Bloomberg Línea — El equipo de estrategia de BBVA plantea tomar exposición bajista sobre el peso colombiano en la antesala del ciclo electoral, mediante estructuras con opciones sobre el tipo de cambio, mientras identifica un perfil de riesgo cada vez más asimétrico para la moneda.
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La recomendación del equipo liderado por Alejandro Cuadrado se orienta a posicionarse ante una posible subida del dólar frente al peso colombiano en los próximos tres meses, mediante instrumentos derivados con niveles de referencia en torno a COP$3.750 y COP$4.000 por dólar.
“Sugerimos una exposición corta al COP dada la creciente asimetría del perfil de riesgo y el potencial de un repunte significativo en USDCOP impulsado por la incertidumbre política y las preocupaciones fiscales”, dice el informe. Además, el banco identifica riesgos concentrados en el periodo electoral de cara a los comicios presidenciales del 31 de mayo.
El análisis agrega que el peso colombiano ha tocado niveles cercanos a sus máximos de apreciación recientes, en torno a COP$3.550 por dólar, un mínimo de varios años que limita el margen para nuevas ganancias de la moneda.
Riesgo político y valuaciones tensionadas
El componente electoral aparece como el catalizador inmediato. El informe recoge que “las próximas elecciones presidenciales introducen un riesgo significativo en ambas direcciones, aunque los resultados pueden no ser simétricos”, con un sesgo en el que un resultado adverso para el mercado podría amplificar movimientos en el tipo de cambio.
La contienda electoral perfila a Iván Cepeda como representante de la continuidad del proyecto de izquierda impulsado por el presidente Gustavo Petro, liderando las encuestas en intención de voto.
Por detrás, los sondeos muestran una competencia más fragmentada entre candidatos de derecha, con Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella disputándose el paso a una eventual segunda vuelta, sin que exista todavía claridad de quién lo haría.
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El peso colombiano se ha apreciado 1,50% en lo corrido del año y es la séptima moneda que más sube en América Latina. Sin embargo, el lunes sufrió una fuerte depreciación y cotiza sobre los COP$3.720, luego de la decisión de tasas del Banco de la República, en medio de las fuertes críticas del gobierno Petro.
En ese marco, BBVA indica que “un resultado desfavorable para el mercado podría desencadenar nuevas preocupaciones sobre la disciplina fiscal, la incertidumbre de políticas y salidas de capital”, mientras que el potencial de apreciación del peso quedaría acotado si el desenlace es más favorable, dado el punto de partida de las valoraciones.
El banco incorpora además el deterioro fiscal y un componente estructural al señalar que “los fundamentales siguen siendo un lastre persistente y la elección puede determinar dos trayectorias diferentes”, lo que introduce un elemento de divergencia en la evolución de la moneda más allá del corto plazo.
Liquidez en dólares y entorno global
El posicionamiento también se apoya en factores de mercado, con una menor disponibilidad de dólares en el sistema financiero local. Los saldos en divisa han caído hasta unos US$2.000 millones desde niveles de entre US$3.000 y US$5.000 millones.
A esto se suma el drenaje de cerca de US$10.000 millones, por operaciones del Ministerio de Hacienda, junto con el fin de la temporada fiscal, que reduce la venta diaria de dólares por parte de empresas en torno a US$50 millones, lo que limita aún más la oferta de divisas en el mercado local.
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Sobre esta base, la estrategia con opciones busca capturar eventos de corto plazo. BBVA plantea que “expresar la operación a través de una estructura de opciones captura el riesgo de evento al alza más inmediato alrededor de las elecciones, al tiempo que limita los riesgos a la baja y los costes”.
El banco incorpora factores externos que pueden incidir en la trayectoria de la divisa. En particular, señala que “los altos precios del petróleo en el corto plazo podrían seguir alimentando la demanda por el peso”, lo que introduce un elemento de soporte en el corto plazo.
Sin embargo, advierte que cambios en el ciclo de materias primas o en el apetito global por riesgo pueden alterar ese equilibrio. En ese sentido, recoge que “correcciones globales de aversión al riesgo podrían elevar nuevamente la demanda por USD y respaldar la operación”, mientras que desarrollos geopolíticos positivos podrían favorecer divisas emergentes de alto carry.
La estrategia se estructura así en torno a un conjunto de factores que combinan evento político, condiciones de liquidez y posicionamiento de mercado, con un horizonte centrado en los próximos tres meses y con el tipo de cambio como principal canal de ajuste.