Bloomberg Línea — Los flujos de cartera hacia mercados emergentes repuntaron con fuerza en abril después de las salidas registradas en marzo, con América Latina como una de las regiones favorecidas por el retorno de capital hacia deuda emergente, según datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).
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Las entradas totales hacia mercados emergentes alcanzaron US$58.300 millones en abril, frente a salidas por US$66.200 millones en marzo tras el inicio de la guerra en Medio Oriente. El movimiento estuvo impulsado principalmente por renta fija, que recibió US$51.900 millones, mientras que las acciones captaron US$6.400 millones tras la fuerte liquidación del mes previo.
Jonathan Fortun, economista senior del IIF, señaló que “la recuperación estuvo liderada por deuda” y que eso refleja que “la primera fase de alivio se concentró en renta fija más que en un retorno amplio del apetito por riesgo en acciones”.
El informe sostiene que la reapertura de los mercados de deuda ocurrió antes de que desapareciera el impacto macroeconómico del shock registrado en marzo. Para el IIF, el rebote confirma que los inversionistas retomaron exposición a emergentes una vez se redujo el pánico geopolítico inicial y volvieron a abrirse las ventanas de financiamiento.
América Latina destacó dentro de ese movimiento. La región recibió US$17.500 millones en flujos de cartera en abril, incluidos US$13.300 millones en deuda y US$4.300 millones en acciones. En lo corrido del año, las entradas suman US$60.700 millones, muy por encima de los US$17.500 millones observados en el mismo periodo del año anterior.
América Latina gana tracción frente a Asia
El IIF afirmó que “la región continúa beneficiándose de una combinación más favorable de carry, exposición a materias primas y aislamiento relativo frente al shock directo por importaciones de energía”. Esa combinación permitió que la recuperación en América Latina fuera más equilibrada que en Asia, donde persiste una mayor debilidad en renta variable.
Asia emergente recibió US$25.200 millones en abril después de registrar salidas por US$55.400 millones en marzo, aunque el deterioro anual sigue siendo significativo.
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Las acciones acumulan salidas por US$88.500 millones en 2026, una señal de que el retorno de los inversionistas sigue concentrado en deuda y no en activos ligados al crecimiento.
El comportamiento regional muestra además una diferencia creciente entre China y el resto de emergentes. Mientras la deuda de China acumula salidas por US$16.700 millones en el año, los mercados emergentes excluyendo China registran entradas por US$108.900 millones.
Fortun indicó que “esta es una de las señales más claras de los datos de abril: la demanda por renta fija está concentrada en mercados emergentes excluyendo China”. El informe añade que el gigante asiático “continúa diluyendo el resultado agregado debido a una demanda más débil de deuda en el acumulado del año”.
La recuperación también se reflejó en el mercado primario. La emisión soberana emergente subió a US$24.700 millones en abril desde apenas US$3.100 millones en marzo, mientras que la emisión corporativa avanzó a US$37.000 millones desde US$19.000 millones.
El documento destaca que “la amplitud de las emisiones sugiere que la reapertura no estuvo limitada únicamente a los prestatarios más seguros”. Entre las operaciones del mes figuraron emisiones de Brasil, Polonia y Serbia, además del retorno de Pakistán y una colocación debut de República Democrática del Congo.
El alivio financiero llega antes que el fin del shock
Pese al rebote, el IIF advirtió que los flujos no implican una normalización completa de las condiciones macroeconómicas. El informe sostiene que “los datos de flujos muestran que el estrés inmediato de financiamiento disminuyó”, pero aclara que “no muestran que el shock subyacente haya sido absorbido”.
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Fortun señala que los países importadores de energía siguen enfrentando mayores costos de combustible, mientras las empresas operan con insumos más caros y mayores necesidades de capital de trabajo.
Al mismo tiempo, los bancos centrales mantienen un margen más limitado para recortar tasas debido a las presiones inflacionarias y al entorno de tasas elevadas en Estados Unidos.
Ese contexto explica por qué la recuperación ha favorecido primero a la deuda. El IIF considera que los rendimientos siguen siendo atractivos en varios mercados emergentes, especialmente en países con credibilidad monetaria, inflación en descenso y capacidad para sostener estabilidad cambiaria.
Las acciones, en cambio, continúan más expuestas a dudas sobre crecimiento y utilidades corporativas. Aunque abril revirtió parte de la liquidación de marzo, los flujos accionarios hacia emergentes todavía acumulan salidas por US$28.700 millones en el año.
Fortun afirmó que “la pregunta hacia adelante es si abril marca el inicio de una normalización duradera o solo la primera fase de alivio después de un ajuste extremo en marzo”.
El informe añade que un escenario de interrupciones más persistentes en energía, transporte o fertilizantes podría volver más selectivos los flujos y aumentar la presión sobre economías con menores colchones externos y fiscales.
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El IIF indicó que la siguiente etapa dependerá menos de la capacidad de los emergentes para atraer capital en conjunto y más de cuáles países logren mantener ese acceso a medida que el shock avance desde los precios hacia los ingresos, la producción y las condiciones de financiamiento.