación del conflicto y la falta de visibilidad sobre su resolución.
La decisión se produce en un momento en el que el choque energético derivado de la guerra ha comenzado a modificar las expectativas de crecimiento, inflación y política monetaria a nivel global.
Desde la óptica del banco, la ausencia de señales de pánico en los mercados no implica que el riesgo haya desaparecido, sino que aún existe margen para un ajuste adicional si el escenario se deteriora. Pickett explica que se trata de una postura prudente para reducir exposición ante un balance riesgo-retorno que se ha vuelto menos favorable.
Renta variable: ajuste a postura neutral
El giro hacia una postura neutral en acciones responde a un proceso gradual de reducción del riesgo iniciado en las primeras semanas del conflicto. Citi ya había recortado su exposición a small caps en Estados Unidos y ahora profundiza el ajuste al modificar su posicionamiento geográfico, con un sesgo relativo a favor de Estados Unidos frente a Japón.
El informe plantea que “a medida que se desvanecen las esperanzas de una resolución rápida de la guerra, reducimos aún más nuestra exposición”. La extensión de plazos en las negociaciones entre Washington y Teherán, lejos de aliviar la incertidumbre, introduce nuevos elementos de presión sobre los mercados.
En términos regionales, la estrategia incorpora un recorte en la exposición a Japón y un ajuste en Reino Unido, en línea con la expectativa de que las economías más dependientes de importaciones energéticas enfrenten un mayor impacto.
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Pickett sostiene que “si el conflicto se intensifica aún más, esperamos que las economías europeas y en particular las asiáticas soporten el mayor costo”, lo que explica la reasignación hacia un posicionamiento más defensivo.
A nivel sectorial, Citi también introduce cambios relevantes. El banco reduce exposición a entidades financieras y eleva el peso de sectores considerados más resilientes ante un entorno de menor crecimiento y mayores tasas. En ese sentido, el banco pasa el sector de servicios públicos a sobreponderar, en una rotación que responde a un escenario de choque energético con implicaciones sobre inflación y actividad.
Este ajuste sectorial se fundamenta en un análisis de régimen que sugiere que, ante un aumento sostenido del precio del petróleo, los sectores defensivos tienden a mostrar un mejor desempeño relativo.
Citi mantiene tasas reales y reduce riesgo en crédito
En paralelo a la reducción de exposición a renta variable, Citi mantiene una preferencia por tasas reales, en particular a través de instrumentos indexados a la inflación. Esta estrategia responde a la expectativa de un entorno de condiciones financieras más restrictivas y presiones inflacionarias persistentes derivadas del choque energético.
El equipo de Pickett subraya que se mantienen sobreponderados en tasas reales y siguen largos en bonos del Tesoro de Estados Unidos protegidos contra la inflación, en una apuesta que busca capturar el comportamiento histórico de estos activos en escenarios de endurecimiento financiero. El análisis del banco indica que este tipo de instrumentos tiende a desempeñarse mejor cuando el crecimiento se debilita y la inflación se mantiene elevada.
El informe también introduce matices sobre la trayectoria de la política monetaria en Estados Unidos, al señalar que el banco central enfrenta un equilibrio complejo entre inflación y empleo. Por ello, cree que “el mandato dual de la Fed de pleno empleo entrará bajo presión más adelante en el año”, lo que sugiere que el ciclo de tasas podría evolucionar de forma menos lineal de lo anticipado.
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En crédito, la postura es más cautelosa. Citi mantiene una infraponderación en deuda con grado de inversión tanto en Estados Unidos como en Europa, en un entorno en el que la combinación de tasas más altas y mayor volatilidad reduce el atractivo de las estrategias basadas en carry. Pickett explica que “la naturaleza híbrida del crédito ahora juega en ambos sentidos para el activo”, lo que implica que su comportamiento puede deteriorarse tanto por el lado de la renta variable como por el de tasas.
El banco también advierte sobre riesgos asociados al crédito privado, en particular por su potencial de transmisión hacia el sistema financiero. En este frente, el informe señala que “esperamos que las tasas de incumplimiento del crédito privado aumenten a 7% hacia fin de año”, lo que introduce un elemento adicional de fragilidad en el sistema y refuerza la decisión de reducir exposición.
Este conjunto de factores lleva a Citi a considerar el crédito como una cobertura asimétrica en escenarios de aversión al riesgo, donde su volatilidad puede aumentar de forma significativa frente a otros activos. En ese sentido, la recomendación de mantener posiciones cortas en crédito IG responde a una lógica de protección más que de generación de retorno.
Petróleo, oro y dólar: postura neutral
En el frente de materias primas, Citi adopta una postura neutral, a pesar de reconocer que el petróleo se ha convertido en el principal catalizador de riesgo macroeconómico. El banco identifica escenarios con una alta dispersión de resultados, lo que limita la conveniencia de tomar posiciones direccionales en este momento.
El informe destaca que “el petróleo funciona como cobertura, pero la volatilidad es demasiado alta”, lo que refleja la dificultad de anticipar la evolución del conflicto y sus implicaciones sobre la oferta global de energía. En este contexto, el banco opta por mantener una exposición equilibrada, sin sobreponderar el activo.
En el caso del oro, la postura también es neutral en el corto plazo, a pesar de un sesgo estructural positivo. Citi argumenta que el metal enfrenta presiones derivadas del aumento de tasas reales y la fortaleza del dólar, factores que limitan su capacidad de actuar como refugio en el entorno actual.
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En el mercado cambiario, la estrategia también se mantiene sin cambios relevantes. Aunque el dólar ha mostrado fortaleza en episodios de tensión geopolítica, Citi considera que la dinámica relativa entre regiones introduce elementos de compensación que dificultan una apuesta clara. Pickett sostiene que “un conflicto en curso debería ver una mayor fortaleza del dólar”, aunque añade que el posicionamiento se mantiene neutral ante la incertidumbre sobre la evolución del escenario.
El análisis incorpora además consideraciones sobre el impacto del choque energético en las monedas y en las condiciones financieras globales. En particular, se destaca que el aumento del precio del petróleo tiende a favorecer al dólar por su efecto en los términos de intercambio y por la demanda de liquidez en moneda estadounidense.
En conjunto, el ajuste de Citi refleja una estrategia orientada a preservar capital en un entorno de alta incertidumbre, donde la combinación de riesgos geopolíticos, presiones inflacionarias y deterioro del crecimiento obliga a priorizar activos defensivos frente a aquellos más expuestos al ciclo económico.