Buenos Aires — La economía argentina podría crecer entre 2% y 3% en 2027, después de cerrar este año con una suba en torno al 1%, pese a la volatilidad que implicará la reciente reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, según Mariana Camino, cofundadora, presidenta y CEO de la consultora Abeceb.
“No va a ser un boom, por supuesto, pero sí va a ser un año un poquito mejor”, dijo Camino en diálogo con La Estrategia del Día Argentina, el podcast de Bloomberg Línea, tras el foro anual que la consultora realizó el jueves en Buenos Aires.
La agenda del encuentro incluyó al expresidente Mauricio Macri, al ex jefe de Gobierno español Mariano Rajoy, al exvicepresidente del Banco Central Europeo Luis de Guindos, al viceministro de Economía José Luis Daza y al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Su escenario supone que el Gobierno mantendrá la inflación y el tipo de cambio en la misma zona a la que viene viajando en los últimos meses. Para este año, Abeceb proyecta una inflación mensual de entre 1,8% y 2% hasta diciembre y un cierre anual de algo más de 30%.
Por qué el triunfo de Lula golpea a la Argentina
La victoria de Lula en el balotaje fue un “shock de cambio de expectativas abrupto”, porque el mercado esperaba otro resultado, explicó Camino. A eso se suma un problema estructural. Brasil tiene un déficit fiscal de casi 10 puntos del producto y una deuda de 90 puntos, y Lula deberá negociar reformas con un Congreso “más volcado hacia la centro derecha o la derecha”.
Por eso, la consultora sigue de cerca la conformación del gabinete brasileño. “Entender quiénes van a ser sus ministros fuertes es un dato relevante”, dijo.
Para la Argentina el impacto pasa por el canal financiero y por el comercial. Entre 12% y 13% de las exportaciones argentinas van a Brasil, con la industria como el sector más expuesto. “Si crece Brasil, crece Argentina”, resumió.
Los activos argentinos también sintieron el golpe ante la reelección de Lula porque el mercado ya venía recortando sus proyecciones de crecimiento para la Argentina, y parte de ese crecimiento depende de que la economía brasileña no se enfríe, explicó.
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La recesión se explica por la inflación y el mundo
La recesión técnica que marcaron los últimos dos trimestres no tomó por sorpresa a Abeceb, que venía revisando sus números “dato a dato”.
Camino la atribuyó a una inflación que costó más de lo previsto seguir bajando, y repartió las causas entre lo doméstico y lo global. El mercado interno todavía no recupera del todo la confianza, mientras que en el mundo el capital para los países emergentes “es más caro y todo” se hizo “más selectivo”.
El petróleo, en cambio, juega a favor. Mejora los términos de intercambio en precio y en volumen, y la Argentina registra este año exportaciones récord por algo más de US$100.000 millones, impulsadas por el agro, la energía y la minería.
“Argentina resolvió lo que históricamente fue un problema, que era hacerse de los dólares”, afirmó.

El derrame avanza rápido en la Cordillera
El derrame existe, para Camino, pero la argentina es aún una economía “muy segmentada”, según Camino. En las zonas cordilleranas, protagonistas del boom de las inversiones del RIGI, ya hay una dinámica de proveedores, infraestructura y servicios que todavía no capturan los indicadores agregados. Hacia el mercado interno, y particularmente en lo que se refiere al empleo urbano del AMBA, el proceso es más lento.
Abeceb habla de hasta cinco economías con desempeños distintos. “Tenés la economía exportadora que vuela, tenés la economía industrial que baja, tenés la economía de servicios que sube”, enumeró. Esa segmentación también es social, y explica por qué el humor cambia según la región, sumó.
El Gobierno llega a 2027 con más herramientas ante la volatilidad
Camino espera que haya volatilidad financiera en la campaña presidencial del 2027, porque el riesgo de “volver para atrás” seguirá presente.
Pero cree que el Gobierno llega a 2027 con un activo que antes no tenía, una economía más normalizada, mejores relaciones con el mundo y una base monetaria más controlada. “Volatilidad no es crisis”, enfatizó.
Tampoco ve un péndulo extremo. El índice de reversión de Abeceb indica que, incluso con alternancia en el poder, hay más incentivos para mantener los cambios estructurales que para revertirlos, en parte por las regalías y el empleo que generan en las provincias.
“¿Alcanza para tener garantías? No, pero tampoco estamos anticipando un escenario de crisis”, reiteró.
Y subrayó, en esa línea, que algunos indicadores ya muestran una leve mejora en el margen, con la mora en baja, el crédito en alza y una mejora del índice de confianza del consumidor de la Universidad Di Tella.
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El Gobierno priorizará las reservas
El Gobierno no resignará reservas para inyectar más pesos a la economía y estimular la actividad, porque eso “tiene que ver con el corazón del modelo” de Milei, consideró Camino.
Más allá de la discusión por las reservas, Camino no ve al crédito en pesos al sector privado repuntando de forma contundente en los próximos 12 meses.
Medidas como flexibilizar encajes o dar avales a través de sociedades de garantía recíproca funcionarían más como “señales” y “oxígeno” para una economía que “no está reaccionando como se esperaba”, dijo.
Pero la reactivación del crédito no puede crecer con fuerza sin más pesos en la economía, y el Gobierno no va a inyectarlos.
Hacerlo implicaría dejar de comprar reservas y flexibilizar la política monetaria, y eso choca con su objetivo central de seguir bajando la inflación. Menos todavía con un año electoral por delante, volatilidad financiera y el riesgo de un shock externo, frente a los cuales “no va a debilitar el balance del Banco Central”, subrayó.













