Bloomberg Línea — Las principales monedas de América Latina experimentaron una apreciación selectiva frente al precio del dólar en enero, liderada por el real brasileño (BRL), el peso chileno (CLP), el peso mexicano (MXN) y el peso colombiano (COP).
Salvo excepciones, las principales monedas de Latinoamérica capitalizaron a comienzos de este 2026 la debilidad global del dólar, que se refleja en un retroceso del -10,66% del índice DXY en lo corrido del año.
“El mapa cambiario de América Latina vuelve a enviar una señal contundente de rotación selectiva hacia mercados emergentes”, dijo a Bloomberg Línea Paula Chaves, analista de mercados del bróker global HFM. “Este comportamiento no es casual ni homogéneo: responde a una combinación de factores globales y locales que el mercado viene consolidando desde 2025 y que hoy se refuerzan”.
En el plano internacional, explica que la debilidad del dólar, junto con un entorno de mayor apetito por riesgo, ha sido clave para reactivar flujos hacia economías emergentes. “A ello se suma el regreso del carry trade, impulsado por diferenciales de tasas todavía atractivos y por una menor percepción de riesgo relativo”.
Por ejemplo, el banco central de Brasil mantuvo sin cambios su tasa de interés clave en su nivel más alto en casi dos décadas en su primera reunión de política monetaria de 2026.
Brasil se consolidó en el segundo lugar del listado mundial de las tasas de interés reales más altas del mundo, por debajo de Rusia y por encima de Turquía y México, según un informe divulgado por Jason Vieira, economista jefe de Lev Intelligence.
Este escenario ha favorecido especialmente a países con mercados líquidos, marcos monetarios creíbles y exposición directa al macrociclo de materias primas, que vuelve a ganar peso en los portafolios globales, de acuerdo a la analista de mercados de HFM.
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Apetito por riesgo y factores internos
El apetito por el riesgo mantiene las presiones alcistas de las monedas locales frente al precio del dólar, aunque cada una de estas presenta catalizadores propios, según un reporte reciente del holding financiero Credicorp (BAP).
El desempeño dispar entre las monedas en la región reflejaría que no todas están expuestas a los mismos motores de corto plazo y, sobre todo, que los flujos se concentran donde ven una combinación más atractiva de retorno y riesgo, dijo a Bloomberg Línea Emanoelle Santos, analista de mercados de la plataforma XTB Latam.
El real brasileño se beneficiaría de la relevancia de la mayor economía de Latinoamérica en el universo emergente y de su exposición directa a commodities, en un momento en que el mercado vuelve a buscar rendimiento fuera de Estados Unidos.
No obstante, Credicorp considera que el contexto electoral podría imprimir volatilidad en 2026. Además, en Brasil “la atención se mantendrá en los desarrollos fiscales, en un contexto enmarcado en una estrategia de medidas temporales sin impulsar ajustes estructurales”.
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El peso mexicano combina liquidez, carry y una narrativa estructural asociada al nearshoring, lo que lo mantiene como una de las principales puertas de entrada a la región para el capital institucional. Para Credicorp, “más allá del contexto global de debilidad del dólar, México destaca por su sólida posición externa”.
El peso chileno ha reaccionado con fuerza a la mejora en las expectativas sobre metales industriales y a su alta correlación con el cobre y el ciclo chino, según Paula Chaves, de HFM.
El peso colombiano incorpora un factor diferencial de flujos, aunque también suele moverse con el ciclo de commodities y con variaciones de prima por riesgo.
A las entradas asociadas a operaciones de crédito del Gobierno se suma la expectativa de ingresos futuros vinculados a los fondos de pensiones, particularmente por eventuales ajustes en sus inversiones en el exterior. “En una moneda sensible a los flujos marginales, este elemento ha amplificado el movimiento, reforzado por el comportamiento del petróleo y por el tono global favorable a emergentes”, explica Chaves.
Debilidad del dólar no sería transitoria
Para Paula Chaves, el actual macrociclo enmarcado por un dólar débil, diferenciales de tasas favorables, flujos hacia commodities y apetito por riesgo podría extenderse.
“Si bien es natural observar rebotes, correcciones y episodios de alta volatilidad, el trasfondo responde a un macrociclo emergente cuya duración podría extenderse aproximadamente por los próximos tres años”, comentó la analista de HFM.
Esta situación se materializaría siempre que no surjan nuevos catalizadores disruptivos y que las condiciones actuales se mantengan en términos similares.
“En ese marco, América Latina continúa posicionándose como uno de los principales beneficiarios de una rotación global que, por ahora, se percibe más estructural que coyuntural”, dijo la analista.
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Desde XTB Latam observan que el movimiento tiene un componente transitorio y otro más duradero.
Parte del avance de las monedas locales puede revertirse rápido si cambia el contexto global, pero la apreciación puede sostenerse si el entorno externo sigue siendo favorable y los bancos centrales actúan con cautela.
“Lo más persistente en el corto plazo se sostiene si se mantiene un entorno externo benigno, con materias primas firmes y condiciones financieras favorables para emergentes, y si los bancos centrales de la región recortan tasas con prudencia, evitando un deterioro abrupto del diferencial y de la credibilidad antiinflacionaria”, comentó Emanoelle Santos. “En ese escenario, la apreciación puede extenderse, pero con retrocesos frecuentes y episodios de corrección incluso dentro de una tendencia favorable”.
En visión de Credicorp, el valor relativo del dólar seguiría enfrentando presiones a la baja, “antes de estabilizarse y dar paso a una recuperación en su cotización”.
Estas presiones se explican por probabilidad de que Japón intervenga en el mercado cambiario, una mayor liquidez en dólares por la expansión del balance de la Fed y la continuidad de las tensiones geopolíticas durante el primer trimestre.
Rumbo del precio del dólar en Latinoamérica
Según Emanoelle Santos, las variables clave para las monedas de la región en los próximos meses van a ser el nivel y la volatilidad del dólar global, la trayectoria de rendimientos en Estados Unidos y la lectura del mercado sobre crecimiento y riesgo internacional.
“Eso define si los flujos siguen premiando a emergentes o vuelven a la defensiva”, comentó la analista.
En paralelo, explicó que los términos de intercambio serán decisivos, con foco en el cobre para el caso de Chile y en el bloque de commodities para Brasil y Colombia.
Además, la demanda de China serviría como termómetro relevante para la canasta exportadora.
En lo doméstico, dijo que será clave la velocidad de la desinflación, el ritmo y comunicación de recortes de tasas.
Asimismo, Santos ve clave revisar las señales fiscales y políticas que puedan mover la prima por riesgo, junto con la evolución de cuentas externas y de flujos como inversión, financiamiento corporativo y remesas, que “suelen explicar por qué dos monedas con un mismo viento externo pueden terminar con desempeños muy distintos”.
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