El Niño ya viene y amenaza con sacudir la inflación, las bolsas y las materias primas

El fenómeno climático deja de ser un riesgo meteorológico para convertirse en una variable financiera. Analistas prevén presiones sobre la inflación, cambios en la política monetaria y un nuevo mapa de ganadores y perdedores en América Latina.

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Bloomberg Línea — El mercado del café acaba de ofrecer una primera muestra de lo que podría convertirse en uno de los grandes riesgos de los próximos meses. En apenas dos sesiones, los futuros del arábica pasaron de subir 16% a caer cerca de 9%, una volatilidad que analistas atribuyen al cierre de posiciones especulativas, en medio de la incertidumbre que ya genera el fenómeno de El Niño.

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Más allá del comportamiento de una materia prima, el episodio deja una señal que ya siguen los bancos de inversión y los gestores de activos: los mercados ya están incorporando una prima de riesgo climática.

Si el fenómeno termina afectando las cosechas, la energía o las cadenas de suministro, el impacto podría extenderse mucho más allá del café, elevando la inflación, retrasando los recortes de tipos de interés, fortaleciendo al dólar frente a varias monedas latinoamericanas y alterando el comportamiento de las bolsas.

“El fenómeno de El Niño ya está confirmado, lo que desplaza el debate macroeconómico de su ocurrencia a su severidad, persistencia y cronología”, escribieron los analistas de Morgan Stanley esta semana.

“Esperamos que los bancos centrales latinoamericanos ignoren los shocks alimentarios de primera ronda, pero que adopten medidas más restrictivas si los efectos indirectos desestabilizan las expectativas, los precios subyacentes o los componentes indexados”, agregaron.

Por ello, El Niño ha dejado de ser únicamente un fenómeno meteorológico para convertirse en un factor con capacidad para modificar las expectativas económicas y financieras de América Latina.

El impacto sobre la inflación

La principal conclusión de Morgan Stanley es que el debate ya no gira en torno a si El Niño ocurrirá, sino sobre qué intensidad alcanzará. Ese cambio es mucho más relevante para los mercados que la propia confirmación del fenómeno, porque determina la magnitud del posible shock de oferta sobre alimentos y energía.

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Los economistas del banco advierten que el mayor riesgo macroeconómico es una nueva presión sobre la inflación, especialmente en Brasil, Colombia y Perú.

Sus escenarios contemplan que un episodio muy intenso podría añadir hasta 168 puntos básicos a la inflación brasileña, 132 puntos básicos en Colombia y 209 puntos básicos en Perú, mientras que México también registraría un impacto, aunque más moderado.

“El Niño rara vez es un shock macroeconómico puro: los bancos centrales suelen ignorar los shocks alimentarios de primera ronda, pero reaccionan con mayor contundencia cuando el shock interactúa con la depreciación del tipo de cambio, la indexación, los precios regulados, las expectativas o el estrés fiscal”, dijeron los analistas.

Morgan Stanley señala que el momento en que se materialicen los efectos de El Niño será determinante para la inflación y, por extensión, para las decisiones de política monetaria, ya que, mientras la caída de los precios del petróleo brinda un alivio más rápido al índice de precios, los efectos del fenómeno climático tardan más en trasladarse a la economía porque dependen de los ciclos de producción agrícola.

“El impulso inflacionario debería aumentar de forma progresiva desde finales de 2026 hasta el primer semestre de 2027”, esperan los analalistas del banco, conforme el impacto se extienda desde los alimentos frescos hacia granos, ganado, lácteos y alimentos procesados.

El efecto tampoco termina ahí. Un entorno de inflación más persistente modifica las expectativas de los inversores sobre los tipos de interés y, por extensión, sobre la renta fija y la renta variable. Rubén Dalfovo, estratega de inversiones de Saxo Bank, asegura “El Niño es una prueba de resistencia para las cadenas globales de suministro, no sólo un fenómeno meteorológico regional”.

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Las materias primas vuelven al centro del mercado

Si la inflación es la consecuencia macroeconómica más visible, las materias primas constituyen el primer canal por el que el fenómeno comienza a trasladarse a la economía.

Morgan Stanley sostiene que el mercado ha pasado de seguir la evolución del clima a vigilar lo que denomina “riesgo sobre las ventanas críticas de los cultivos”, es decir, el riesgo de que un episodio intenso de El Niño coincida con las temporadas de siembra, cosecha y transporte de los principales cultivos.

El banco identifica al azúcar como la materia prima con mayor potencial alcista. Una combinación de menor lluvia en India, Tailandia y el sudeste asiático, junto con posibles problemas operativos en Brasil, podría reducir la oferta mundial y tensionar los precios.

El aceite de palma aparece como otro de los mercados más sensibles debido al riesgo de sequías en Indonesia y Malasia, mientras que el panorama para los granos resulta más heterogéneo. Argentina y el sur de Brasil podrían beneficiarse de mayores precipitaciones, pero regiones productoras clave del centro-oeste brasileño afrontan un riesgo creciente de lluvias irregulares y temperaturas elevadas que afectarían la soja y el maíz.

Bradesco BBI considera que el impacto no se limitará al café. La firma advierte que “El Niño introduce riesgos alcistas para la inflación a través de los precios de los alimentos y riesgos bajistas para los volúmenes de exportación”.

Además, sostiene que los efectos se concentrarán especialmente en la agricultura y las utilities, aunque también podrían extenderse a la minería y la construcción. La magnitud del impacto dependerá de la intensidad del fenómeno, la geografía y el momento en que coincida con los ciclos de producción agrícola.

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Saxo Bank amplía todavía más esa visión. El impacto no se limita a los productores agrícolas, sino que recorre toda la cadena de suministro. Fabricantes de alimentos, empresas de bebidas, distribuidores y minoristas pueden verse obligados a afrontar mayores costos de materias primas, transporte y logística.

El Niño también cambia el mapa de los ganadores y perdedores

Los efectos de El Niño tampoco son homogéneos entre sectores ni entre países. Como ocurre con otros shocks económicos, el fenómeno redistribuye riesgos y oportunidades.

Bradesco BBI elaboró un índice de exposición macroeconómica que sitúa a Brasil, Colombia y Perú entre las economías latinoamericanas más vulnerables por la combinación de inflación alimentaria, peso del sector agrícola y dependencia de la generación hidroeléctrica.

El impacto de El Niño tampoco será uniforme en las bolsas latinoamericanas. Bradesco BBI sostiene que “los sectores de agricultura y utilities normalmente soportan el mayor impacto” y recuerda que, durante los episodios más severos de 2015 y 2023, su canasta de acciones ganadoras superó en 26 puntos porcentuales a la de las compañías más expuestas.

Entre las potenciales beneficiadas figuran Axia, Eneva, São Martinho, Camil, Ecopetrol, Enel Chile, Colbún, Aguas Andinas, 3tentos y Cresud, mientras que Sabesp, SLC Agrícola, Credicorp, IFS, Buenaventura, Bancolombia, Antofagasta y Banco do Brasil aparecen entre las empresas más vulnerables por su exposición a la sequía, las inundaciones o el deterioro de la actividad agrícola y minera.

Las diferencias también responden a la geografía. En Brasil, Bradesco explica que “cuando la hidrología rinde por debajo de lo esperado y la demanda aumenta, el Operador Nacional del Sistema Eléctrico se ve forzado a despachar plantas térmicas costosas”, un escenario que históricamente favorece a generadoras como Axia y Eneva, mientras presiona a compañías como Sabesp.

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En agricultura ocurre algo similar. “Brasil es un país de tamaño continental, por lo que El Niño no afecta todas las regiones de la misma forma”, señala el banco.

Por ello, empresas como São Martinho, 3tentos y Camil podrían verse favorecidas por mejores precios agrícolas, mientras SLC Agrícola enfrenta un escenario más desafiante por su mayor exposición al nordeste brasileño.

En los países andinos, el impacto también es desigual. Bradesco destaca a Ecopetrol entre las principales beneficiadas porque “la demanda de generación eléctrica a gas creció más de 164% interanual en el primer semestre de 2024” durante el último episodio fuerte de El Niño. En cambio, Credicorp, IFS, Bancolombia y Buenaventura aparecen entre las compañías más sensibles por su exposición a la banca, la minería y las regiones costeras más afectadas.

Chile representa la principal excepción, ya que Enel Chile, Colbún y Aguas Andinas suelen beneficiarse de mejores condiciones hidrológicas, mientras Antofagasta permanece bajo vigilancia por el riesgo de interrupciones logísticas en sus operaciones mineras del norte del país.

Más que provocar un efecto uniforme sobre las bolsas, El Niño actúa como un filtro que diferencia a las compañías capaces de absorber o trasladar los costos derivados del clima de aquellas cuyos márgenes dependen de unas condiciones meteorológicas estables.

En general, el fenómeno climático puede empezar a condicionar las expectativas sobre inflación, divisas y mercados financieros mucho antes de que sus efectos se reflejen plenamente en la economía real. El Niño comienza en las aguas del Pacífico, pero sus consecuencias pueden terminar sintiéndose en los supermercados, los bancos centrales y las bolsas de todo el mundo.