Precio del petróleo sube más de 90% en el año y se dirige a su mayor alza trimestral desde 1990

El alza del crudo reaviva riesgos inflacionarios y tensiona a los bancos centrales en un contexto de creciente incertidumbre global.

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Bloomberg Línea — El mercado petrolero registra uno de los movimientos más abruptos de las últimas décadas en medio de la guerra en Irán y la disrupción del tránsito energético en Medio Oriente. El alza de los precios se consolidó en el primer trimestre, tras el desempeño que hubo en marzo, y acumuló un incremento que no se observaban desde la Guerra del Golfo en 1990.

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El crudo Brent acumula un aumento de 94,23% en el trimestre y cotiza sobre los US$106, mientras el WTI sube 78% y se ubica sobre los US$102, en un contexto donde la dinámica de precios responde a una contracción del suministro que ha alterado el equilibrio global del mercado.

La evolución se explica por las interrupciones en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de crudo, lo que ha llevado a bancos de inversión y casas de análisis a replantear escenarios de corto plazo con un enfoque centrado en la duración del conflicto y la magnitud de la disrupción.

“El rango de resultados del conflicto en Medio Oriente sigue siendo amplio, y todavía no está claro si el shock será transitorio o evolucionará hacia un obstáculo más persistente para la inflación y el crecimiento, particularmente para Europa”, aseguró el equipo de UBS, liderado por Julien Conzano.

Disrupción de oferta y tensión en inventarios

La magnitud del shock energético se refleja en estimaciones de pérdida de suministro que oscilan entre 10 y 20 millones de barriles diarios en distintos escenarios, en un contexto en el que las reservas estratégicas, los desvíos logísticos y la intervención política han absorbido solo una parte del impacto inicial.

El mercado, según Citi (C), se encuentra en un proceso de descubrimiento del nivel de precios necesario para inducir respuestas políticas y operativas. El banco plantea que “el mercado probablemente suba hasta encontrar el precio o evento de mercado que impulse a Estados Unidos a terminar su operación militar”. Las proyecciones de Citi incorporan un cambio en la dinámica de oferta que introduce un sesgo alcista inmediato, aunque mantienen un escenario central de normalización hacia finales de año.

“Lo que comenzó como una prima de riesgo geopolítico se ha convertido en una perturbación tangible de la oferta, provocada por la interrupción efectiva de los flujos a través del estrecho de Ormuz”, añadió Ole Hansen, jefe de Estrategia de Materias Primas de Saxo Bank. “Un hecho crucial que se está desarrollando es el agotamiento de las reservas de petróleo en alta mar. Los buques cisterna que zarparon del Golfo antes de la escalada de tensiones ya han completado sus viajes y descargado su cargamento”.

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En ese contexto, la capacidad de compensación resulta limitada, ya que los flujos alternativos y las reservas solo cubren una parte del déficit, lo que desplaza el ajuste hacia la demanda en ausencia de nuevos suministros, con implicaciones directas sobre actividad económica, especialmente en economías emergentes.

“El desvío de buques alrededor del Cabo de Buena Esperanza ha prolongado los tiempos de envío y aumentado los costos, lo que ha reducido la disponibilidad inmediata tanto de crudo como de productos refinados”, añade Hansen.

El análisis de ING incorpora esta restricción estructural y señala que “los mercados energéticos están teniendo que incorporar continuamente una disrupción más prolongada en los flujos de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, con pocas señales de desescalada o de reanudación de los flujos”, lo que consolida un sesgo alcista en el corto plazo.

Escenarios de precios e impacto macroeconómico

Las proyecciones de mercado muestran una dispersión significativa en función de la duración del conflicto, con estimaciones que van desde una normalización gradual hasta escenarios de precios cercanos a US$150 o incluso superiores en episodios de disrupción prolongada.

Citi es “incrementalmente alcista” en el muy corto plazo y cree que los precios seguirán sobre los US$110–US$120/barril en su escenario base, mientras asigna probabilidades a trayectorias más extremas en caso de escalada.

Oxford Economics incluso establece un umbral que podría llevar a una recesión. “Si los precios globales del petróleo promediaran alrededor de US$140 por barril durante dos meses junto con los efectos derivados de un endurecimiento significativo de las condiciones financieras, mayores disrupciones en las cadenas de suministro y un deterioro continuo del ánimo colectivo, sería suficiente para empujar a partes de la economía global a una recesión leve”, aseguraron sus analistas.

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En escenarios de mayor tensión, UBS estima que el cierre del estrecho de Ormuz implicaría una pérdida efectiva cercana a 10 millones de barriles diarios, lo que podría llevar los precios hacia niveles de US$120 por barril en el corto plazo antes de una moderación condicionada por la normalización de flujos.

El impacto sobre inflación y política monetaria se incorpora de forma explícita en estos análisis, con estimaciones que apuntan a aumentos en los índices de precios y a respuestas de bancos centrales que combinan subidas o retrasos en recortes de tasas, en función de la persistencia del shock energético.