¿En qué invertir? Con la guerra en Irán, portafolios se ven forzados a reajustarse

El temor del mercado se ha centrado en la posibilidad de que los países del Golfo Pérsico tuvieran que reducir o suspender producción de petróleo ante restricciones logísticas.

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Bloomberg Línea — La guerra en Irán y el repunte del petróleo por las disrupciones en el estrecho de Ormuz están empujando a los inversionistas a reconfigurar sus portafolios hacia materias primas, bonos del Tesoro y activos ligados a la energía.

Al mismo tiempo, resurgen estrategias defensivas como ETF de commodities y mayor exposición a mercados ricos en recursos naturales, entre ellos los países de Latinoamérica.

La disparada de los precios del petróleo y la recuperación parcial del dólar global redefine el escenario financiero, generando un reajuste de los portafolios por parte de gestores e inversionistas en todo el mundo.

La volatilidad reciente en los mercados estuvo marcada por la tensión en Medio Oriente y el riesgo de disrupciones en el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% de la producción mundial de crudo, dijo a Bloomberg Línea la jefa de Estrategia de Itaú Comisionista de Bolsa en Colombia, Valeria Álvarez.

Álvarez comentó que en el actual contexto los inversionistas han favorecido activos vinculados a materias primas, con metales como el oro y el cobre adelantándose a ese sentimiento de incertidumbre que antecedió a lo ataques de EE.UU. e Israel contra Irán.

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En el actual marco, el petróleo ha cobrado protagonismo y se ha disparado encima de los US$100 por barril, aunque el alza respondería más al riesgo geopolítico que a fundamentos sólidos de demanda de esa materia prima.

“Las recomendaciones, por supuesto, vienen de la mano de sectores que tengan exposición a commodities y a recursos naturales”, según Álvarez. La analista señala que, cuando suben los precios del petróleo, otros commodities -incluidos varios productos agrícolas que cotizan en bolsa- “tienden a repuntar”.

La estratega de Itaú apuntó que las expectativas de recortes de tasas de la Reserva Federal en EE.UU. se han desplazado hacia septiembre, lo que podría “limitar” la debilidad del dólar, pero tampoco justificaría un “fortalecimiento fundamental”.

Bajo ese escenario, Itaú mantiene una visión de dólar relativamente débil, alrededor de los 98 puntos del índice DXY, lo que abre oportunidades en activos de América Latina con tasas reales elevadas en país como Brasil y Colombia.

Itaú Comisionista de Bolsa sugiere considerar exposición a instrumentos que ofrezcan protección frente a la inflación, como títulos indexados al IPC, además de materias primas a través de ETF (fondos cotizados) y deuda corporativa.

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El petróleo y los temores del mercado

Según la analista de Itaú Comisionista de Bolsa, el temor del mercado se ha centrado en la posibilidad de que los países del Golfo Pérsico tuvieran que reducir o suspender producción de petróleo ante restricciones logísticas, lo que llevó al petróleo a acercarse a los US$120 por barril.

“Sigue sobre la mesa una amenaza en términos de los efectos inflacionarios que pueda traer este panorama”, apuntó Valeria Álvarez. Los analistas, añadió, suelen estimar que cada aumento de US$10 en el precio del crudo suma alrededor de 20 puntos básicos adicionales a la inflación.

Los choques actuales recordaron el episodio de 2022 tras el inicio de la guerra en Ucrania, cuando el crudo se acercó a los US$120 por barril y la inflación en EE.UU. rozó el 9%.

Álvarez manifestó que en esta ocasión el mercado ha reaccionado con más cautela, en parte, por señales que podrían aliviar las tensiones en la oferta energética y por la expectativa de que el conflicto no se prolongue.

Esta semana la Agencia Internacional de Energía acordó descargar 400 millones de barriles de sus reservas de petróleo de emergencia, la mayor liberación hasta la fecha, para frenar el alza del petróleo.

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Estrategias de inversión

“La guerra con Irán ha entrado en un territorio desconocido, y los inversionistas deberían ajustar sus estrategias en consecuencia”, sugirieron en un informe analistas de la empresa independiente de investigación de inversiones Alpine Macro. “Este es claramente un momento de alta incertidumbre para que los inversionistas hagan grandes apuestas".

Desde el pasado mes de noviembre, su recomendación es mantener una distribución entre acciones y bonos del 60/40. “Sigue siendo un enfoque muy equilibrado”.

No obstante, los analistas de Alpine Macro proponen un modelo para los inversionistas conservadores, que “que no les gusta la volatilidad”, con una distribución 50/50 entre acciones y bonos con miras a reducir la exposición al riesgo.

De cualquier forma, dicen que este enfoque “también conlleva el riesgo de sufrir altibajos si el mercado bursátil ignora los riesgos y comienza a repuntar de nuevo”.

Desde Alpine Macro consideran que los inversionistas deberían mantener “una estrategia simple”, apostando por una ampliación general del mercado. Por lo tanto, “nos mantenemos fieles al índice S&P 500 Equal Weight para la exposición a la renta variable estadounidense”.

Además, sugieren centrarse en infraestructura energética, ya que el auge de los centros de datos y la computación aumentará con fuerza la demanda de electricidad en Estados Unidos y requerirá grandes inversiones en generación y redes eléctricas.

“Aunque todavía existe una considerable incertidumbre sobre cómo la IA transformará las industrias —con inevitables ganadores y perdedores— hay algo claro: todo el poder de cómputo termina convirtiendo electricidad en capacidad de cálculo", indicaron.

De otra parte, ven oportunidades en la diversificación en mercados con alta exposición a recursos naturales, citando el caso de Brasil, Chile, Canadá, Noruega y Sudáfrica.

En visión de Alpine Macro “estos países ofrecen tanto potencial de ganancias como protección para el portafolio en momentos de guerra y de fuertes subidas en los precios de las materias primas y la energía”. Por ello, “hemos sobreponderado sus acciones, bonos y monedas en nuestras carteras de inversión”.

Del lado de los bonos, indican que, aunque el alza del petróleo puede empujar temporalmente los rendimientos, históricamente estos episodios han precedido fuertes subidas en el mercado de deuda.

“La única excepción fue 2022, cuando los rendimientos subieron desde niveles extremadamente bajos tras la crisis de la pandemia y alcanzaron su máximo mucho después de que los precios del petróleo cayeran con fuerza”, indicaron los analistas de Alpine Macro. “Pero ese fue un período extraordinario en el que los mercados financieros no funcionaron con normalidad”.

Los analistas consideran que los rendimientos podrían seguir aumentando en el corto plazo gradualmente junto con el petróleo.

En todo caso, ven oportunidad de comprar bonos de largo plazo o aumentar la duración si los rendimientos a 10 años suben al rango de 4,20%–4,30%.

Además, la tendencia de desinflación en EE.UU., posibles recortes de tasas de la Fed y un dólar fuerte son factores que favorecen a los bonos, en opinión de los especialistas de Alpine Macro.

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