¿El mundo se está quedando sin petróleo? Goldman Sachs plantea tres formas de verlo

El informe advierte que la presión no se concentra en la oferta global, sino en segmentos específicos del mercado donde la dependencia al Golfo Pérsico están configurando un riesgo de escasez desigual entre regiones.

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Bloomberg Línea — La guerra en Medio Oriente ha alterado el equilibrio del mercado petrolero global al interrumpir el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de tránsito energético del mundo. Un análisis de Goldman Sachs (GS) plantea que el riesgo de escasez no se entiende desde una sola variable, sino a partir de tres dimensiones que muestran cómo el impacto se distribuye de forma desigual.

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El informe sitúa el problema en Asia, donde la dependencia al Golfo Pérsico y el nivel de inventarios condicionan la resiliencia. La región, excluida China, parte de existencias cercanas a un mes de demanda, frente a unos 50 días en Europa, con niveles aún más bajos en nafta y GLP debido a restricciones de almacenamiento. A partir de ahí, el impacto de una disrupción no se distribuye de forma homogénea.

“La escasez real de petróleo en marzo fue relativamente moderada en general, ya que la mayoría de los países lograron asegurar suministros fuera del Golfo Pérsico, los cargamentos del Golfo Pérsico cargados en febrero continuaron llegando y/o los países redujeron sus exportaciones”, destacaron los analistas de Goldman Sachs.

Sin embargo, los flujos comerciales ofrecen una señal temprana de la estrechez del mercado. A finales de marzo, las importaciones netas de petróleo en Asia cayeron en 9 millones de barriles diarios respecto a niveles previos, mientras que en el promedio del mes la caída había sido de 1,4 millones.

La diferencia refleja un deterioro acelerado en el suministro externo a medida que los cargamentos desde el Golfo dejaron de llegar, por lo que Goldman Sachs advierte que es posible que los países asiáticos dependan más de sus capacidades de refinación nacionales y de sus reservas de crudo si el conflicto se prolonga.

Inventarios, dependencia y sustitución

El primer enfoque que analiza Goldman Sachs para entender si el mundo se está quedando sin petróleo parte de los balances físicos. La ecuación que articula el análisis vincula inventarios iniciales, oferta, demanda e importaciones netas, lo que permite medir el margen de ajuste ante un shock.

En este marco, Asia destaca por su exposición. Países como Corea del Sur y Singapur dependen del Golfo para cerca de tres cuartas partes de su suministro de productos refinados. Las cifras del informe muestran caídas potenciales severas en escenarios de interrupción total.

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Corea del Sur podría registrar descensos de hasta 86% en gasolina y 72% en diésel, mientras Taiwán enfrentaría caídas de 86% en diésel. En paralelo, los inventarios disponibles resultan limitados. Japón dispone de hasta 99 días de crudo, pero solo 45 días en productos refinados, lo que introduce una asimetría entre capacidad de refinación y disponibilidad inmediata.

La capacidad de sustitución ha amortiguado el impacto en una primera fase. En marzo, varios países compensaron la caída de importaciones desde el Golfo con compras a Rusia, Brasil y África Central, además de ajustes en exportaciones. Sin embargo, esa respuesta tiene límites. A medida que los inventarios se reducen, el sistema depende de reservas estratégicas y de la capacidad de refinar crudo almacenado.

El propio informe reconoce que “la escasez real de petróleo en marzo ha sido relativamente moderada en general”, aunque esa afirmación se sostiene sobre factores transitorios, entre ellos la llegada de cargamentos cargados en febrero y la reasignación de flujos comerciales. La dinámica puede cambiar si esos colchones se agotan.

Precios y señales de racionamiento

El segundo enfoque observa el comportamiento de los precios como indicador de tensión. El diésel y el combustible para aviación registran los mayores aumentos, con subidas globales de entre US$130 y US$140 por barril, equivalentes a cerca de 150%. En Asia, el gasóleo supera incrementos de US$200 en algunos mercados, lo que refleja no solo escasez física sino también demanda preventiva.

El informe apunta que “mayores respuestas de precios pueden reflejar tanto una oferta actual ajustada como un reabastecimiento precautorio”, lo que introduce un componente financiero en la formación de precios. Países con mayor renta per cápita, como Singapur o Estados Unidos, muestran mayor capacidad para asegurar cargamentos, desplazando la presión hacia economías con menor poder de compra.

El tercer enfoque incorpora evidencia cualitativa. El seguimiento de noticias revela un aumento en los reportes de racionamiento, con Tailandia e India como casos destacados. Gobiernos en Corea del Sur y Filipinas han adoptado medidas para gestionar la escasez, mientras que en Bangladesh se reportan estaciones sin combustible y ventas limitadas.

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Los analistas describen que “Tailandia e India fueron las más destacadas en noticias sobre racionamiento de combustible”, lo que confirma que la percepción de escasez ya se traduce en decisiones administrativas. En paralelo, empresas petroquímicas han reducido producción por dificultades en el acceso a nafta, y algunos países han activado mecanismos de control sobre el suministro de LPG.

La convergencia de estos tres planos ofrece una respuesta matizada a la pregunta inicial. No hay evidencia de una falta global inmediata de petróleo, pero sí de tensiones severas en segmentos específicos del mercado, concentradas en productos y regiones con alta dependencia y bajos inventarios. Para Goldman Sachs, la evolución dependerá de la duración de la disrupción en el estrecho de Ormuz y de la capacidad de los países para sostener sustituciones y liberar reservas.