“Intervención de facto”: peso colombiano es el que más cae en el mundo tras decisión de tasas

La decisión de mantener tasas sin cambios sorprendió al mercado y reconfiguró la percepción de riesgo, con impacto inmediato en el peso, las tasas y los activos locales.

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Bloomberg Línea — El mercado reacciona a la decisión del Banco de la República de la semana pasada y el peso colombiano (USDCOP) lidera las caídas globales de monedas en la jornada de este lunes. El movimiento coincide con un ajuste en la percepción de riesgo sobre la política monetaria local tras una decisión que se apartó del consenso del mercado.

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La lectura más crítica provino de Deutsche Bank. El equipo liderado por Francisco Campos advirtió que la pausa en tasas constituye una “intervención de facto del gobierno en la conducción de la política monetaria”.

El peso cayó 2,49% hasta COP$3.729,18 por dólar, su nivel más débil desde principios de marzo, con la mayor caída entre las monedas emergentes y las divisas del mundo seguidas por Bloomberg. Los swaps a dos años retrocedieron 22 puntos básicos, mientras que los bonos en dólares registraron ventas a lo largo de la curva.

La semana pasada, el Banco de la República mantuvo la tasa de interés oficial en 11,25% en una decisión unánime, que contradijo el consenso de las recopilaciones de Bloomberg, que preveía un aumento de 50 puntos básicos.

Una decisión sin anclaje técnico

El consenso del mercado anticipaba un aumento de tasas y sólo un analista consultado por Bloomberg veía la posibilidad de que las tasas se mantuvieran estables. Desde la óptica de Goldman Sachs (GS), el elemento más relevante no fue la decisión en sí, sino el argumento detrás de ella.

Según el análisis de Santiago Téllez, el propio gerente Leonardo Villar dejó claro que la determinación “no fue informada por una evaluación macroeconómica”. El analista recordó que el funcionario “insistió en la importancia de alcanzar un consenso en la coyuntura actual” y señaló que la recomendación del equipo técnico “no debería ser un factor determinante en un contexto externo e interno volátil”.

El presidente Gustavo Petro ha intensificado este año sus críticas al banco central luego de que, en la reunión previa, la junta elevara la tasa de referencia en 100 puntos básicos. El episodio estuvo marcado en ese encuentro por la salida anticipada del ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien forma parte del directorio, en medio de las tensiones entre el Gobierno y la autoridad monetaria.

Téllez agregó que la decisión se dio en un entorno caracterizado por “un proceso electoral incierto” y “tensiones recientes entre el gobierno y el banco central”, factores mencionados durante la rueda de prensa.

El diagnóstico de JPMorgan (JPM) profundiza en esa línea. Para sus analistas, la decisión respondió a un “compromiso político que dejó de lado el debate técnico”, en medio del ciclo electoral. La propia comunicación oficial reconoció la existencia de visiones divergentes dentro de la junta, lo que refuerza la idea de que la unanimidad no fue producto de consenso económico.

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“Las presiones políticas han cobrado gran protagonismo en Colombia en medio del actual ciclo electoral”, escribieron Diego W. Pereira y Juan Goldin, analistas del banco. “Dichas presiones culminaron en un acuerdo inusual entre las facciones de la Junta: un compromiso político que dejó de lado el debate técnico”.

De acuerdo con los analistas, una de las preguntas centrales tras la decisión es cómo la situación actual mencionada por la Junta se alinea con su mandato constitucional. En ese sentido, la respuesta de Villar sobre la recomendación del equipo técnico refuerza esa lectura, ya que, según los analistas, los factores incluidos en el comunicado no son consistentes con la decisión de mantener las tasas sin cambios.

Así se comporta el peso colombiano

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Inflación y señales del banco central

El contexto inflacionario sigue siendo uno de los elementos centrales. La inflación anual se ubicó en 5,6%, mientras que la inflación núcleo alcanzó 5,8%, niveles superiores a los observados a finales de 2025. Las expectativas a un año han mostrado descensos, mientras que las proyecciones hacia finales de 2026 han registrado aumentos en encuestas.

“En el ámbito externo, el comunicado subraya que el conflicto en curso en Medio Oriente podría ejercer una mayor presión alcista sobre los precios internacionales de la energía, los fertilizantes y ciertos bienes, así como endurecer las condiciones financieras externas”, agregaron Pereira y Goldin.

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Deutsche Bank indicó que la decisión, junto con el próximo ajuste en los precios de la gasolina, “probablemente genere nuevas presiones al alza en las expectativas de inflación”. El Ministerio de Hacienda anunció un aumento de COP$400 por galón en gasolina para mayo.

El banco central, por su parte, señaló que la postura actual de la política monetaria es suficientemente restrictiva tras los incrementos acumulados en el primer trimestre, y que las decisiones futuras dependerán de la información disponible.

Sin embargo, para el banco alemán, es probable que las expectativas de inflación experimenten nuevas presiones alcistas. “Interpretamos esta decisión como un ‘compromiso’ enmarcado por las tensiones entre BanRep y la administración Petro, lo cual se reflejó en la amenaza del ministro de Finanzas. Ávila, de vetar efectivamente la reunión de abril al negarse a participar en ella’, agregó el informe.

Vendrán más alzas de tasas

Para los analistas, a pesar de la pausa de la semana pasada, las alzas continuarán, incluso con la incertidumbre que traerá el resultado del proceso electoral. La próxima reunión está programada para el 30 de junio, después de las elecciones presidenciales.

“Reconocemos el riesgo de que la administración pueda amenazar nuevamente con boicotear cualquiera de las próximas reuniones, antes del cambio de gobierno en agosto, lo que resultaría en compromisos adicionales para extender la pausa y/o finalizar el ciclo de subida de tipos a un nivel inferior”, advirtieron los analistas de Deutsche Bank.

La entidad espera “que BanRep reaccione a las mayores expectativas de inflación reanudando el ciclo de subidas en junio, pero a un ritmo más moderado y hacia una tasa final más baja de lo que habíamos previsto”.

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En ese marco, ajustó su proyección a “dos subidas de 50 pb en junio y julio, seguidas de una subida final de 25 pb en septiembre hacia una tasa final del 12,5% (frente al 13,5% anterior)”, nivel que, según su análisis, “debería mantenerse por más tiempo”.

El banco también advierte que “la tensa relación entre BanRep y el gobierno genera incertidumbre en la respuesta política”, lo que podría influir en el ritmo de las decisiones futuras. Bajo ese escenario, prevé que el ciclo se prolongue, con una eventual flexibilización a partir del cuarto trimestre de 2027, llevando la tasa hacia 12% al cierre de ese año.

“Prevemos una tasa final más baja, que se produciría por la presión de una administración de (Iván) Cepeda o por el alivio en los precios de los activos impulsado por una victoria de la oposición”, concluyeron.

En el caso de JPMorgan, el escenario base también contempla una reanudación del ciclo de alzas tras las elecciones. La entidad señala que su “base macroeconómica es coherente con el cambio político y, por lo tanto, con un retorno a un proceso de toma de decisiones técnico”, en línea con el mandato de una autoridad monetaria autónoma.

JPMorgan mantiene su proyección de tasa terminal en 12%. En términos de trayectoria, el banco anticipa “un aumento de 50 puntos básicos en junio, seguido de un último incremento de 25 puntos básicos en julio”.

Téllez, de Goldman Sachs, coincide que el ciclo de política monetaria no ha concluido. El analista señala que “con expectativas de inflación aún desancladas y un balance de riesgos desfavorable para la inflación, creemos que el ciclo de subidas no ha terminado”.

En ese contexto, indica que el ajuste esperado en tasas se aplaza hacia las reuniones posteriores a las elecciones, manteniendo sin cambios su estimación de tasa terminal en 12,25%.

Además, anticipa que en las próximas minutas y en el informe trimestral de inflación se retome la orientación previa de que “es probable que se requieran mayores ajustes”, con algunos miembros de la junta que habrían votado inicialmente por un aumento.