El múltiplo que compara el precio de las acciones del S&P 500 con las ganancias que se espera que obtengan las compañías durante los próximos 12 meses cayó de 22 a 19 veces en lo que va del año, según un informe reciente de Goldman Sachs. La baja se produjo pese a que el índice acumula un retorno de 14% en el mismo período y llevó al indicador a igualar su promedio de los últimos 10 años.
Este múltiplo, conocido como forward P/E o relación precio/ganancias esperadas, es una de las principales referencias que utilizan los inversores para evaluar cuánto están pagando por las ganancias futuras de las empresas. Una caída del indicador implica que los precios de las acciones se redujeron en relación con las ganancias proyectadas, o que estas últimas crecieron más rápido que los precios.
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¿Por qué cayó este múltiplo?
Goldman Sachs señala al aumento de las tasas de interés como una de las razones detrás de la reducción de las valuaciones. La prima de riesgo de las acciones del S&P 500 se ha mantenido cerca de 3% durante la mayor parte de los últimos dos años.
El menor múltiplo también refleja las dudas de los inversores sobre la sostenibilidad de los niveles actuales de rentabilidad corporativa. En particular, el banco señala que existe preocupación por que el auge de la inversión en inteligencia artificial esté llevando a algunas compañías a obtener ganancias superiores a las que podrían sostenerse en función de sus flujos de caja y de un nivel sostenible de beneficios.
¿Qué rentabilidad está descontando el mercado?
La valuación actual del S&P 500 parece consistente con un retorno sobre el patrimonio (ROE) de 22%, de acuerdo con el modelo macroeconómico de Goldman Sachs. Ese nivel continúa siendo elevado frente a los registros históricos, aunque se encuentra 2 puntos porcentuales por debajo del nivel actual.
Para Goldman, esto refleja cierto escepticismo del mercado respecto de la capacidad de las compañías para mantener los niveles actuales de rentabilidad. Las tasas de interés y la rentabilidad corporativa serán dos variables determinantes para los múltiplos de las acciones estadounidenses hacia adelante.
El modelo de Goldman incorpora los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, la inflación y la rentabilidad corporativa para estimar cuál debería ser el nivel de los múltiplos.
¿Qué están mirando los inversores?
Además de las variables macroeconómicas, los inversores están prestando especial atención al crecimiento de los ingresos de largo plazo. Goldman Sachs señala que el crecimiento de las ventas suele ser uno de los principales determinantes de las valuaciones de las compañías.
El informe encuentra una diferencia entre los horizontes de corto y largo plazo: los inversores están pagando una prima superior al promedio por compañías con mayor crecimiento esperado de las ventas a tres años, mientras que la prima asociada al crecimiento esperado a un año está por debajo de su promedio.
Según el banco de inversión, esto refleja una menor dependencia de los inversores respecto de la información que proporcionan las ganancias de corto plazo. Por eso, Goldman considera que la atención debería concentrarse en aquellas compañías respecto de las cuales existen visiones diferenciadas sobre sus perspectivas de crecimiento de largo plazo.
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La relación entre la rentabilidad corporativa y las valuaciones sectoriales también aumentó hasta un máximo de varias décadas, mientras que se redujo la diferencia entre los múltiplos de las distintas acciones del mercado.