El simposio de Jackson Hole, que se desarrollará entre el 27 y el 29 de agosto, se convirtió en el principal evento de riesgo para los bonos del Tesoro estadounidense y el dólar, de acuerdo con un informe de Bank of America (BofA). La clave estará en el discurso que el presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, dará el viernes 28 a las 10 de la mañana, hora del Este de Estados Unidos.
La expectativa de BofA es que Warsh aproveche la ocasión para contener el aumento de las tasas de largo plazo y frenar la presión sobre el dólar. Pero también advierte que una comunicación considerada insuficiente podría provocar una nueva subida de los rendimientos de los bonos, con la tasa del Treasury a 10 años pudiendo acercarse al 5,5% o incluso superar ese nivel.
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Qué espera BofA de Warsh
Para los analistas de BofA, Warsh probablemente será diferente en Jackson Hole. Hasta ahora, el presidente de la Fed se mostró contrario a ofrecer una guía explícita sobre las próximas decisiones de política monetaria, pero el comportamiento reciente del mercado de bonos habría aumentado la presión para modificar esa estrategia.
“El bono lo ha castigado”, resume el informe de la entidad al analizar la reacción del mercado a la comunicación de Warsh.
El banco espera que el presidente de la Fed dedique parte importante de su discurso a explicar el panorama de inflación y, sobre todo, la función de reacción del banco central: es decir, cómo respondería la política monetaria ante distintos escenarios para los precios.
La expectativa es que Warsh reafirme el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios y deje más claro que el objetivo continúa siendo llevar la inflación medida por el PCE al 2%. También debería remarcar que las tasas de interés siguen siendo la principal herramienta para alcanzar esa meta.
En ese escenario, BofA considera que Warsh podría transmitir que está dispuesto a volver a subir las tasas si la inflación no continúa moderándose.
El escenario que podría llevar al bono al 5,5%
El riesgo para los mercados aparecería si Warsh opta por concentrarse exclusivamente en cuestiones estructurales, como productividad, demografía o el impacto de la economía global, y evita hablar de la política monetaria.
Según Bank of America, un mensaje de ese tipo podría ser interpretado como dovish por los inversores y alimentar las dudas sobre el compromiso de la Fed con el objetivo de inflación.
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“Si el presidente Warsh no proporciona un plan y una función de reacción para llevar la inflación nuevamente al 2%”, advierte el reporte, aumentaría el riesgo de una aceleración de la subida de las tasas de largo plazo de los Treasuries, con la posibilidad de que lleguen a 5,5% o más.
El mercado de bonos ya viene ejerciendo presión sobre la Fed. Además, el Departamento del Tesoro estadounidense incrementó sus recompras de deuda de largo plazo, una medida que BofA interpreta como una señal de creciente preocupación de la administración por el aumento de los rendimientos.
Para los analistas del banco, tanto el Tesoro como la Reserva Federal tienen herramientas para contener esa presión. El Tesoro puede actuar mediante sus recompras, mientras que la Fed puede contribuir con una postura monetaria más dura y una comunicación más clara sobre inflación.
El dólar también queda expuesto
El riesgo no se limita al mercado de bonos. BofA también considera que Jackson Hole puede ser decisivo para el dólar, que llega al evento debilitado.
La moneda estadounidense sufrió una fuerte depreciación después del anuncio de las recompras de deuda del Tesoro. En el análisis, el dólar actuó como una suerte de “válvula de escape” ante los esfuerzos por contener los rendimientos de los treasuries.
La caída se sumó a una serie de factores negativos para la moneda, entre ellos el tono considerado más dovish de la reunión de la Fed de julio y la moderación reciente de los datos de crecimiento e inflación de Estados Unidos.
Por eso, la respuesta de la Fed será especialmente relevante para la entidad.
Si Warsh adopta un tono similar al de junio y deja claro que la política monetaria está orientada a llevar la inflación al objetivo, el dólar podría recuperar parte del terreno perdido tras el anuncio de las recompras del Tesoro.
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Pero un mensaje ambiguo, o una decisión de evitar por completo el debate sobre política monetaria bajo el argumento de no ofrecer “forward guidance” (orientación futura), podría tener el efecto contrario.
En ese caso, la previsión de BofA es una nueva subida de la pendiente de la curva de rendimientos acompañada por otra caída del dólar.