¿Se acerca un shock petrolero? Deutsche Bank advierte tres factores clave para los mercados

Un análisis de Deutsche Bank identifica qué condiciones históricas deben cumplirse para que la tensión energética derive en una caída profunda de los activos de riesgo.

Por

Bloomberg Línea — El repunte del petróleo tras el deterioro geopolítico volvió a situar a los mercados ante una pregunta conocida en episodios de tensión energética. Los inversionistas intentan determinar si el movimiento actual puede derivar en una corrección profunda de los activos de riesgo o si se trata de un episodio limitado en el tiempo.

Ver más: El petróleo supera los US$100 por primera vez en cuatro años por la guerra en Medio Oriente

El análisis de Henry Allen, de Deutsche Bank, sitúa el debate en un marco histórico. La entidad observa que las caídas severas en bolsa tras un shock petrolero han seguido patrones identificables en las últimas décadas y que esos criterios permiten evaluar el momento actual.

Allen explica que esos episodios han coincidido con condiciones específicas y recuerda que “históricamente, los movimientos de aversión al riesgo después de un shock petrolero han requerido al menos uno de los siguientes factores”.

En el diagnóstico del banco, el mercado aún no se encuentra en un escenario equivalente al de 2022 ni al de los grandes shocks energéticos del pasado. El análisis señala que la situación se aproxima a esos umbrales, aunque todavía no los alcanza.

El movimiento del petróleo y la señal de los futuros

El encarecimiento del crudo ya se sitúa entre los episodios de mayor velocidad en las últimas décadas. El informe indica que el cambio en el precio del Brent durante seis días alcanzó el mayor ritmo desde la recuperación posterior a la pandemia.

Allen indica que “desde que comenzaron los ataques, el cambio en seis días del Brent se sitúa en 41%”, mientras que el avance acumulado del año llega a 68%. Sin embargo, el comportamiento de los contratos a plazo introduce un matiz relevante para los mercados financieros. El informe observa que el mercado no anticipa un periodo prolongado de precios elevados.

Allen escribe que “los mercados no están incorporando todavía un periodo sostenido de precios altos del petróleo”, ya que los futuros a doce meses se sitúan en US$76 por barril y permanecen más de US$30 por debajo del contrato más cercano.

Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.

El contraste con el episodio energético de 2022 resulta claro en ese punto. Durante aquel periodo, los contratos a un año superaron la referencia de US$100 por barril y permanecieron en ese nivel durante varios meses, lo que reforzó el impacto inflacionario sobre las economías desarrolladas.

Política monetaria e inflación

El segundo elemento que el banco observa en los episodios de venta generalizada de activos es la reacción de los bancos centrales. Los shocks energéticos que han provocado caídas amplias en los mercados han coincidido con giros restrictivos en la política monetaria.

En la actualidad, los mercados han ajustado sus expectativas sobre las tasas, aunque los responsables monetarios no han comunicado cambios en la orientación de la política.

Allen señala que “los mercados han incorporado una senda de política más restrictiva en los próximos meses”, con una subida del Banco Central Europeo totalmente incorporada para la reunión de julio y con un menor número de recortes previstos por parte de la Reserva Federal.

A diferencia de 2022, el punto de partida de la inflación también resulta distinto. El informe recuerda que en el momento de la invasión rusa de Ucrania las tasas de inflación ya superaban con amplitud los objetivos de los bancos centrales, mientras que la situación actual muestra cifras cercanas a esos niveles.

En la zona euro, la inflación se situaba en 1,9% antes de los ataques y en Estados Unidos el índice PCE alcanzaba 2,9%.

Ver más: De Petrobras a Grupo México: en qué invierte el mayor fondo soberano del mundo en América Latina

El contexto macroeconómico

El tercer factor que Deutsche Bank identifica en los episodios de corrección bursátil es el deterioro del ciclo económico. Los shocks petroleros han coincidido con fases en las que la economía ya mostraba signos de debilidad.

Allen advierte que el impacto macroeconómico de un aumento del precio de la energía no aparece de inmediato en los indicadores, ya que los datos oficiales suelen publicarse con retraso.

El informe indica que “en esta fase temprana es difícil tener una idea del impacto macroeconómico completo del shock petrolero”.

Algunos indicadores recientes en Estados Unidos han introducido señales de alerta, entre ellos un informe de empleo negativo con revisiones a la baja de los meses anteriores. No obstante, otras referencias han compensado ese resultado, como los índices ISM.

El análisis concluye que la evolución reciente acerca al mercado a los niveles que en el pasado han coincidido con ventas amplias de activos, aunque aún no se cumplen las condiciones que definieron episodios como 2022 o los shocks energéticos de los años setenta.

Allen resume esa evaluación con una conclusión que delimita el momento actual cuando escribe que “por ahora todavía no estamos cumpliendo los umbrales históricos que han ido de la mano de grandes movimientos de aversión al riesgo en shocks petroleros anteriores”.

En ese contexto, la evolución del precio del petróleo, la reacción de los bancos centrales y los próximos datos macroeconómicos se perfilan como variables clave para determinar si el episodio actual escala hacia un shock con impacto más amplio en los mercados.