Los bancos europeos negocian operaciones de transferencia de riesgo significativa sobre préstamos inmobiliarios, corporativos y a pymes, mientras los inversores buscan rentabilidades de dos dígitos.
Los inversionistas mantienen apuestas por una moderación de las presiones sobre precios, pese a que las señales procedentes de materias primas, tasas y actividad apuntan a un margen cada vez más estrecho.
Dario Schiraldi demandó al banco por US$177 millones, alegando que lo culpó injustamente por el caso contable de Monte dei Paschi y perjudicó su carrera.
George Saravelos, de Deutsche Bank, vincula el fenómeno con el auge de la inteligencia artificial y el deterioro del balance del sector público estadounidense.
Las grandes tecnológicas, SpaceX y las empresas de semiconductores impulsaron un incremento de las emisiones, aunque la demanda de los inversores todavía permite absorber la nueva oferta.
Un exresponsable de banca privada en Fráncfort admitió ante un tribunal alemán que desvió más de EUR$626.000 de unos seis clientes durante un año y medio.
Las compras de bancos centrales, una eventual caída de las tasas reales y un dólar más débil sostienen las perspectivas alcistas de Wall Street para el oro.
Los analistas mantienen una visión positiva sobre la compañía, pero Wall Street penaliza el fuerte gasto en inteligencia artificial y el inminente desbloqueo de acciones de la salida a bolsa.
El banco considera que el metal continúa en una fase de comportamiento explosivo iniciada en agosto de 2024 y mantiene su previsión para finales de 2026.
El banco prevé presiones inflacionarias temporales y advierte de posibles efectos sobre las tasas de interés y la política monetaria en América Latina.
Un estudio concluye que los menores de 55 años prevén aumentar el riesgo de sus carteras durante los próximos años mientras crece su disposición a confiar la gestión de sus inversiones a sistemas de inteligencia artificial.
La caída de la pesca y la manufactura refleja los primeros efectos del fenómeno climático sobre la actividad, aunque el banco mantiene su previsión de crecimiento de 3,1% para 2026.
Los inversionistas respaldaron nuevamente a las empresas vinculadas con inteligencia artificial, mientras evaluaron la caída del petróleo, la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el inicio de la temporada de resultados corporativos.
El banco alemán considera que los mercados deberán diferenciar cada vez más entre las economías de la región, en un contexto marcado por cambios políticos, riesgos fiscales y estrategias monetarias divergentes.
El informe señala que el impacto de la IA ya trasciende al sector tecnológico y está transformando los mercados, impulsando el auge de los fabricantes de semiconductores y reavivando el debate sobre las valoraciones bursátiles.
La entidad considera que estas compañías ofrecen una combinación de crecimiento, generación de beneficios y potencial de revalorización en el mercado bursátil estadounidense.
La corrección del metal coincide con un cambio en las expectativas del mercado y llevó a varios bancos de inversión a revisar sus previsiones para los próximos trimestres, aunque mantienen una visión más favorable para el largo plazo.