Cómo la crisis política en Paraguay puede erosionar la confianza en el país e impactar en dólar y bonos

Las próximas semanas serán determinantes para establecer si el caso de Ueno queda limitado a una crisis bancaria o termina convirtiéndose en un problema fiscal y político.

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Bloomberg Línea — La crisis del Ueno Bank y la incertidumbre tras la renuncia del presidente Santiago Peña han debilitado la idea de que Paraguay era una economía aislada del riesgo político en América Latina y eso es lo que el mercado ya refleja en el spread y en el guaraní.

El colapso del Ueno Bank, el sexto banco más grande de Paraguay, junto con la crisis que desencadenó la renuncia de Peña, “debilita la idea de que el país era un caso sin riesgo político ni de supervisión”, dijo a Bloomberg Línea Jonathan Fortun, economista sénior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés).

En este marco, advierte que el mercado exigirá una mayor prima de riesgo hasta que se aclaren las responsabilidades del colapso del banco y se garantice una sucesión política ordenada.

El economista dice que el mercado ya reflejaba ciertas dudas sobre el riesgo soberano paraguayo antes de la crisis de Ueno Bank.

“Antes de Ueno, el mercado ya trataba a Paraguay como un emisor BBB promedio, con un diferencial de unos 125 puntos básicos, un nivel exigente para un país que está en el escalón más bajo del grado de inversión”, indicó.

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Santiago Peña presentó su renuncia este jueves a la Presidencia de Paraguay antes de enfrentar un juicio político en el Congreso.

La renuncia se da en medio de la crisis generada por la intervención de la entidad financiera Ueno Bank y los cuestionamientos por los recursos públicos que recibió la entidad durante su Gobierno.

FrontierView, empresa de la consultora Oxford Economics, reseña que el banco central intervino luego de que las investigaciones de supervisión “revelaran graves irregularidades crediticias y de gobernanza que hicieron que la solvencia del banco cayera por debajo de los requisitos regulatorios”.

Pese a la crisis, los analistas consideran que el estatus de economía estable de Paraguay sigue en pie porque los fundamentos se mantienen sólidos, con crecimiento alto, inflación baja, reservas holgadas y deuda moderada.

Por ahora, “creo que para Paraguay mantiene sus fundamentos económicos”, dijo a Bloomberg Línea el analista financiero paraguayo Amílcar Ferreira. “Hay estabilidad también local. Afortunadamente todo este proceso político se hizo rápido. En un momento dado se puso un poco tenso el ambiente, pero rápidamente ya el presidente renunció”.

Considera que la eventual llegada al poder del vicepresidente del país, Pedro Alliana, contribuirá a normalizar la situación política.

Además, proyecta que Paraguay mantendrá su crecimiento gracias no solo a sus sólidos fundamentos económicos, sino también a su competitividad en costos y la llegada de nuevas empresas.

En su informe, FrontierView también consideró “poco probable que la crisis frene el crecimiento”, pero sí ve el riesgo de que aumentará la volatilidad financiera, debilitará la confianza de los inversionistas y afectará negativamente el entorno empresarial a corto plazo.

Explica que la crisis “no amenaza de inmediato” a Paraguay, aunque sí debilita varios pilares que sustentan las recientes mejoras en la calificación soberana, especialmente la credibilidad institucional y la gobernanza. “Esto podría aumentar los costos financieros, ralentizar las decisiones de inversión extranjera directa y dificultar que mantenga su perspectiva estable si las condiciones fiscales o institucionales se deterioran aún más”.

Además, expone que la persistente incertidumbre podría mantener elevadas las presiones cambiarias y sobre los costos de endeudamiento a corto plazo.

El IIF señala que Paraguay mantiene indicadores macroeconómicos sólidos, con un crecimiento del 6,6% en 2025 y una expansión interanual del 5,7% durante el primer semestre de 2026.

Entre tanto, la inflación interanual a octubre se ubicó en el 1,7%, por debajo de la meta del 3,5% del Banco Central, que a mediados de octubre contaba con reservas internacionales netas cercanas a los US$11.200 millones.

Caso de Ueno Bank expone debilidades en la supervisión bancaria

El analista del IIF considera que el impacto financiero del caso Ueno Bank es “manejable en números”, pero deja al descubierto debilidades en la supervisión bancaria.

La entidad concentraba cerca del 9% de los depósitos del sistema y tenía unos tres millones de clientes, pese a que su índice de solvencia había caído a menos de la mitad del mínimo regulatorio, según datos aportados por esa asociación empresarial mundial de instituciones financieras.

Rodrigo Eyzaguirre Miraglia, líder de Práctica para América Latina en FrontierView, dijo en el informe que la crisis también expone al sector público, en particular al Instituto de Seguridad Social (ISS) de Paraguay, que posee alrededor de US$355 millones en inversiones en Ueno (aproximadamente el 9% de su cartera) y depende del banco para el pago de unas 32.000 pensiones.

Otras instituciones públicas clave, como la empresa eléctrica estatal (ANDE) e Itaipú, la entidad paraguaya -brasileña que opera la represa hidroeléctrica de Itaipú, también tienen fondos inmovilizados en el banco.

Los depósitos cubiertos por la garantía, estimados en unos US$850 millones, pueden ser atendidos con el fondo de garantía de depósitos, que cuenta con unos US$1.600 millones.

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No obstante, Fortun advirtió que ese desembolso consumiría más de la mitad de los recursos disponibles y reduciría el margen de respuesta ante una eventual segunda crisis bancaria.

El mayor riesgo, a su juicio, está en los depósitos públicos -que representan cerca del 29% del total-, incluidos los del Instituto de Previsión Social (IPS), así como en los grandes depósitos privados.

En julio, alrededor del 69% del valor total de los depósitos de Ueno quedaba fuera de la cobertura de la garantía.

Si el Estado decide respaldar los depósitos públicos, el costo podría rondar los US$830 millones, equivalentes al 1,3% del PIB, antes de considerar la recuperación de recursos de los activos del banco.

“Moody’s calificó el caso como negativo para el crédito bancario y manejable para el sistema financiero, siempre que la resolución sea rápida y ordenada”, reseñó Fortun. “Lo primero que veo es un cambio de perspectiva a negativa si ese costo termina en deuda nueva, si el tope de déficit de 1,5% se posterga otra vez más allá de 2028 o si la transición tras la renuncia de Peña se complica”.

Presión sobre los bonos y el guaraní

El impacto de la crisis en Paraguay ya se reflejó el jueves en los mercados financieros, con los bonos soberanos y el guaraní como principales canales de transmisión.

Entre el 30 de octubre y las 12:30 ET del jueves 5 de noviembre, los diferenciales de los bonos paraguayos en dólares aumentaron entre 22 y 30 puntos básicos.

Entre tanto, los seguros contra el riesgo de impago (CDS) a cinco años de otros países de la región apenas registraron movimientos.

El guaraní también sufrió presiones frente al dólar y perdió alrededor del 4,5% de su valor durante la jornada del 5 de noviembre, con el billete verde cerca de los G6.470.

De esta manera, la moneda devolvió aproximadamente un tercio de la fuerte apreciación que había acumulado entre abril de 2025 y mediados de octubre de 2026.

“La corrección empezó antes de Ueno, con las elecciones en Brasil y la estacionalidad de la soja, y aun así el guaraní sigue más fuerte que a fines de 2025″, dijo Fortun.

Guarani paraguayo

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Tres factores que definirán el impacto

Según el analista del Instituto de Finanzas Internacionales, las próximas semanas serán determinantes para establecer si el caso de Ueno Bank queda limitado a una crisis bancaria o termina convirtiéndose en un problema fiscal y político.

El primero de los factores determinantes será la velocidad con la que se realicen los pagos del fondo de garantía, que comenzarían el 6 de noviembre.

La legislación establece un anticipo de hasta 40 salarios mínimos, que debe completarse en cinco días hábiles, según explica el IIF.

El segundo factor clave será la forma en que se distribuyan las pérdidas asociadas a los depósitos públicos.

Fortun advirtió que un eventual rescate financiado con nueva deuda se sumaría a un déficit de la Administración Central previsto en el 3,2% del PIB para 2026 y en el 3,9% para 2027, de acuerdo con el presupuesto, en un contexto marcado también por el pago de obligaciones atrasadas.

A esto se suma la exposición cambiaria de las cuentas públicas.

Cerca de 88% de la deuda del gobierno está en moneda extranjera, y cada 10% de depreciación suma unos 3 puntos del PIB al ratio de deuda, estimó el vocero del IIF.

El tercer factor será la evolución política.

El 5 de noviembre, la mayoría colorada en la Cámara de Diputados archivó, por 48 votos contra 30, el pedido de juicio político contra el vicepresidente Pedro Alliana.

Fortun señaló que Alliana quedó en posición de completar el mandato hasta 2028, una vez que el Congreso acepte la renuncia del presidente Santiago Peña, mientras el Partido Colorado mantiene el control de la sucesión.

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El mercado exigirá una prima de riesgo

En el escenario base propuesto por Fortun, la crisis tendrá una resolución ordenada, el guaraní se estabilizará y los diferenciales de los bonos recuperarán parte del terreno perdido.

Sin embargo, considera difícil que Paraguay vuelva a cotizar en condiciones similares a las de un emisor BBB en los próximos meses.

El mercado, explicó, exigirá una prima adicional por riesgo de gobernanza hasta que observe una sucesión política ordenada y una conducción del Banco Central que perciba como independiente.

“El primer semestre deja un piso alto para el crecimiento de 2026. El riesgo se concentra en el cierre del año y en 2027 si el crédito y los pagos de casi tres millones de clientes quedan trabados”, indicó Fortun.

El escenario más adverso sería un rescate de los depósitos públicos financiado con deuda, combinado con una transición política que retrase nuevamente el retorno al objetivo de déficit del 1,5% del PIB en 2028.

En ese caso, la preocupación del mercado podría trasladarse al mantenimiento del grado de inversión.

Paraguay se encuentra en el último escalón de esa categoría en las calificaciones de Moody’s y S&P, mientras que Fitch le asigna una nota de BB+. “Un solo recorte de cualquiera de las dos primeras lo sacaría del grado de inversión en los índices que usan la calificación intermedia”, remató el economista del IIF.